17 enero 2011

una tortilla de pu.... muy buena


Que estas cosas hay que celebrarlas. Que la tortilla de patatas es algo así como la fuerza del destino, y aunque uno puede decir que la borda, muchos factores intervienen en la ejecución perfecta, soñada.
Este fin de semana, queridos lectores, hice esa joya que, de vez en cuando, aparece.
No fue perfecta, pues adoleció de dos ingredientes: me olvidé de la cebolla (¿alguien duda de sus virtudes en maridaje con huevo y tubérculo?) y no utilicé aceite de oliva, otro despiste, pues había.
Pero bueno, que entre el concienzudo amor (fritura perfecta, tranquila, por fases, sin saturar la sartén), el reposo tranquilo (dejé la patata frita en remojo de huevo nastante tiempo) y las calidades incontestables de mis elementos (sartén nueva, antiadherente, huevos y patatas de granja privada, no esas mierdas insípidas que te cuelan en los supermercados), y el acierto en el buen salar...
ay, amigos, qué emoción me entra recordando TODO de mi tortilla: color, olor, textura, ese leve brillo merced al aceite. Y el sabor, de escándalo, lo juro por los misterios dolorosos, de escándalo.

¿valoración de cata???? todo este post es una valoración de cata, y sí, la tortilla y el colesterol se llevan como Tom y Jerry, pero de algo hay que morir... mejor hacerlo de una tortillelosis aguda como esta.

(Pd, este artículo nace de encontrar la imagen perfecta que pillé por google, ya no sé de dónde procede, pero pertenece a su dueño, claro que sí)

3 comentarios:

Fran G. Lara dijo...

La tortilla de patatas (a quién no le gusta la tortilla de patatas?) es la manifestación más palmaria de la idiosincrasia de cada uno. Mira que hemos comido tortillas de patatas infames (cualquiera de bar, diría yo) y sin embargo la que de verdad nos gusta es la que hacemos nosotros. Hay quien la prefiere con cebolla y hay quien detesta la cebolla en su tortilla. Hay quien busca las patatas más fritas y hay quien prefiere dejarlas cercanas a la cocción. Hay quien la quiere gruesa, contundente. Otros la prefieren fina y ligera. Algunos dirán que si no está jugosa por dentro, no está buena. Otros protestarán si encuentran huevo crudo. Y yo debo decir que soy tan fan de la tortilla de patatas (hasta fotos les hago a mis tortillas) que no pruebo una si no está hecha por mis manos.

Jero dijo...

Eso que dice Fran sobre la idiosincrasia personal debe ser cierto, porque a mí la tortilla de patatas que más me gusta es la que hace mi padre y yo no me atrevo a intentarlo por miedo a que no me salga como a él... ¿Hay algún psicoanalista en la sala, por dios?

Octavio B. (señor punch) dijo...

es el simbolo de la unidad de la patria, sin duda: idolatrada de Santander a Rota, sencilla pero compleja, única pero de mil posibilidades (ah, su verisón "Paisana" ¿qué me decís de esa?), y más buena que toda la nouvelle cuisín esa de los gabachos junta (que son históricamente nuestro enemigo a batir, claro)