17 febrero 2011

Mentiras arriesgadas

El de la foto que sigue es el periodista Arcadi Espada:


Evidentemente, mi sagaz lector comprende que el muñeco de madera no es, en sentido literal, el periodista, sino que con poco refinada ironía estoy opinando, calificando y sí, descalificando profesionalmente a Arcadi Espada.

Ahora: el de la foto que sigue es el periodista Arcadi Espada, columnista de El Mundo:



Aquí sí, el lector, si no conoce a Espada, no advertirá que le he suministrado un dato falso. De hecho, se trata de Bob Pop. Otro periodista, del diario Público, encargado de tendencias y sociedad. Es homosexual, lo cual no es relevante pero, sospecho, al ultracentrista de Espada no le haría gracia el dato. Llámenme malo, pero algo me dice que el reputado columnista no está del todo a favor de los derechos de los homosexuales, y que es de los que gasta bromas y chascarrillos homofóbicos. Es una intuición, nada más. Y me sirve como Plausible verdad para ilustrar mi razonamiento, así que la uso (adviertiendo que no es un dato comprobado, que todo es falso y mera conjetura, claro) Igual, hasta le parecería una calumnia el símil, al señor Espada, dado que en el hecho de colgar esta foto e indicar que se trata el señor Espada, el lector no puede rastrear ironía.
Y aún así, ¡claro que puede rastrearla! despus de todo, Bob es un personaje público que no esconde su rostro (de hecho quien lea su página en el diario zapateril, verá su retrato encabezando la sección). Por lo que peor sería que yo dijese que el señor Espada "pertenece a esa nueva escuela de periodistas homosexuales que emplean su talento columnista para desmitificar los clichés de su naturaleza sexual", por ejemplo.

Ah, pero no, porque amigos, yo no estoy calumniando, sino realizando un ejercicio de estilo literario (por cierto, bastante inocente). O eso es lo que dice Arcadi respecto a un artículo que escribió  para El Mundo donde decía literalmente:

"No podría yo imaginar que después de haber escrito aquí mismo que los escritos y melopeas de Javier Cercas merecen mi atención una vez por década iba a reincidir al cabo de tres semanas. Sin embargo, las circunstancias de su detención y, sobre todo, de la publicidad de su detención, durante la operación policial que ha llevado al acabamiento de una trama de explotación sexual en Arganzuela, me obligan a volver con él."
Huelga decir que la columna mantiene el tono, y jamás se advierte el trampantojo verbal. A partir de aquí, tertulianos y periodistas están divagando sobre la naturaleza de 'la verdad', la función del periodista y la del artículo de opinión y lo de los galgos o podencos.
Aberrante, calumnioso, indecente. Lo que ha escrito Espada respecto al escritor Cercas es eso, sencillamente. Me dan igual las supuestas explicaciones, que si hay un pique Espada/Cercas sobre el sentido de la verdad respecto al arte literario, y otras zarandajas Es una puta vergüenza, sin más rodeos intelectualoides de tertulia maruja en radio vespertina.

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