12 marzo 2011

PJ HARVEY: Let England Shake

Bien: Animal Collective pueden ser el futuro del pop hecho presente pluscuamperfecto, Sufjan Stevens y Kanye West la personificación de la Ambición con resultados a la altura, y Sonic Youth la representación musical de que treinta años no son nada. Albini será el perro mordedor insuperable, y así se pueden dar más nombres y superlativos sobre figuras de la música del siglo XXI.
Pero si algo tengo claro a cada nuevo disco que saca, es que PJ Harvey es lo más grande que le ha pasado al rock en los últimos veinte años.
Su talento inmarchitable puede cabecear cuando se alía a John Parrish (dos discos como dúo) pero a cada nuevo lanzamiento-lanzamiento en solitario, me deja sencillamente patidifuso. En activo desde el 92, y sigue siendo fundamental.
Para hacernos una idea de la densa raigambre que supone la nueva obra de Polly Jean, bastaría con analizar la primera canción: "Let England Shake" (abajo, les cuelgo el vídeo para que comprueben todo). Se impone en principio un xilófono que tararea Istanbul (Not Constantinople)”, tema swing que, a su vez, parte de “Puttin’ on the Ritz”, clásico de Broadway escrito por Irving Berlin en los albores del Periodo de Entreguerras.Y la canción donde se inserta el guiño melódico, forma y fondo imbricándose, nos habla de Gallípoli, zona turca donde sucedió la tremenda Batalla de los Dardanelos en la I Guerra Mundial (ver enlace).
"Let England shake", el disco, se centra precisamente en el estado de Inglaterra y su implicación en guerras internacionales. Es la protesta airada de una cantante que ahora no quiere ni hablar de si misma ni inventarse un personaje, sino demostrarnos su cabreo con la situación política. Para ello la artista ha leido, ha documentado su parecer con testimonios dejados por supervivientes de conflictos, ha buscado músicas del mundo para dar cuerpo a su alegato.
Y el resultado es un disco airado, sensible, sencillo (no simple), mimoso en el detalle. Sublime en todos los aspectos. Nuevos instrumentos (el Autoharp, un cachivache para niños que PJ Harvey ha pasado por un luthier para extraerle sonoridades únicas), hay mimo sonoro (disco de excelente producción, donde o rítmico se impone sobre la siempre urgente guitarra eléctrica de la artista), y nuevas vías para su "blues rock que no mira atrás". En “Written on the Forehead” el sampler trae a primer plano “Blood & Fire”, himno rasta setentero de Niney the Observe. Grabaciones de campo en el Irak de los treinta modulan el tono de "England"... Y sigue como siempre la melodía Harveyana (uf, qué palabrón), esa capacidad para tocar lo excelso desde lo más sencillo. Puro blues, por supuesto.
Para rematar, cada canción está siendo ilustrada en vídeo por Seamus Murphy en clips, ya lo intuirán, ajenos a cualquier deje comercial u obvio.
Parece mentira, en fin, que tras "White chalk" (disco de aires añejos y sabores victorianos) ahora nos suelte esta mina abandonada en arenas lejanas, un pepinazo soto voce (ni rastro ya de la joven volcánica que sacudió Inglaterra... y el mundo... con hostiazos como "Rid of Me") que se convierte ya por méritos propios y más allá de mitomanías o frases hechas ("ya está aquí la gran PJ" etc etc), en uno de los discos del 2011. Estará en toda lista con dos dedos de frente, y en puestos muy altos. Porque es muy bueno. Porque ¡¡¡¡Ya está aquí la gran PJ!!!!


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