18 marzo 2011

un problema nuclear

Bien, sigue la fiesta, y cabe volver al temita...
Mapa de Japón de 1595
Hay mucha tela que cortar, ¿no? Para empezar  me alucina cómo la prensa ha olvidado el tsunami y el terremoto. Japón vive el caos atómico, todos se quieren ir, vamos a morir... y la cosa, claro que sí, es seria, pero casi no se habla ya (ocho días han pasado, nada más) de las miles de vidas perdidas en el cataclismo natural. Ni de daños materiales, vidas rotas etc. No, lo que importa es que la economía occidental va a temblar... no es lo mismo un terremoto sobre una república bananera que frente a la 3ª potencia mundial... y ahora, si acaso, lo que duele aquí es la bolsa y cosas de esas. Poco más.
Por otro lado, frente a las noticias siempre catastrofistas (y ya digo, orientadas al horror atómico antes que al  caos telúrico) según se puede ir conociendo (vivimos unos tiempos de transparencia brutal, gracias no a un periodismo cada vez más sensacionalista, sino a las redes sociales, que cuentan multitud de verdades individuales en tiempo real), la situación es que Japón vive la catástrofe con cierta templanza, la sociedad no se ha derrumbado como si aquello fuera una de zombis, ni nada. Y esa es la mejor noticia, aunque venda más ver a muchos japoneses con sus habituales máscaras haciendo colas indetermina das.
Por lo demás, en prensa la amenaza atómica manda. Evidentemente el tema de Fukushima es trascendental, y pone sobre la mesa, y en primer plano, el futuro de la energía nuclear. Ya comenté mi postura, pienso que se deben impulsar otras vías porque las hay, desde la fusión en vez de la fisión (se dice mucho más limpia y segura, aunque aún en pañales) hasta investigar la búsqueda de alternativas, porque existen otras vías (aunque menos productivas a día de hoy) menos contaminantes, menos "residuantes" (ea, palabro), menos potencialmente peligrosas. No me parece de recibo la demagogia (ayer mismo comparaban los peligros de una central nuclear con un edificio de viviendas que bien puede derrumbarse), y sí me parece una cuestión ética, porque apunta al modelo de desarrollo económico/social que vivimos.
Y al modelo político cortoplacista también. Es alucinante asistir hoy a las declaraciones de todo signo y país, contradictorias, absurdas (¡holocaustooo!) y orientadas a lo que a esta gente le importa. Votos. De vergüenza. Ah, por no hablar del espectáculo con las distancias de seguridad. ¿Hay que estar a 20, 80, 120 o cuántos Km. del centro atómico para estar a salvo?
Pero sí, es evidente que todo esto va a dejar huella como lo hizo el 11-S en otro orden, porque supone una desgracia humana y porque evidencia una vez más que las centrales nucleares son en sí mismas dos cosas: una solución a una demanda energética que define nuestra sociedad, y un problema por su peligro potencial y generador de residuos altamente tóxicos (y paradojas, costosos): no es natural que para alcanzar determinadas cotas de consumo energético tiremos piedras contra nosotros mismos. Mucho menos cuando podrían haber otras vías, pero en aras del enriquecimiento de occidente no se acometen, ni se potencian.
Pero no planteo toda esta vaina desde la exaltación, el 'aquí, ahora, ya', sino como mera reflexión. ¿Qué futuro queremos para nuestors biznietos?¿vivimos la sociedad, el sistema, el planeta ideal? Carl Sagan concluía su serie 'Cosmos', en los ochenta, predicando la necesidad de un cambio, porque nos estábamos cargando nuestro ecosistema. Treinta años más tarde, los avances son escasos. El protocolo de Kyoto ni se cumple ni se quiere cumplir, y sigue primando el Hoy (innegable e inevitable; nos hemos diseñado un modo de vida, no podemos cercenarlo) al mañana (pensar que este modelo no es el mejor posible, ni siquiera, en muchos aspectos, es un buen modelo social: caminar, con esfuerzo y poco a poco, en su paulatina transformación a algo mejor).



Ay, qué bonita, Cosmos... otra en recámara desde que la compré con Público (ese diario izquierdoso abiertamente antinuclear, por cierto)

7 comentarios:

fnaranjo dijo...

Yo me la fui viendo cada domingo, religiosamente (Cosmos, digo), conforme las iba comprando con el diario. Sigue siendo televisión de primera, y divulgación de primera, también. (Viendo los documentales que ahora venden con el mismo periódico, más recientes... gana enteros.)

icsm14 dijo...

Por alusiones, la frase "ayer mismo comparaban los peligros de una central nuclear con un edificio de viviendas que bien puede derrumbarse" es mentira.

Por lo demás, ya se está invirtiendo en energías renovables aunque los números no cuadren demasiado bien (por la extensión geográfica necesaria, las ayudas excesivas), así que no creo que sea algo a demandar. (nota: me queda por leer un estudio alemán que acabo de encontrar sobre la sostenibilidad de las renovables al parecer bastante deprimente).

La fusión es otro tema. No está en pañales; simplemente no está. A día de hoy (que alguien me corrija si me equivoco, hace tiempo que no sigo el tema) ningún experimento que asegure haber conseguido la fusión fría ha podido ser reproducido. Y ningún científico que se precie admitirá que se ha conseguido nada sin una corroboración. Por ahora tendremos que contentarnos con el único generador de fusión que tenemos.

Las nucleares no son el demonio que predicas. Hay que tratarlas con cuidado, sí, y sus residuos son muy tóxicos, también, pero no es algo que, con mesura, no se pueda manejar. Y si comparamos el impacto medioambiental con las térmicas de carbón el pulso es muy reñido.

Aun así, tampoco son la panacea. Su principal inconveniente, aparte del costo, estriba en la no renovabilidad y la dependencia con otros países. Es uranio es extremadamente raro, y es posible que se acabe incluso antes que el petróleo (algunos dicen que eso está a la vuelta de la esquina, tanto como 2 años). Ya ves, puede que ni haga falta debate.

Y tampoco pueden parar su producción en horas bajas tan alegremente, por eso se exporta su energía.

Y estoy dejando de lado el hecho de que los residuos pueden tener utilidad militar, de ahí el miedo a que ciertos países (como Irán) desarrollen un programa nuclear.

Lamentablemente, hoy por hoy y parece que todavía durante mucho tiempo, la aritmética se decanta por la energía nuclear antes que por las alternativas. Y paradójicamente, parte de la culpa la tendrían los intentos de un mundo más limpio. Un ejemplo, si se consiguen implantar los coches eléctricos, más límpios, más ecológicos, aumentará la demanda de energía eléctrica una barbaridad y dudo mucho que incluso por entonces las renovables puedan satisfacer esa nueva demanda.

Octavio B. (señor punch) dijo...

icsm, take it easy: de "alusiones" nada, lo del edificio lo oí/vi en "debate al rojo vivo", en LA Sexta3, creo qeu el jueves... concretamente lo puso como ejemplo uno del ABC, y puedes comprobarlo en la web del canal
:)

Octavio B. (señor punch) dijo...

uy, miento... en La Sexta 2, claro...

Octavio B. (señor punch) dijo...

¡y al fin te pronuncias, hombre! está muy bien lo de tú dices y yo me río, pero es más productivo este tipo de comentario. Con el que básicamente no puedo estar más que de acuerdo. salvo en que no he demonizado, simplemente he dicho que el futuro no debería ser nuclear, por razones que tú mismo comentas (residuos, peligro.. aunqeu evidentmente peligro siempre controlado... auqneu como dijo Punset el otro día no me explico qe se monte una central en las cercanías de una falla, grosso modo)

icsm14 dijo...

Ah, entonces lo siento. Pensé que seguías malinterpretando los comentarios del post anterior.

Paso de comprobar nada. Si tú lo dices será cierto, pero no estoy para perder el tiempo comprobando declaraciones estúpidas. Para mí la tele es desde hace bastante un circo de tres pistas. Y nunca me gustaron los payasos.

Octavio B. (señor punch) dijo...

lo mejor de ese circo, no te lo pierdas, fue que pasaron al plató a dos pavos vestidos con los trajes qeu los técnicos están usando ahora mismo: ergo, modelos de traje sellado, que pobres tíos, con los focos encima, luciendo tipito y máscara...
un circo, sí.