20 marzo 2011

YUCK: "Yuck"

Yuck son la evidencia de que han pasado 20 años. Y que dos décadas ya suponen una mirada en perspectiva hacia nuevos clásicos. Después de todo, en los primeros noventa los más-más del rollito auténtico, ¿no tenían a bandas del hard más sinfónico setentero como Dioses Intocables de la música y del verdadero rock? Pues los nuevos cachorros, nuestros hermanitos pequeños, los chavales de dieciocho a veintipocos, también tienen sus referentes. Lo bueno es que a veces esos referentes son nuestro bagaje, y que su ética anti rockstar sigue siendo nuestro norte en cierto sentido. Aquellos gloriosos Dinosaur Jr, Pixies, Pavenent, Yo La Tengo… predicaron una ética del rock a ras de suelo, de intenciones ‘Honradas’, que se riñen con la idea mercantilista del negocio que impera en la radiofórmula. Además, el tiempo les da la razón artística. Los últimos discos de estos ya venerables maestros siguen siendo obras necesarias, no meros reflejos pálidos del pasado (en los casos aún activos, claro).
Así que ahora tenemos a Yuck, alevines del indie-rock s. XXI que han aprendido de sus mayores que la espontaneidad es lo primordial, que la honestidad y la naturalidad son las metas antes que el éxito llena estadios. Y que el talento es algo intangible que separa grano de paja casi milagrosamente. Yuck tienen talento, lo demuestran las once piezas de su debut, verdaderos lingotes de oro melódico inapelables. Pedradas como “The Wall” que ya suena a clásico, o caricias como “Suicide Policeman”, tan Elliot Smith. Perfecto de principio (“Get Away”, la envidia de J Mascis) a fin (una odiséica "Rubber" que recuerda a “The perfect needle”, olvidado himno de los Telescopes, y se desarrolla durante siete minutos volcánicos).
Yuck tienen el método, ese pop-rock urgente, ruidoso, de producción justita pero de ideas clarísimas. Y Yuck no inventan nada, remitiendo sus temas a los clásicos arriba mentados y hermanándose con la escena liderada por The Pains of being Pure at Heart. No importa que todo huela a 'ya probado': la inspiración en el indie canónico se advierte natural, son chavales que, tras flipar con una onda que fue la de sus hermanos mayores, se han encerrado en el garaje a ver qué sale. Y salió una cantera de diamantes de título homónimo ("Yuck", que se traduciría como "Puaj", o así... la exclamación que jamás te vendrá a la cabeza escuchándoles). Ahora tienen el crédito para que estemos atentos a su futuro. Y un debut que es ya de lo mejorcito en debuts de los últimos tiempos, por supuesto.

1 comentario:

Little Nemo's Kat dijo...

Discazo y, además, son insultantemente jóvenes.