23 abril 2011

FANTÁSTICO SEÑOR FOX, de Wes Anderson

Cine gratis para las mañanas de la semana santa viguesa. Para los niños, que diría Gloria Fuertes.Hago la intro porque remarca lo circunstancial de mi elección. No había prestado caso a esta animación, me importaba un bledo, estaba llevando al hijo a un cine, y rezaba por que el ratito fuese soportable, poco más... y me encontré con una muy agradable sorpresa.
Tampoco seguía yo la carrera de Wes Anderson pese a la fanfarria que acompañó a algunas de sus cintas (Los Tenenbaumbs, Life Aquatic), pero sabía que estaba ante un director indie tirando a la comedia, lo que me pareció muy curioso como elección para conducir una stop motion (como esos cortos de plastilina de toda la vida, o cono esas virguerías de Selick) sobre un cuento infantil de Roal Dahl. Y sin embargo, Fantástico sr. Fox, la fantasía de un zorro ladrón, se imbrica con una bilis que revela, seguramente, que estamos ante un proyecto de autor, perseguido, antes que ante un encargo. Sospechas nada más, ya digo.
Lo que es certeza es que Fantástico señor Fox resulta una obra deslumbrante, que descoloca desde el minuto uno, plagada de diálogos tan irónicos y elaborados como poco infantiles. La película es una fábula donde se pone en relieve la verdadera naturaleza de la felicidad (ser fiel a uno mismo, a tu naturaleza interna y tus principios, incluso, toma mensaje diletante, si son constitutivos de delito en la sociedad que te rdea/cobija), contada desde un salto sin red que descoloca y descacharra: cine setentero de acción, western, comedia de costumbres, cine social a la Loach (¿no arranca todo con algo tan prosaico como un cambio de vivienda?), y citas explícitas al musical, a "Arizona Baby" y un etcétera a rastrear y no contar (no no, ¡qué aburrido, hacernos los listísimos que lo pillamos todo!).
El final distópico (para el cine de animación made in Hollywood, al menos), personajes redondos, una banda sonora mayúscula (que tira tanto de composiciones originales de Jarvis Cocker -Pulp- como de clásicos de los Stones) rematan un trabajo brillante.
Pero no se puede acabar sin hablar de la dirección, esa mirada que ha decidido un acabado único para las aventuras de Mister Fox. Se driría que el plano general ha sido llevado al extremo (ejemplo: ¿se puede hablar de plano general estratificado? las secuencias fijas donde contemplamos desde el cielo hasta las grutas subterráneas y lo que entre ambos se cuece son para quitarse el gorro), y que Anderson demuestra un universo visual y narrativo muy personal. Tendré que seguirle la pista.
Ah, y con voces de postín (Bill Murray, la principal)

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