20 abril 2011

JUEGO DE TRONOS (HBO) (capítulo piloto)

Empecemos el juego con las cartas boca arriba. Va a ser muy difícil para el lector sacar sus propias conclusiones de este texto, pues (como sabrán mis seguidores) esperaba la serie "Juego de tronos" con mucha curiosidad y más ilusión. Intentaremos alcanzar cierto grado de objetividad, pero bajo la confesión de una predisposición que raya con la entrega previa al más puro estilo de las seguidoras de Bisbal antes de un conciertazo del rizos.
¿Qué me atrae de esta saga? Pues en primer lugar, como obra literaria, me sorprendió y quizá desprejuició respecto al género. No me desagrada a priori lo fantástico, no le tengo tirria ni a la magia ni a la inventiva (por muy codificada y 'cliché' que sea ya la fantasía a la heróica) ni a la geografía imaginada (ya saben, desde Tolkien si escribes fantasía, o inlcuyes un mapa o eres un mindunguis). Pero realmente no soy lector de fantasía. De niño abracé la trilogía anular, los clásicos de Michael Ende, y poco más. He tanteado a Terry Prachett y la saga La rueda del tiempo, y no me han gustado. En cómic, no es un terreno que yo transite más allá de algunos escarceos juveniles (Loisel, poco más) y excepciones como Bone o Cerebus.
Pero tras leer un entusiasta artículo en Público y tantear en la red, me decidí con "Canción de Fuego y Hielo", nombre de la saga de George RR Martin. Y aunque ahora está en stand by a medio camino del 2º libro, reconozco que el primero (que es el único que porta el nombre de la serie, por cierto) me atrapó.
Se trata de un culebrón bien urdido, una novela-río (serán siete libros... perdón, siete tochos) un entramado de historias entrecruzadas sobre las conspiaranoias y juegos de poder entre varias casas dinásticas en un medievo inventado. Bajo la inspiración de "la guerra de las dos rosas" de la Inglaterra del s. XV, Martin inventa una serie de castas reales (principalmente los Lannister, los Targarien, los Baratheon y los Stark, así como una desclasada guardia fronteriza septentrional), las situa en una tierra con dos largas estaciones (verano y un invierno temible) y nos monta una corriente indefinida de planes, venganzas, guerras y confrontaciones de poder.
En este sentido la apertura de la serie es modélica e ilustrativa, con ese vuelo rasante sobre un mapa cuyos reinos se despliegan como un mecanismo de relojería:






Y el serial ha llegado. ¿Qué ofrece? Pues exactamente lo dicho: tramas cruzadas, ambiente medieval, personajes bien urdidos (dentro de la compresión que supone hablar de un capítulo piloto, claro, pero se van definiento: en sus diálogos y en lo que callan, en su gestus, en quienes les rodean y sómo actúan en su presencia), tensión dramática desde el minuto cero, y, afortunadamente, una producción exquisita que evita la sombra del cartón piedra (no se pretende rivalizar con un Peter Jackson, ni mucho menos, pero sí transmitir verismo para un mundo natural, aunque imaginado... no hay magia ni orcos, ni elfos, ni nada más que reyes y siervos).
Todo lo dicho, bajo una iconografía medieval poco original (muy Tolkien), y en un tono adusto y adulto. Con diálogos brillantes, personajes bien trazados y nada unidireccionales, y lentísimas pero adictivas tramas. Y con sexo chungo y chusco, como en la novela, digámoslo como detalle y de pasada. Un perfecto caldo de cultivo para hacer un serial televisivo, vamos. 

A lo dicho sumenos buenas interpretaciones, dirección austera al serivicio de una gran superproducción (con esos inevitables toques kitch propios del género... hay un diálogo bajo una arboleda en flor que hará las delicias de Enya) y un final no por ya conocido (ay, la red, que lo cuenta todo) no es menos impactante.

En definitiva, HBO ha aprehendido lo que Martin está diseñando, lo ha tratado con seriedad, sin condescendencia, consciente de que tiene entre manos una ficción que puede ser su nuevo ariete comercial (con permiso de la premiadísima 'Broadwalk Empire', que aún no he visto pero caerá), y ofrece otra parada obligatoria a los amantes del género que además, por su entramado de odios, venganzas y planes en la sombra, podría atraer a un público mucho mayor, si cabe, que el entregado tanto al género como a la saga literaria.
Seguiremos viendo este juego maquiavélico que pedía a gritos un cluebrón televisivo, porque en el fondo, como libro, es eso mismo.

5 comentarios:

Int dijo...

Yo la he encontrado curiosa sin más. El principal problema es que es excesivamente conservadora. Demasiado fiel, casi de un modo reverencial con la obra de Martin. Supongo que es lo que los fans quieren y esperan, pero hace que el resultado sea poco sorprendente y hasta monótono. Al menos el piloto, claro. Habrá que ver como sigue el resto.

Fran G. Lara dijo...

Jo, pues ya me gustaría que que la película de Conan fuera así de "conservadora" para con la obra de Don Roberto E. Howard. Pero me temo que el problema es que mientras Juego de Tronos se conoce a través de los libros de Martin, al bárbaro cimmerio lo asocia la mayoría del público con el gobernador de California y el infausto engendro de Milius.

Hala, el palabro de verificación es "striper". Sic.

Octavio B. (señor punch) dijo...

Es fiel, fiel, no solo, intuyo, por la implicación del propio autor (leer su blog es indicativo) sino porque hablamos de un medio, la tv, donde aún no hay "caracteres creadores". Salvo quizá JJ Abrahams y David Simon, que sí están dotando a su obra de "toque" autoral, en TV no hay demasiados Peter Jacksons que, si no dio su punto a la obra versioneada, sí encontró en la Tierra Media paralelismos con sus propias filias (brotes de horror, cierto toque ecologista...)
Detrás de este piloto está el responsable de Vías cruzadas, McCarthy, si no me falla la memoria. ¿algo de su estilo indie-social en JdT? Pues no. La ficción televisiva es obra de productor, y temo que, volviendo al principio, pocos aún tienen sesgo autoral.
Yo,. personalmente, no esperaba más (ni menos) que lo que me dieron: perfecta traslación y un sentido del ritmo adecuado (el libro a veces es lentorro, el piloto, es todo el tenso, y se agradece)

Int dijo...

ombre, Fran, estando detrás del "reboot" de Conan un tipo como Marcus Nispel, autor tanto de lo mejor (La matanza de Texas) como de lo peor (Viernes 13), pero con una mirada propia y valiente de la violencia, creo que hay motivos para estar esperanzado.

Más allá de la calidad del Conan de Milius (a mí me parece una película extraordinaria) hay que reconocer que le dió una mirada personal y de riesgo (ese final...buff). Desconozco los orígenes de Conan en todos los sentidos (he leído un par de relatos de Howard y algún comic-book y poco más), así que no puedo valorarla como adaptación, sólo como obra estrictamente cinematográfica.

Me resulta perfecto tus alusiones a El Señor de los Anillos, Octavio, porque con este piloto me ha pasado lo mismo con las películas de Peter Jackson. Siendo técnicamente irreprochables y con grandes virtudes artísticas, ay, le falta garra, fuerza y personalidad.

Yo, como lector de la novela de Martin, una adaptación del todo fiel me resulta aburrida. En este piloto no veo tanto una adaptación como una traslación. Algo que, por otro lado, gustará a los fans.

Dejo claro que no me ha parecido malo, ni mucho menos, pero sí anodino.

Un saludo a los dos.

Int dijo...

El copia y pega me ha jugado una mala pasada: lógicamente, "Hombre, Fran"