05 abril 2011

THE PAINS OF BEING PURE AT HEART: Belong

Buenos tiempos para las tormentas. Parece que vivimos un revival de aquellos ochenta inaugurados por Sonic Youth, Dinosaur Jr. y las hordas de la pérfida Albión, los Jesus and Mary Chain y seguidores.
Y yo contento, claro. Hoy, cuando aún está calentito y en pleno disfrute el confeti noise de Yuck, toca sacar alfombras rojas para recibir uno de los puntos de fuga importantes en este neoruido del siglo XXI, porque The Pains of Being Pure at Heart sacan la continuación de uno de los debuts más frescos de los últimos años, un largo homónimo donde destacaron, sobre todo, por aplicar el método (melodía+ruido) a unas composiciones perfectas. Este es el único secreto de los de NY: la perfección, el talento para crear canciones brillantes un peldaño (o dos) por encima del resto. 'A place to bury strangers' sonarán más brutales, 'No Age' más personales, 'Wavves' más arties, pero nadie tan bien, tan redondo.
'Belong' está en el punto de mira, es el típico segundo eslabón de banda importante, es el 'Doolittle' de los Pains, tras un debut que ya es de referencia y un maxi que muestra más talento y apertura de miras hacia sonidos ochenteros ajenos a la distorsión. Y si el segundo suele entenderse como el de confirmación/hundimiento, The Pains quedan sobradamente confirmados.
La presencia de Flood y Alan Moulder en producción y mezclas ha conferido un acabado compacto, menos amateur sin renunciar al encanto naive, algo que quizá a los fans más talibanes de la banda no agrade, pero que se revela finalmente un acierto. "Los Corazones Puros" han sabido crecer en todos los sentidos: en sonido, en cancionero, en agresividad y en encanto.
Abre el tema "Belong" y ya no hay duda, la perfección y el talento para crear melodías pluscuamperfectas como quien se tira una ventosidad tras una de cayos es una realidad. Adherida a la fórmula (tan Pixies) de calma/ruido/calma, se sostiene sobre una tonada difícilmente alcanzable por compañeros de generación. El estilo se mantiene, pero la producción mejora, los adornos de sinte ganan protagonismo y el abanico de influencias sigue en expansión. "Heart in your heartbreak" hace reverencias a los mismísimos New Order y resulta un caramelo de encanto adhesivo. "Even in dreams" podría triunfar en las radiofórmulas. Debería, con su emocionante crescendo y su tonada pegajosa. "Girls of 1000 dreams" vuelve al fragor y es un eco de los Jesus and Mary Chain impoluto. Y "Strange" al cierre se marca una travesía sónica de guitarras cíclicas y sintes abrasivos.


Más que promesa. Ya grandes.




(PD: muchas citas en el artículo: todas, incluido el 1º de los Pain, rastreables en el Buscador de este blog, en la columna de la derecha)

2 comentarios:

Int dijo...

No conozco nada de estos chicos, pero ya sólo por la presencia del gran Flood les echaré un par de escuchas.

Octavio B. (señor punch) dijo...

spotify meediante lo tienes a un clik ;)
de todos modos, la producción es anécdota, son aire pop rock distorisionado y fiesta. Eso sí, menuda fiesta!!!