29 abril 2011

SR. CHINARRO "Presindente"

Antonio Luque ya hace mucho que decidió profesionalizarse. Desde "El Fuego amigo", de 2005, el opus chinarro no se sustenta en la deriva talentosa y el desafine sistemático como marca de estilo, sino en depurar todo lo mayúsculo que el talento de Luque alberga desde su primera maqueta (aquel "Pequeño circo EP") y trasladarlo a un pop que siempre ha tenido un pie en aromas mediterráneos y querencia ochentera (en su primer disco largo ya versioneaba a New Order).
“Presidente" no es sino un paso más en esa búsqueda de una profesionalidad madura. Casi diría que busca el éxito, o cierto grado de celebridad general. Se da de cabeza, sin duda, con el antiguo fan, que echa de menos los versos crípticos y los acabados 'arrugados' de obras como "La 1ª ópera envasada al vacío' o 'El porqué de mis peinados' (primer trabajo magistral de Luque). Pero quienes aprecian el camino emprendido desde "EL Fuego...", quienes disfrutaron como nunca con su anterior y pluscuamperfecto "Ronroneando", tenemos ahora otro motivo de alegría.
"Presidente" es pulcro, cantado con una perfección intachable. Mueve algunas fichas, lo suficiente como para no hablar de repetición tanto por una luminosidad general acentuada, como por las particulares maneras de bastantes temas del disco (aires Brellianos en 'La Lección', rocanloreo vigoroso en 'Vacaciones en el Mar', una balada, 'El cuchillo y el pastel', que evoca al Silvio Rodrigues de la trilogía austera de los noventa...). También, claro, hay canciones de molde, como 'Babieca' (oscura como antaño) o 'María de las Nieves', con esa épica hermana del 'Gran Poder' de su disco anterior.
De modo que bien, Luque sigue volando alto. No crece, ni será "Presidente" su obra maestra, pero desde luego, no parece que estemos ante un trabajo menor, ni un traspiés. Alegría chinarra.


No hay comentarios: