10 junio 2011

Lego My Ego: historia de mis filias musicales 06-THE SMITHS

16 o 17 años es una edad ideal para descubrir a una banda como The Smiths. Es lo que me ocurrió a mí. A las inseguridades de un chaval tímido le sientan bien los delirios sentimentales de un artista gay egocéntrico, mordaz y afilado. Y sobre todo, cuando la música del combo roza una perfección nunca antes conocida por servidor, se produce un pequeño cataclísmico en la escala valorativa del púber. Vale, Depeche Mode eran cosa seria y discos como "Black Celebration" los tenía en un altar, y también, sí, escuchaba con emoción a los The Cure de "Kiss me, Kiss me, Kiss me" (ergo, unos Cure en horas bajas) pero claro... descubrir, en este entorno, algo como "The Queen is Dead", fue una bomba. Fue como si acostumbrado a muros de escalada de pronto te hacen coronar el Everest... sin esfuerzo.
Imagen de impacto (ese Mozz de tupé enzarzado, entre el gafapasta y el macarra de la clase, esas portadas, míticas) y actitud realmente independiente ( sacando singles con material inédito cada dos por tres, sin importar la cadencia de los LPs; o negándose a hacer videoclips...)
Por supuesto tras esa epifanía indie me lancé a todo lo que la banda había realizado. Y el veneno estaba dentro. Sin retorno, dándome cuenta ¡por fin! de que la mejor música no guardaba relación con las cadenas radiofónicas al uso, sino con zonas más subterráneas. Por esos días, y todo influye, comencé a comprar Rockdelux. RDL leido con 16 años, amigos, eso era una experiencia. Los nombres de bandas, desde este punto, transitarán las zonas poco iluminadas por "El Gran Musicpuaj" y "Plásticos y Decimierdas". I know it's over

4 comentarios:

probertoj dijo...

Siempre hay una banda con la que sabemos que llega el momento de trazar la línea y decir: "de aquí para allá, mierda".

Luego llega el momento de hacer el camino de vuelta y saber que el integrismo también es compatible con abrir grietas y empezar a disfrutar de cosas situadas más allá de la línea.

The Smiths son una buena razón para saber que "is over".

Mi favorita del disco es ésa, por cierto.

Rafael dijo...

Yo los descubrí con 15 años (1988), empezando por el directo "Rank", "The Queen is dead" y "Strangeways, here we come". Casi nadie de mi edad los conocía, y en su lugar a la gente le gustaban Housemartins, que a mí me parecían una copia comercial (por el parecido con la voz de Morrissey). Casi todo el mundo destaca a Mozz, pero a mí creo que me cautivó la guitarra de Johnny Marr, su forma de tocar con punteos y arpegios (de aquella no sabía cómo se llamaban, claro) tan personal e inconfundible. Grandes melodías; y las letras, como la de "Cemetery gates", con Keats, Yeats y Wilde... O "Ask", cuando dice que "la timidez es agradable, pero puede impedirte conseguir todo lo que quieres en la vida..."

También por aquel entonces comencé a leer Rock de Lux (la solía leer en la biblioteca, no me daba la pasta para comprarla), pero me pareció demasiado integrista. Ni eso ni los 40 Principales. Entonces no había ninguna revista que me gustara del todo.

Rafa

Octavio B. (señor punch) dijo...

desde luego, Marr, uno de lo smejores guitarristas de la historia, uno de esos que hace sonar las seis cuerdas de un modo nunca antes escuchado...
Bueno, lo del RDL lointroduje como anécdota, ¿eh? es lo de menos. De hehco no descubrí al grupo por la revista sino por un compañero de 3º de BUP, curiosamente, hermano de un actual conselleiro, y un tío fenomenal, un gran amigo de mi juventud con quien aún me encanta cruzarme, aunqeu hace años que no coincidimos... la vida... pero sin él nunca hubiera conocido a Smiths

Por cierto, los Housemartins también me encantaban, y sí, claramente os Smiths eran influencia en ellos, pero también el pop sixties, y el soul y el gospel, y luego, sus letras, políticas, muy políticas... era un gran grupo. Pero sin tanto peso como los que merecerán entrada en "lego my ego"...

Mar dijo...

Hola!!
Yo los descubrí con "Everyday is like Sunday", en "La Cuarta parte" de "La bola de cristal" (cuántas comillas!!) y supe que algo había cambiado: tiernitos 16 (creo) y corriendo a por un boli para apuntar el nombre... y corriendo a gastarme lo ganado repartiendo propaganda en una de las dos tiendas de discos de visita obligada por entonces en los Madriles: Discoplay o Madrid Rock.
Y hasta hoy!
NO entiendo ni papa de música, pero cuando algo me "toca" no lo dejo pasar: ellos, me traspasan.

Besitos
;)