13 junio 2011

Lego My Ego: historia de mis filias musicales 08- PIXIES

En el noventa o así, una noche me perdí de mi gente y deambulaba solo por las calles, de pub en pub para encontrarlos. Entonces vi a un grupo delante, y uno lucía camiseta de los Pixies. Ni me lo pensé, salí a la carrera y le paré... se volvieron extrañados (no nos conocíamos de nada) y yo le dije: "¡tío, te gustan los Pixies!". Fue la fiesta padre a las tres de la mañana, cuatro tíos cantando a gritos "Isla de encanta", abrazados, charlando de esas músicas con las que no solía charlar con nadie... bueno, había garitos, locales rollo alternativo/hardcore, y gente en ellos, pero la verdad, mucha pose, poca pasión... allí, en la calle, con aquellos pavos que ni conocía ni volví a ver en mi vida, bramando "¡¡hermanita ven conmigoooo!!"... había sentida y verdadera alegría indie. "Encuentros en 3ª fase". Hablamos de Lemonheads, de Rockdelux y el Ruta 66, y por supuesto de Pixies.
¿Qué era aquel grupo semidesconocido que unió fuerte, gozosamente a unos desconocidos por las avenidas de Compostela? Permítidme describirlos con una imagen burra, machista y fea, incluso políticamente incorrecta, pero creo que ilustra bien la música de los bostonianos. Música como una felación dulce que acaba inevitablemente en arrancada de miembro por mordisco afilado. Mezclando placer y gore, sin piedad. Así sonaban los Pixies más característicos, en píldoras que podían comenzar poppy, surferas, con los coros de chupa-chup de la Kim Deal y la voz aniñada de Black Francis... para de repente y sin aviso caerse por un acantilado de alaridos infernales y guitarras totalmente histéricas. Y a veces, uau, ¡¡en spanglish!!. Miel sobre hojuelas, vamos.
Un paso más allá de lo que me dieron The Jesus and Mary Chain, en Pixies confluían las Ronettes y The Stooges, los Beach Boys y el hardcore de Hüsker Dü, el NRA de Violent Femmes y The Mamas and the Papas. De la mezcla nació algo inaudito, puro rock con la mirada en el futuro. Tanto que unos pocos años después de su debut tres chavales de Seattle los imitaban en un disco llamado "Nevermind".
Pixies, pa mí, son sin duda el mejor grupo de rock de la historia. Tan grandes como Iggy Pop o la Velvet, más que The Doors o REM. Así, sin complejos, estratosféricos. Y además, bendición, de mi tiempo.
Porque los descubrí con el maxi "Monkey gone to heaven" en el 89, meses antes de editar su gran obra maestra "Doolittle", y después vinieron dos discos más, brillantes como todo lo que habían sacado antes (un mini Lp y un Lp gloriosos, aunque sí, su cumbre, es aquel "Doolittle"). Eran la banda de la que esperaba noticias, que sacasen nuevos trabajos... y lo hacían, a un disco por año, matemáticos, productivos. Sin nostalgia. Hoy "visten" como citar a Led Zep, pero yo, además, lo viví en presente. Ala, toma...
Desde luego, si algún marciano queda que hoy los desconozca (ya no son de culto, tras reunirse en los dosmiles han adquirido esa pátina de "Grandes" que se les da, acaso sin pensar porqué, a tantas 'resurrecciones'), creo que bombas como 'Debaser', 'Where is My mind', 'Velouria', 'Alec Eiffel' o 'Gigantic' aún provocan asombro y erizan el vello con la excitación del mejor rock.

en sus buenos tiempos:

En su retorno glorioso:


PD "post listening": hostiaputa, son lo más grande.

1 comentario:

David Guirao dijo...

absolutamente de acuerdo con usted, mucho se habla de Nirvana pero los Pixies fueron y son mucho mas "grandes"
Buen blog