02 junio 2011

PANDA BEAR Tomboy

Vuelve el Oso Panda tras haber revolucionado el paisaje musical en 2007 con "Person Pitch" directamente, y como parte orgánica de ese todo que es Animal Collective, la banda más importante de los últimos quince o veinte años. "Tomboy" ya no trae el olorcillo a "cosa nueva", no va a suponer un revulsivo al paisaje adormilado del pop internacional. ¿Hace falta? Tanto el citado 'Person' como esa amplificación natural ad infinitum que ha sido "Merriweather Post Pavillion" de Animal Collective (y la inesperada coda "Fall be kind") han realizado esa proeza, dos/tres veces, desde el formato banda o desde la introspección personalísima, cimentando leyendas y un sonido que ya ha creado escuela reivindicando la psicodelia sixities y el sonido del futuro. ODDSAC, de Animal Collective, una creación de música/sonido e imagen, demostró que los abismos experimentales podían reverdecer en cualquier momento. Avey Tare, otro miembro Animal, ya sacó a fines de 2010 un discazo sin necesidad de mover ficha, sino simplemente apoderándose de un sonido del que también es responsable. Y ahora Noah Lennox (Panda Bear para los amigos) vuelve en solitario para demostrar que lo que bulle en su cabeza sigue alimentando la noción de que, más que una banda con infidelidades solistas al uso, Animal Collective son un todo con ramas, y merece ser atendido como tal.
"Tomboy" mueve ficha desde sonidos amnióticos, psicodelia fluorescente y voces a la Beach Boys, como era de esperar. Lleva las guitarras a un cierto protagonismo minimizando los samplers, se deja producir por un Spectrum que perfila pero no influye en el sonido  (normal, ¿alguien se creía que el ex Spacemen 3 podría/querría llevar a su terreno al Animal Colelctive?) y centra su disco en torno al formato 'canción'. Adios a las derivas psicodélico-sinfónicas de ruido abstracto vía sampladelia, 'Tomboy' es un ramo de canciones-canciones tan definidas como las del "Down There" de Avey Tare. Aunque con más magia, pienso. La ensoñación de 'Benfica' o la psicotropía de 'Drone', zonas áridas del disco, se hermanan con el guiño a Beach Boys 'Surfer's Hymn', con el himo marca de la casa 'Alsatian Dawn' o la maravillosa 'You can count on me'. Mundos de gases inertes, de colores aún por inventar y de líneas temporales en bucles que quieres eternos (esos drones si fin). Fuegos de artificio sonoros que ni Gandalf. Panda Bear demuestra que aquí está ese universo, ya explorado pero único y aún excitante, que es la música "colectiva". Ya mil veces imitado, jamás igualado.
No me bajo de la burra. En esta gente persiste la magia, en Panda Bear sobra el talento, y en 'Tomboy' vuelvo a encontrarla en un cancionero con picos heróicos y sonoridades irreales.


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