11 julio 2011

BELONG Common Era

A otra cosa, amable lector. Esto es el ya típico campo minado: ruido levitante, flotación abstracta, motores de avión en tus orejas...
Pero muy, muy bueno, la verdad.
¿Sigues ahí? entonces o te gusta el riesgo sónico o mi baile hipnótico de muchos velos (estoy siendo metafórico) te arrastró por las palabras. Ahora me queda convencerte de que Belong no son simplemente una boutade. Y no lo son porque su ruido blanco no debe situarse al lado de tantas y tantas bandas émulas de "los de siempre" (los primeros Jesus and Mary Chain, My Bloody Valentine, Sonic Youth) sino en una corriente, sí, que anhela encontrar el magma primigenio del que mana la música, un amnios feroz e informe que encierra un ruido absoluto, puro, natalicio, hermoso, en el que cual milagro de la vida, emergen melodías y ritmos. Y entonces, mientras pasas los minutos atendiendiendo al volcán de ruido, percibes que en él fluye la música. Es algo sacro, mántrico y poderoso, es la enésima evidencia de que somos melodía y harmonía hasta en las condiciones menos imaginables. Hasta dentro de un horno de sonidos hambrientos, gritando indefensos en su líquido amniótico, percutiendo turbulencias y vocalizando melodías ensoñadoras.
Es la corriente que surcaron, sí, Kevin Shields, Main, Flying Saucer Attack, mucha electrónica contemporánea, Bowery Electric, Windy & Carl y muchos nombres más. No innovan, tampoco repiten. Escuchando los feedbacks a cámara lenta y los sintetizadores de "Common Era", sostenidos no pocas veces en ritmos marciales, oscuros, casi industriales (algo de todo ello me evoca a los mismísimos Joy division, por cierto), uno se convence de que Belong no imitan, sino que son hijos de una misma corriente. Un disco anterior, menos pop (parece mentira que esté diciendo que este Lp es pop, pero...) y más electro abstracto, es el testigo de que viajan por esas aguas hacia el luminoso big-bang sonoro común a tanto explorador.


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