05 agosto 2011

sale el Sol (15-M)

Es verdad que la Acampada Sol y sus prolongaciones por todo el Estado, el movimiento ciudadano que supuso (supone) una llamada de atención histórica y signo de un evidente "clima" a nivel nacional y, en cierto modo, generacional (trasciende un grupo de edad, sí, pero evidentemente esto tiene un motor, y no está en el sector padres de cuarenta ni en la jubilación)... podía derivar en una dispersión en la que los focos de resistencia acaban cayendo en los lugares comunes del panfletarismo revolucionario más tópico. Numerosas acampadas han terminando siendo locus de pernoctancia para sintechos, por ejemplo, antes que puntos de encuentro para la ciudadanía. Y el sistema asambleario pudo servir, ha servido, para muchas cosas. Por ejemplo, para hilvanar una protesta airada desde el civismo más elogiable. Pero también resulta un sistema avocado a la dispersión.


El 15-M verdaero, entiendo, se ha movido hace tiempo a otras maneras: al barrio, a la red, a la información permanente. Pero no a la capacidad de encontrar modelos alternativos (y tampoco, intuyo, se pretendía esto). La dispersión de lo que fue y la concreción (gaseosa, débil) de un marasmo de reivindicadores exaltados trajo modos nada renovadores (impedir entre insultos la entrada de representantes democráticos a sus cámaras, por ejemplo, por mucho que irrite la mentira perpetrada por esa cámara) y poco originales (lo que más me gustó en su día del tema 15M fue precisamente la falta de asideros o tópicos en los modos).
Sin embargo, el verdadero espíritu ha florecido intermitentemente. La marcha a Madrid, diáspora-con-meta de indignación festiva, no ha estado nada mal. Y si realmente existió un trabajo de Info-de-Barrio (no la he visto en mi ciudad, desde luego) siempre me gustó esa idea.
El 15M NO TIENE QUE APORTAR SOLUCIONES. No es el cometido del ciudadano de a pie, sino manifestar hartazgo y remover la conciencia ciudadana. La propuesta más transgresora del movimiento, pienso, es la que nos hace pensar en el bipartidismo como fórmula en la que una inmensa minoría se siente cómoda.
A ver. Que soy demócrata, y las elecciones generales me parecen el modo. Pero desde este sistema puedo pensar que hay opciones. Y si yo, y tú, y él, y ella, y... empezamos a pensar igual (que hay una izquierda socialmente comprometida, que hay partidos regionales, que hay "oferta" desde el ecologismo, que la derecha democrática no empieza y acaba en el PP...), y si votamos en consecuencia (esto es, descartando los votos bobos, el "Yo voto a mi Marianiño", o los "Zp,Zp,Zp"... hay algo llamado programa, y generalmente, mira que rebajo exigencia, los diarios, en elecciones, analizan someramente dichos programas, al menos de algunos partidos... se puede votar ideas) el paisaje político puede cambiar en este País. Los más fuertes no lo ven con buenos ojos, claro.

K0y8u8k7arsgv1mn5afxzik19nn14cz7Dicho todo ello, uno vuelve a indignarse cuando lee y ve lo que ocurre en Sol estos días, un ejercicio de brutalidad de Estado (de perfil bajo, pero brutalidad) donde se acordonan vías públicas, metros urbanos, etc. Y donde han llovido hostias como van a llover en la venida del Papa Benedicto XVI... pero de las otras. Quizá aquí está el asunto. ¡Que viene el Papa! Hay que limpiar Madrid, esto no puede ser.
Democracia a golpe de imagen pública (Madrid limpia y contenta, que viene su Santidad) versus ingignación por una democracia como esta. Nosotros manifestamos nuestro hastío, ellos no saben recurrir a modelos renovadores de jefatura de Estado (las imágenes, polis armados, robocops en fila, golpes... me recuerda a América Latina). Lamentable y, además, tercergradista (un modo de hablar, claro, una exageración para hacerme entender).

2 comentarios:

Los viajes que no hice dijo...

Hay un par de versos de Antonio Orihuela.

La izquierda a la que tanto me gustaría votar / si la izquierda no hubiera dejado de existir.

Octavio B. (señor punch) dijo...

para mí el gran acierto de insistir contra el bipartidismo es que esa tendencia (PSOE o PP, nada mas) es nociva, convierte las elecciones un un sistema cesarista, personalista, donde sobre cuatro proclamas vacías de contenido político real, lo importante es un continuo desgaste de patio de colegio, de parvulario. Del tú tonto y tú más.
Si crecen las otras opciones este aborregamiento social y político se va a tomar por culo. No digo que nos volvamos expertos en política (ni yo lo soy, por supuesto, yo voto con conocimientos programáticos muy a vuela pluma, pero me interesa al menos a nivel prensa saber qué me ofrece realmente la opción de siglas a la que voto, no hacerlo porque un Pepe Blanco en un mitin suelta un chiste ocurrente conra Rajoy en un mitin)
No me parece mal votar a PP o PSOE, faltaría... pero quien los vote me gustaría saber si lo hace desde un mínimo conocimiento de programas electorales. Porque esa es la guía de viaje, y con el bipartidismo se deja totalmente a un lado (para, una vez llegados al poder hacer y deshacer las cosas a su libre y real antojo, votados por causas más cercanas al método Belén Esteban que a cuestiones sociales, económicas, estructurales o de política internacional)