21 octubre 2011

SUGAR Besides

Bob Mould es alguien a quinen habría que dedicar calles en la disneylandia del rock: con Hüsker Dü definió junto a Gran Hart el hardcore y también le dio salida a sus estrechos márgenes por la vía melódica. Con Sugar, reverdeció su potencia desde un prisma menos punk, más rock. Como unos REM-on-napalm, Sugar fue la vuelta al formato banda (tras dos discos en solitario excelentes) para hacer un rock volcánico y melódico a partes iguales (no acabas de saber qué te gusta más, si las melodías impepinables o las guitarras abrasando todo a su paso).
Hoy Mould no es el que era, sus últimos trabajos zozobran entre su intachable talento melódico, un exceso de azucar demasiado glass en baladas algo pegañentas, y ocasionales exabruptos de fuerza que no obstante están siempre muy lejos de... esto.

Y "esto" es lo que me faltaba para completar la breve discografía de Sugar, un recopilatorio de caras B y rarezas como lives o tomas alternativas que me recuerda lo muy grandes que fueron. E incluso en la escucha de un disco deslavazado, que mezcla canciones de singles con tomas en directo de alguno de sus indie-hits (recrudeciendo hasta lo indecible un "JC Auto", por ejemplo, que ya es una salvajada en su versión de estudio)  o versiones acústicas como la de la mejor canción de Mould ("If I can't change your mind", perfección pop a la altura de los nombres que puedan venirte a la cabeza mientras paseas por la calle Abbey).
Y luego está el paquete de temas "nuevos", esto es, los que grabaron para acompañar sus singles como caras B, que claro, son excelentes (Mould en esta época, primera mitad de los noventa, estaba en estado de gracia): "And You Tell Me" se pasea por las cumbres que Nirvana soñaron pero jamás conquistaron, entre el estribillo perfecto y la tormenta de guitarras, en "Anyway" reverberan Hüsker Dü más que en toda la discografía "oficial" de Sugar junta, otras veces lucen palmito en instrumentales de luxe o poniendo la voz el bajista David Barbe sin que se añore al capitán (pese a que la banda lo era, una banda con todas las letras y es evidente ante el -discreto- bajón que supuso la posterior carrera en solitario de Mould, está claro quién lideraba) y a veces guiñando ojos a influencias del trío como My Bloody Valentine ("Frustration" evoca las voces y las guitarras adormiladas en medio del incendio de los británicos, eso sí, entre requiebros de post-core).
En fin; los discos como este, de "Bes", son lo que son, juguetes para completistas (en el caso Sugar, banda con tan solo tres discos editados, más necesario quizá), cajones de sastre de difícil consumo más allá del fan de la banda. Yo lo soy, no hay problema, pero además cabe añadir un logro. Pocas veces un CD de este tipo es algo más, y en este caso sí lo es porque constata el lado más oscuro de la banda y sobre todo, entre delicadezas acústicas que hacen de oasis, demuestra la querencia hardcore, el lugar del que viene el trío, más cercano a Washington que a Seattle o New York (aclaro a navegantes: Washington es como la meca del hardcore, el punk americano;la gran manzana es lo alternativo, y Seattle, bueno, ya sabes...). Hardcore que se filtra entre las costuras de un rock de melodías cegadoras y pluscuamperfecta. Eran los noventa y Mould aún estaba en lo más alto


Pertinente por el tono de Besides, encuentro este directo de Sugar de 1993, arrojando sal hardcore a la herida indienoise que es "A good idea", esa cancionaza sobre el asesinato pasional. Se corta el final, eso sí, pero es un buen documento.

1 comentario:

LDM dijo...

Grandes Sugar, muy grandes y olvidados.
Afortunadamente el sr Mould se ha sacado un fantástico disco en el 2013 (yo personalmente ya le daba por perdido).

buen vídeo con muy buen sonido.

Esta semana estoy de recordatorio de Sugar, ya que me han regalado un 7" de la época del beaster, y buscando en internet he encontrado tu reseña. Gracias!