20 noviembre 2011

Elecciones pasajeras, 2011

Pâtisserie politiques (viva Google traslator): la tarta del Congreso

Vamos a ver cómo han sido las cosas con las cifras reales, absolutas, de recuento de papeletas, no de % o escaño...

Votos del PP
  • en 2011, 10.763.698
  • en 2008, 10.278.010
    • Han ganado 485.688 votos
Votos del PSOE
  • en 2011, 6.933.672
  • en 2008, 11.289.335
    • Han perdido 4.355.663 votos
Nº total de votaciones
  • en 2011, 24.448.499
  • en 2008, 25.900.439
    • Han votado 1.451.940 personas menos
Si hay errores al teclear en la calculadora o errores en la cifra aportada (todo puede ser), creo que no importa demasiado, los números aproximados nos valen para retratar el paisaje.

¿Conclusiones? La debacle socialista, producto de su nuevo poder mutante desarrollado en esta última legislatura (lanzar rayos de 'antigestión cósmica') ha sido duramente castigada con una migración de votantes que ha beneficiado a IU (¡11 escaños!) y ha sido recibida en partidos menores que, ley d'Hont y el sistema de circunscripciones  mediante, no servirá para nada salvo en los de índole regionalista (ejemplo: EQUO, con 214.436 votos, esto es, más que BNG -2 escaños- o FAC -un escaño... con99.000 votos- se queda sin representatividad parlamentaria). No es este el momento de plantear la injusticia del sistema, uno que es beneficioso para el bipartidismo, para la representatividad del paisanaje autonomista (algo que me gusta) y muy, muy malo para las demás opciones (algo que me disgusta). Es momento de reflexionar sobre el campo de batalla.
Ayer zapeé como siempre, pero apenas cinco segundos (lo prometo, doctor) por Interdetritusmanía, y uno de esos con caspa diseminada por la chaqueta decía "España ya no es de izquierdas". No es verdad, porque el voto de izquierdas no ha girado a la derecha: dos millones de votos socialistas NO se han ido a opciones de derecha (el PP no gana ni medio millón de papeletas respecto a las elecciones de 2008). Sin embargo la unidad del electorado popular (que obviamente carece de motivos para no confiar en su partido) se revela una poderosa y fiel piña de un modo casi natural, y no disgrega su voto ni lo deja en la mesita del recibidor (no se abstiene). Podemos mentar variables, nueva población votante (los cumplidos 18 en estos años, y cosas así) pero las cifras son elocuentes.
En este sentido, de verdad, creo que han sido unas interesantes elecciones, que han traído la alternancia, lo que es democráticamente sano aunque personalmente (no me callaré esto) temo será catastrófica en el desarrollo de derechos sociales, como mínimo. Y además, pese a carecer de relevancia respecto al factor gubernamental, el espectro político de las cámaras legislativas ha aumentado espectacularmente: trece fuerzas políticas consiguen escaño/s. Esto, peligro, amigos, vaticina LA PEOR DE LAS NOTICIAS: unas sesiones de las Cortes más largas de lo que han sido en esta década, horas y horas de fuerzas políticas soltándonos por La2 su chapa, con la consiguiente réplica, contraréplicas y etc etc....

Siente el terror verdadero: debates parlamentarios como días sin pan.

2 comentarios:

señor Quin dijo...

Octavio, una puntualización en clave autonómica: el nacionalismo gallego no responde a las expectativas; mientras que los partidos nacionalistas de las otras dos "nacionalidades históricas" se aprovechan de la actual coyuntura económica, en Galicia, donde IU no saca escaño alguno, ¿a qué feudo emigra el voto socialista? La lectura es clara, Guillermo Vazquez debe dimitir y el bloque necesita una reforma integral ¡YA!

Un abrazo

Octavio B. (señor punch) dijo...

nuestro caso concreto, la verdad, aún no lo he mirado... pero "semos" dignos de estudio, sin duda