30 noviembre 2011

TWO LOVERS, de James Gray (2010)

Comienza todo con el drama máximo, una figura indeterminada se tira al agua en un evidente intento de suicidio. No cabe la duda, nada sabemos del individuo (apenas vemos ni su rostro) pero esto es claramente un acto de quitarse la vida. Cuando finalmente es rescatado su actitud es dubitativa y temerosa. Primer brochazo magistral, logro de una empatía con cuatro pinceladas y descripción exacta de un protagonista en una escena de tensión extrema resuelta con elegancia, sin enfatizados innecesarios.
Joaquin Phoenix borda su papel, lo dota de tantos recovecos que lo convierte en una pieza de complejidad rara en estos tiempos de cine espectáculo y 3D. Y esto es importante, porque el material de partida, un sencillo triángulo, queda enriquecido por el universo de matices que logra su trío actoral. Gwyneth Paltrow es otro puntal aquí, magnética y Vinessa Shaw cincela también un personaje nada menor.
La historia: Leonard es un joven que vive con sus padres. Sufre trastorno bipolar y está sobreprotegido en casa. La familia, dueña de un negocio, va a asociarse con otra familia, de la cual la hija se siente atraida por Leonard. Casi se masca un romance de conveniencia, y además, hay cierta afinidad (más por parte de ella que de él) y moderada atracción física (por parte de él, ella va loquita por sus huesos... lo ha visto en su tienda-lavandería bailando un vals con su madre, imagen que ha magnetizado a Sandra/Vinessa). Pero entonces aparece Michelle (Gwineth Paltrow), nueva vecina de Leonard.
El tono: El amor y el desamor, la fuerza del destino, la familia y sus inevitables cadenas parecen ser ya signos autorales del director... Gray parte de materiales muy recorridos ya (de hecho se ha inspirado en un relato de Dostoyevsky, ‘Noches blancas') para transitar un género puro sin ánimo deconstructivo o posmoderno. En este caso cambia de registro y aborda el drama. Pero por supuesto, quien conozca obras anteriores del director sabe que su mirada es sólida, emocionante, contenida y sabia, por lo que lejos del pastiche o del aporte-cero, la cinta resulta emocionante hasta el escalofrío y el género narrativo más puro se resuelve pleno de intensidad.
"Two Lovers" es el triunfo de los detalles y del buen gusto. Ensambla un concatenado de situaciones discretas que desembocan en el puro drama, pequeños gestos, rituales cotidianos (el papel del teléfono móvil y el reflejo de dos ventanas, cada gesto dubitativo de Phoenix, las miradas de Isabella Rossellini en el papel de madre protectora, el brillo del rostro enamorado de Sandra/Vinessa Shaw, cada fascinante, hipnótico gesto de Paltrow...), y rueda con enorme magnetismo bordando planos muy abiertos; convirtiendo lugares estratégicos (una escalera, un tejado) en espacios dramáticos de gran fuerza; potenciando la gestualidad sencilla pero expresiva y rodando escenas tan brillantes como las sexuales (imprescindibles en el desarrollo del drama, y delicadísimas en su ejecución alejadas de todo erotismo o de romanticismo de folletín), la de la discoteca (de una feroz sensualidad inesperadamente quebrada en un giro de guión brutal) o un final tan emocionante que te hace temblar.
Es una alegría poder contar con talentos como el de Gray, ajenos a ejercicios de autoconsciencia, hurgando en el núcleo esencial de las cosas, creando drama puro y consiguiendo emocionarnos sin recitales de guiños, sino con la materia prima, un saber hacer excepcional y un talento que, no lo olvidemos, aún es joven (hablamos de su cuarta película).
Su anterior cinta ya me había alucinado, y aquí se supera, y mañana tendré que recuperar las dos que aún no he visto... seguro que no me defraudan.




4 comentarios:

iaGo dijo...

Yo también solo vi esta, y la anterior, las dos muy buenas. Estaba fijandome ahora en las dos anteriores, no tienen mala pinta, por lo que habrá que añadirlas a la lista.

Octavio B. (señor punch) dijo...

ya te digo, hay que buscarlas, yo lo tengo clarísimo...

Int dijo...

Lo más interesante de "Two Lovers" es que, friamente mirado, el guión podría caer en el mayor de los ridículos, pero es esa mirada existencial y de honda melancolía la que la convierten en una de las historias de amor más tristes y penetrantes de los últimos años. En el fondo, como la vida misma.

Octavio B. (señor punch) dijo...

es verdad, pero si lo reflexionamos, eso es lo que hace tremendo a Gray: ir a géneros muy puros (drama, punto shakesperiano...)sin posmoderneces y sin caer en tópicos, clichés y ridículos es francamente difícil.
Luego está la arquitectura, el montaje. Como comentas en tu blog (lo leí ayer, no leo antes de ver pelis que ya me apetecen de antemano) el disponer en paralelo escenas contrastantes (la bar mitzra verssuuel hospital...) es cosa de talento también...