





Kanye West me cae simpático. Es un rapero con todos los sobrekilos de chulería propios de los grandes del género, pero canalizados en un personaje ajeno a los cliches del rap. Culto, elegante, más cerca del college universitario que de los callejones del extrarradio. Pero ello no equivale a niño complaciente. Puede arrasar en las listas, pero cuando a raiz del catastrófico huracán Katrina escupe en directo por la televisión, en una gala benéfica, "George Bush no se preocupa por la gente negra" le echa bemoles.
Hay un cómic, "Los muertos vivientes". No está nada mal, al menos lo que de él leí. Es verdad que peca de ser excesivamente discursivo, y de ritmo no siempre bien sostenido (los momentos de sinceridad deplomándose por aburridísimos acantilados de diálogos plúmbeos...). Pero también es cierto que se trata de una serie mensual que plantea cuestiones poco acomodaticias (uf,qué palabraza), dilemas éticos, y pone en picota al ser humano como especie o como animal social. Plantear que tu hijo debe adiestrarse (y portar) en las armas de fuego, motivarle para que tenga el coraje de volar cabezas, por ejemplo, es uno de los primeros golpes que ha planteado Robert Kirkman en su cómic. Una obra de tensas esperas y violentos estallidos de horror, por supuesto (esto va de zombis, entre otras cosas).publicado en Faro de Vigo... y una confesión, de estos concisos párrafos, me siento bastante satisfecho, cosa que no suele ocurrir a menudo (uno siempre cambiaría a toro pasado algo). espero qeu lo consideren igualmente un pequeño texto logrado.
Parece una exageración, pero muchos verán este curioso tomo como algo así, como “la zona bonita” de un lugar horri e y degenerado. Robert Crumb es el “pope” del underground y uno de los padres de la escena alternativa. También una clara influencia en novelistas gráficos contemporáneos (de hecho aún recordamos su propia novela gráfica, una adaptación del libro del Génesis donde no suprimió ni una coma del texto original). Estamos hablando de un mito del noveno arte que, paradójicamente, asienta su popularidad en una obra feroz, confesional, exagerada, y en un autorretrato en viñetas ya popular. Crumb el misántropo, el ruin, el fetichista que babea por cabalgar sobre orondas valkirias en la California hippy del LSD.Mogwai 'Rano Pano' from Spunk Records on Vimeo.


Sólo una cosita; la que se está montando desde la derecha política (y la mediática ya ni te cuento) sobre el "despilfarro" que supone el empleo de las lenguas oficiales de las diversas comunidades autónomas en la cámara de representación territorial, me parece nocivo para todos.
La ciencia ficción como vehículo para disertar sobre la naturaleza humana y el enfrentamiento de las posibilidades imaginadas a la tecnolgía. Este es el eje sobre el que pivotan muchos títulos bien conocidos del género: de Blade Runner a 2001, pasando por Moon o la teleserie Caprica (lo que de ella ví). Luego, hay cosas excelentes, buenas y horribles, pero es cierto que, y creo que hoy por hoy nadie lo discute, la ciencia ficción va mucho más allá de las espadas láser y el Enterprise (que pueden estar, igualmente, muy bien)


Hace un par de viernes se publicó mi entrevista a Paco Roca con motivo de "El invierno del dibujante", su nuevo y excelente trabajo. Dicha entrevista fue levemente podada a efectos de ocupar el espacio de una página (ay, no, no me dieron doble página, lo que me hubiera gustado... habría completado la entrevista con una reseña de la obra). También se modificaron cuestiones de estilo para adaptarlo al del diario, como el empleo, en mi caso, de la 1ª persona. Todo ello pueden comprobarlo, en cuanto a resultados y apariencia final (la foto elegida para ilustrar la interviú y esas cosas) aquí (concretamente en la página 6ª del suplemento). La que sigue es la entrevista sin retoques, tal cual se la mandé a Paco y tal cual él la contestó. Sí, hay pocas diferencias, reconozcamos el buen hacer, respetuoso, de los patrones del faro :)

Autorretrato del artista :)
Paco Roca está considerado uno de los autores punteros del nuevo cómic español, y en su carrera atesora reconocimientos de la categoría del Premio Nacional del Cómic 2008. Ahora, vuelve a la plena actualidad con su trabajo más redondo, “El Invierno del dibujante”, donde se cuenta el intento de un grupo de autores de Bruguera por liberarse del yugo de la editorial, fundando la revista “Tío Vivo”.

Octavio -“El Invierno del dibujante” trata de un grupo de autores y una situación reales, en la España de los 50. Es un momento muy intenso, la de los grandes mitos de la historieta, por lo que se puede suponer que tu implicación, como autor, ha sido en primer lugar emocional, ¿es así?
Paco -Desde luego. Es una historia que desde hace años me apetecía hacer. Como mucha gente crecí con todos aquellas historietas y personajes. Dibujar y hacer hablar en esta historia a aquellos autores a los que tanto admiro y que eran mis ídolos infantiles ha sido muy emotivo. Muchas veces mientras trabajaba en este álbum me preguntaba qué pensarían al verse siendo los protagonistas de un tebeo más de cincuenta años después. Desgraciadamente la mayoría de ellos ya no están vivos pero si que he recibido cartas del mismo Francisco González Ledesma ratificando lo que se cuenta en el álbum o un emotivo correo de la nieta de Josep Escobar en el que me daba las gracias por contar la historia de su abuelo.
(P) -Estoy de acuerdo. La intención era más llegar a comprender el día a día de toda esa gente que estaba viviendo el franquismo. Muchos de ellos, como los "5 Tío Vivo" venían de haber vivido la libertad de la Republica, todos ellos habían vivido una guerra. Había una cierta tristeza en ese ambiente gris sin esperanza. La gente tenía que agachar la cabeza, olvidar el pasado y tragar con lo que hiciese falta para seguir adelante. Un reflejo muy fiel que me ha servido para documentarme y comprender aquella época son todas las películas del neorrelismo español o los libros de Rafael Azcona e incluso el NODO.
(O) - Sí, para la plasmación en imágenes de esta historia de un modo totalmente realista (de las calles al habla de la época, la moda…), salta a la vista un trabajo de documentación exhaustivo, ¿qué nos puedes contar al respecto?
(P)- Como decía antes, ver muchas películas españolas de la época me ha servido para documentarme en detalles cotidianos; un bar, una casa, un taxi... Los NODO para ver el momento político y las pequeñas esperanzas de la gente.
Ver fotografías de la Barcelona de finales de los cincuenta, en especial las del fotografo Catala Roca. Y en general todas las fotografías de la época que pude encontrar; de mis padres, amigos, familares o empleados de Bruguera.
La publicidad también es una buena forma de comprender la sociedad. Busqué muchos anuncios y spots publicitarios.
Una fuente de información también muy importante eran los propios tebeos que hacían estos autores en Bruguera, aunque no solían dibujar fondos con excesivo detenimiento, sí que aveces aparecen algunos detalles muy representativos de aquella época. Por ejemplo, releyendo un Pulgarcito encontré una historia en la que Zipi y Zape robaban una botella que un guarda urbano tenía, junto a un pavo y demás objetos navideños, bajo su pedestal. Recuerdo que de crío no entendía qué hacían aquellas cosas allí en mitad de la calle. Cuando estaba recopilando fotos de la época para la documentación, encontré una en la que el guardia posaba muy orgullosos junto a todos los obsequios navideños que los vecinos le habían hecho.
(O) -Del contacto directo con autores de aquella época, ¿con quién te has llevado una mayor sorpresa tanto a nivel profesional como personal?
(P) -En general, lo que más me ha llamado la atención ha sido la falta de interés los dibujantes con los que me entrevisté de hablar de aquella época. No le dan la más mínima importancia a su trabajo y les parece curioso que alguien muestre interés por todo aquello. La mayoría de aquellos autores han desaparecido sin llegar a tener un reconocimiento a su trabajo.
Quizá, quien más me cautivo fue Víctor Mora. Imagino que el ser escritor hace que reescribas tu vida de una forma más novelesca. El poder pasar todo un día hablando con él y con Armonía sobre El Capitán Trueno y Bruguera fue uno de los mejores momentos de hacer este álbum.
(O) -Está claro que “El invierno del dibujante” es una reivindicación de autores como Escobar, Conti, Raf…una quinta casi mítica, la de los Zipi y Zape, Mortadelo, El Reporter Tribulete… ¿Piensas que aún se tiene una deuda con esa generación, que, por así decirlo, “toda mención es poca” hacia aquellos autores?
(P) -El Invierno del dibujante cuenta la lucha de esos dibujantes que en el 57 deciden crear su propia revista para luchar por sus derechos, un hecho por otra parte con pocos precedentes a nivel mundial. La mayoría de ellos murieron antes de conseguir los derechos sobre sus personajes, y autores como Ibáñez o Escobar no pudieron recuperarlos hasta bien entrados los años ochenta, cuando Ediciones B compro el fondo editorial de la desaparecida Bruguera. Así que se podría decir que ése invierno ha sido largo para los dibujantes y para alguno de ellos duró toda la vida.
(O) -¿Dirías que hoy están –injustamente- olvidados, o muy al contrario, han alcanzado el reconocimiento merecido más allá del estricto ámbito de los entendidos en historieta?
(P) -Estos autores crearon personajes que llegaron a formar parte durante muchas generaciones de la cultura española; "pasas más hambre que Carpanta", "era igual que Gordito Relleno"... Sin embargo sus creadores eran desconocidos popularmente, de hecho ése fue uno de los problemas al que tuvieron que enfrentarse los "5 Tío Vivo". Debieron competir con su nueva revista contra sus personajes que seguían publicándose en las revistas de Bruguera.
A excepción de los personajes de Ibáñez, Escobar y Víctor Mora, el resto se han ido olvidando con el tiempo y también sus autores. Gracias a algunas reediciones recientes se están recuperando del olvido alguno de esos dibujantes que forman parte de la cultura española y de las raíces del cómic en España.
(O) -Algo que resulta evidente en “El Invierno del dibujante” es el potente ejercicio de estilo: el empleo dramático del color, un estudiado ritmo en capítulos, etc. ¿Estás satisfecho en este sentido? ¿Consideras “El invierno del dibujante” un paso adelante en estos aspectos, en relación a tus obras anteriores?
(P) -Empezar un nuevo álbum tiene siempre una parte de emoción y otra parte de pereza. La pereza, dedicar más de un año de mi vida a contar otra vez una historia, intento contrarrestarla eligiendo temas diferentes a los ya tratados, porque cada tema requiere unas herramientas y lógicamente un planteamiento narrativo diferente.
(O) -Para finalizar, creo que en general aún existe cierta consideración general de que el cómic es un medio muy centrado en cierto tipo de historias, casi como si decir cómic equivaliese a citar un género muy específico y con unos seguidores muy específicos, pero ante obras como tu nuevo trabajo salta a la vista que las cosas están cambiando, ¿no?
(P) -Yo creo que desde hace ya años es así. Nuevos autores se replantean qué es el medio del cómic y hasta dónde puede llegar. En cierta forma lo que llamamos "novela gráfica" nos ha dado a los autores una libertad total para romper las fronteras temáticas de lo que hasta ahora tocaba el cómic. Ahora podemos encontrar cómics que traten de cualquier tema imaginable, al igual que lo hace la literatura o el cine. Esto no quiere decir que el camino de la novela gráfica sea el único y el futuro sea este. El cómic es manga, superhéroes, infantil, BD, cómic social, periodistico, autobiográfico... El cómic debe ser capaz de tocar cualquier tema que pueda interesar a un lector.


No hay vuelta atrás: el cómic ya ha salido de su reducto de fans fatales, consumidores compulsivos y devotos especializados. Los mejores autores apuestan por obras de contenido adulto y universal sin abandonar la exploración de la historieta como arte, con su particular lenguaje expresivo, único. Por supuesto que hay material diverso, y que en términos cuantitativos lo que más podremos encontrar serán superhéroes (que a veces nos proporcionan excelentes obras, claro) y manga (un universo en que cabe de todo, del cómic industrial a la obra de autor, y que hoy por hoy goza de una envidiable salud).
En este contexto de cómics adultos y exigentes, hay que señalar una novela gráfica que, claramente, ha supuesto una nueva cumbre en el noveno arte, por su ambición y, sobre todo, por sus resultados: “Notas al pie de Gaza” (Ed. Random House Mondadori). Joe Sacco, entre el periodista y el investigador histórico, recrea en este soberbio tebeo unos criminales acontecimientos en la franja ocupada, hechos que desgrana mediante entrevistas in situ, memorias contradictorias de supervivientes, relatos semi olvidados o recordados como si hubieran pasado ayer. La densidad y ambición de este trabajo, así como su perfección en la puesta en escena, elevan este libro a un hipotético podio de lo mejor de 2010.

Lilli Carré ya es conocida en España por “La laguna” editado en 2009 por Ediciones La Cúpula. Ahora, de la mano de la editorial Apa-Apa, vuelve a las librerías españolas con “Cuentos de Pete el leñador”, un pequeño y exquisito libro donde volvemos a encontrar los rasgos característicos de la artista angelina.Hace poco intervine en los comentarios de una crítica bastante dura contra "El Invierno del dibujante", lo último de Paco Roca, un cómic sobre una de las historias más curiosas de la historia del cómic patrio: en los últimos cincuenta, un grupo de cinco dibujantes (de la talla de Escobar, padre de Carpanta o Zipi y Zape) decidieron abandonar la poderosa editorial Bruguera hartos de ser explotados, carecer de derechos sobre sus personajes, perder los originales... fundaron el famoso "Tío Vivo", una aventura suicida (Bruguera era, entonces, un gigante imbatible) que sirve a Roca para perfilar una época en toda su amargura. El caso es que, sirva esta sinopsis como intro, servidor entró en dicho foro (hablo de la recomendable web sobre cómic "13 Millones de Naves") a defender la obra. La espontaneidad de mi alegato la traigo aquí a modo de breve reseña.

Tebeo maravilloso que acerca su tono narrativo al neorrealismo cinematográfico español, que aprovecha con osadía recursos del medio como la tonalidad de la página para componer un 'zeitgeist', que planifica escenas en forma de plano-secuencia portentosas, que investiga un hecho y lo expone sin negar nunca el tono fabulesco (vale, pensemos que Vázquez no era 'el traidor'... ¿y?, aquí hay otro contenido de mayor peso, como plasmar ese "invierno" anímico de una sociedad sepultada por la dictadura... y en este sentido, no me comparen con la blandura de Cuéntame, no). Por no hablar del exquisito dibujo, la documentación exhaustiva, el estudio del raccord entre capítulos, o la emoción pura que destila su penúltimo episodio. 
Hay que poner en contexto la figura de Osamu Tezuka para comprender su verdadera magnitud. Como es conocido, el manga en Japón posee una aceptación que lo convierte en una de las más potentes industrias del entretenimiento de su país. Frente al modelo europeo (arte minoritario) o estadounidense (entretenimiento juvenil muy centrado en el género de los superhéroes), el manga es leído por los nipones como si habláramos de novela, o de cine, aquí en España. Es de consumo masivo, y por tanto se orienta a todo tipo de lector: lo hay para adolescentes, para niñas, erótico, de autor, de género histórico, centrado en una determinada profesión… Y dentro de la historia de esta verdadera industria del ocio, la figura patriarcal, fundadora, de Osamu Tezuka es incuestionable. De hecho, decir que él es el padre del manga tal cual hoy se entiende no es exagerar en absoluto. Y no solamente porque a él debemos ese estilo tan particular e identificable de dibujo sencillo pero eficaz, ojos enormes, expresiones exageradas y tratamiento “cartoon” de la figura humana. Él es quien renueva una historieta japonesa que, si hasta entonces se parecía en formato a las típicas tiras de periódico con breves estampas conclusivas, con su “La nueva isla del tesoro” de 1946 aborda por primera vez una obra larga en extensión y abierta a influjos occidentales (de Disney a “Popeye” de E.C. Segar).post scriptum: no me detengo en el diario, obviamente, en aspectos técnicos, pero en este asunto Adolf me tiene hipnotizado. Tezuka narra con una capacidad alucinante para emplear medios y soluciones de puro cómic, diseña las páginas con un atrevimiento fabuloso (y parece mentira que Adolf tenga más de veinte años de edad, se lee fresco y actual), con un paquete de soluciones visuales que emplean la página como un todo orgánico, lo que diferencia el arte de narrar del cómic a cualquier otro medio, mucho más lineal. Sirva de ejemplo la página que encabeza este texto, con un claro eje en torno a una foto de una geisa: Tezuka traza mapas en sus páginas, cuyo diseño es, en sí mismo, información narrativa, traslada el estado de ánimo general, plantea el tempo de la lectura, es un primer estrato de información narrativa.Mucho, es mucho, este Adolf, de verdad.
Hay mucha tela que cortar respecto a la ley nueva, la antitabaco. Desde el despiste (hace unas semanas no sabía si se posponía a verano o no, había un runrún) hasta lo mal montado que está todo este quiosco: es evidente que el tabaco es perjudicial, incluso el pasivo, el que se inhala en ambiente. 