Emisario de la crítica periodística, he conseguido asistir a algunos conciertos del festival olívico (¿mande? preguntarán... Vigo tiene un olivo en su escudo). el Vigo Transforma es un evento de dimensiones chiquititas pero cartel cuidado, con figurines de evidente tirón (Vetusta Morla, puej..., Moby...) y un clartel variopinto y heterogéneo.
Lo que vi:
-Ron Sexmith, bien, sencillo y elegante pop a-la-McCartney.
-Hola a Todo el Mundo hubieron podido dar un buen concierto, la banda tiene el método (esa épica a la Arcade Fire y ese folk psicodélico a la Fleet Foxes), carisma (todos pintados y lustrosamente disfrazados con capas, purpurina y plumas sioux) y puesta en escena (con cambio de instrumentos, y actitud alegre sobre las tablas) lástima de sonido.
-Russian Red demostró carisma y se plantó con una banda ideal, un concierto que no defraudó expectativas (tengo que hablar del nuevo disco aquí).
-Yann Tiersen lució camiseta de 'Neu!', un guiño melómano muy apropiado a su música, donde entre coqueteos con su sonido "Amelie" se dedicó a verter un rock kraut, de ritmo férreo y guitarras poderosas. Bien, aunque he de confesar que fue el momento "empieza a hacer frío, me voy a buscar algo de abrigo"... suerte de jugar a diez minutos de casa :)
-The Pains of Being Pure at Heart eran mi motivo para asistir al festi (gracias Rafa, por cierto) y ejecutaron una perfecta turbina de noise pop, voces temblorosas y naives (ese es su sello, hacen chocar lo ñoño y lo dertroyer en una alquimia perfecta, justa) y por supuesto un muro de guitarras abrumador (de volumen generoso pero controlado, una prueba de resistencia pero no una cámara de tortura). La entrega de la banda, creciéndose a cada canción, nos hace desear tener 20 de nuevo. Qué vitalidad, qué sinceridad sobre las tablas...
-The Gift fue la sorpresa, una banda portuguesa que se mueve entre coqueteos dance-rock, la jarana de Arcade Fire (sí, otra vez los cito) y el indisimulado deseo de ser una stadium band mediante trucos ya conocidos desde que U2 son U2. Pero funciona, emocionan, levantan una fiesta hasta en una misa de Domingo de Ramos, si les dejan. Y la voz de su front girl Sónia Tavares (que en su gestualidad basculaba entre Dave Gahan, de Depeche Mode, y Freddy Mercury, de Freddy Mercury)... la voz era una cosa grave que debía llegar desde otra dimensión a través de su garganta. Increible, sí.
-Y luego vi un rato a
dEUS. Innecesarios. Su concierto y su reactivación, la verdad. Bien conjuntados, pero un pastiche sin causa ni concierto. Me fui.
-Ah, también vi a
Foggy Mental Breakdown, banda local. Hard y garaje con oficio en un escenario bien pensado: gratuito y para lucimiento/oportunidad para grupos locales..