30 septiembre 2011

Wilco loves you, baby

Wilco regresan.
nuevo rock americano


Habrá tiempo de hablaros de "The hole love", su nueva criatura, que ni siquiera he escuchado entera, pero ahora me gustaría determinar (por si algún despistado no lo conociera) el lugar de privilegio que ocupan hoy los de Jeff Tweedy. Wilco son los R.E.M. del s.XXI, o algo más. Ocupan un trono, el del rock más o menos clásico, 'radiable', y por tanto merecen los laureles que se reservan a las vacas sagradas que conoce hasta tu primo el de Springsteen. Bueno, en los circuitos musicales medianamente serios ya es así, cada nuevo disco de Wilco acapara focos y se les depara el trato de estrellas. Pero pueden crecer hasta donde están hoy los de Athens; por clase, por talento melódico y por saber hacer canciones atemporales sin sonar a naftalina.
Y además, y quizá en este terreno le ganen a partida a R.E.M., han sabido conducir ese clasicismo, esa ortodoxia pop-folk-rock, por senderos de experimentación pedregosa que ya se puede considerar como visionaria, con discazos de la talla de "Yankee hotel foxtrot" o "A ghost is born" (díptico que en mi opinión ocupó el 2º puesto en la lista de los mejores discos de la década pasada).
Así, tan cerca de Michael Stipe como de Thurson Moore (Sonic Youth), la leyenda de Wilco es la de un dinosaurio aún joven e incombustible, aunque, de momento al menos, la gloria de los dos discos citados queda como cúspide personal imposible de volver a conquistar.
"The Whole love" es lo nuevo de Wilco:

29 septiembre 2011

Yo soy...

Bueno, no tengo nada que decir, ni etiquetar, ni hacer ingeniosos (bueno...) comentarios: es una de esas fotos que va y viene por Facebook, así que ni idea de si es real o un montadito, pero ¿y?
Es buenísima, ¿sí o sí?
Un crack, ¿eh? un crack...

28 septiembre 2011

La verdad Rastani


Vale, vamos a llamarlo imprudente, chulesco, o producto de un tiempo en que un don nadie con nada que aportar se cuela en un reallity para, chingándose todo lo que se mueva del sexo opuesto, conseguir una fama artificial a base de escandalera. La diferencia es que, frente al Pichabrava de turno en la nueva edición de Gran Hermano, Alesso Rastani, el especulador bursátil que vía televisión acaba de conmocionar a medio planeta (el hemisferio Norte, básicamente) tiene caché, armas y preparación para montar un escándalo de verdad. No hay más que ver las declaraciones de ¡políticos! al respecto, o contar cuántas radiotertulias han abordado el asunto. Pero...

¿Me escandalizo yo? La verdad, y no es por quedar de listillo, que no lo soy y menos en temas macro-económicos o políticos, no, no me escandalizó su bravata. Me pareció, ya lo dije, torpe y una persona buscando el foco desde una posición determinada, que es, hoy por hoy, ideal si quieres armar un tomate del diez. Pero lo que escuché de su boca, más allá de actitudes gestuales o verbales, me pareció una verdad así de grande.

Que en situaciones de derrumbe general hay unos pocos que se lucran económicamente, que el poder no es ya político sino económico (Goldman Sachs), que en fin, el sistema está podrido y merece un replanteamiento. Cuando estas cosas las dice un blogger, un humorista (ya saben, las verdades el bufón) o incluso un político desde uno de esos pequeños partidos que nunca lograrán escaño, vale. Cuando nos lo escupen desde aquel lado, el de Sach, el de los que se enriquecen con los restos de las ruinas mundiales y lo dicen, además, con una sonrisa en la cara... ah, escándalo. Pues no tanto; simplemente, una verdad dolorosa escupida con aborrecible soberbia.

25 septiembre 2011

el espíritu que aún huele


"Nevermind" de Nirvana, 20 años. Casi se me escapa. El disco que nació como copia burda de "Surfer Rosa" tamizado por hard setentero, que creció y creció por obra y gracia de un líder, Kobain, que en su triste nihilismo apolíneo se convirtió en el espíritu de una generación de jóvenes sin guías.
"Nevermind" ha resistido el tiempo, creciendo y demostrando que, más que una mera prolongación de las obsesiones melómanas del trío (Pixies, Black Sabbath, el hardcore, Sonic Youth, compañeros de quinta y ciudad como Mudhoney o Screaming Trees...) ha terminado por representar la frágil ira de un hombre sensible y salvaje al tiempo, y el catalizador de esa generación post adolescente que, je, veinte años más tarde, sufre y al tiempo nos ha llevado a una crisis económica y de valores casi sin precedentes. Mi generación, por cierto...
"Nevermind" es el grito impotente y apático de un sentimiento perdedor, con raíces tan básicas y clásicas (las Hilanderas, el Destino que no puede romperse) que sí, tenía que ser mucho más que esa música simple, bruta, eficazmente melódica e infectada de un gusto por el ruido blanco que empatizaba antes con The jesus and Mary Chain o Dinosaur Jr que con esas cosas sin alma que a su derredor florecieron para alimentar las radiofórmulas.
"Nevermind" es más que música (aspecto en el que en mi opinión palidece ante discos coetáneos como "Copper Blue", "Loveless", "Doolittle", "Bug", "Repeater", "Rid of me" o "Dirty"). Es un verdadero zeigeist musicado, en tanto que ese palabro, si acudimos a la wiki, debe ser entendido como "el espíritu (Geist) del tiempo (Zeit)"
Y luego, claro, está la mejor canción rock de los noventa, impepinable (y mirad como la propia banda jugaba con ella en directo, se reía de su "leyenda", la menostreciaba):


FUCKED UP, David Comes To Life

Fucked Up son la típica banda que emerge en las siempre bullentes aguas del hardcore entre loas de la parroquia (en el sentido más ciego, parroquiano, pacato e inmovilista) para ser pasto de críticas a cada nuevo paso, merced a su evidentem voluntad de llevar al género más allá y no quedarse instalados en la comodidad del cliché.
Fucked Up... buenos muchachuelos

  • Inciso, clase de historia de la música para chavales hardcoretas que no se afeitan desde hace demasiados años: para avanzar hay que cambiar, permeabilizarse. Si decidimos que desde Led Zeppelin no hay nada que hacer, seguiríamos aguantando solos de insoportable guitar heroe a día de hoy. Si no queremos que el hardcore evolucione, no hace falta buscar nuevas bandas, nadie va a superar a Minor Threat, y ya en los ochenta Hüsker Dü 'metieron la pata' al montar cosas como "Zen Arcade" o "Candy Apple grey". A Fugazi o a Rapeman, ni mentarlos, claro, traidores a la causa core... Mismos galgos, collares nuevos, ¿recuerdas la que se montó cuando Dylan salió a escena con banda de rock en los sesenta?

Vale, fin del inciso, ahora los talibanes del core ya se han largado (no espero ni que me lean ni cambiar su mentalidad, la verdad) y los que aceptamos que hay que experimentar con gaseosa para sonar excitante, sigamos adelante. "David Comes To Life" es el último trabajo de los canadienses, una auténtica ópera hardcore en cuatro actos, de más de ochenta minutos, com miras abiertas al indie, al shoegazer y al pop (oh, sí, sha la la...), con un discurso conceptual, una historia de amor y desamor y muerte en la Gran Bretaña thacheriana. Y sobre todo, es un rodillo poderoso, brutal pero melódico, la bestialidad y el caramelo dándose la mano,cediéndose el turno amablemente, compartiendo espacio con unas guitarras trabajadísimas, fieras, veloces, melódicas y "soundmaker" al estimo de unos Sweredriver (muy shoegazer, les decía).
En fin, todo cuadra: la ambición del concepto y la nota de los resultados; la ferocidad del frontman (Pink Eyes, ese animal), la rotundidad del sonido y la capacidad de sorprender con elaboradísimas filigranas guitarreras, melodías inesperadas, y cosas tan soprendentes a priori como abrir a lo Mogwai, usar guitarras acústicas o colar un solo que recuerda a los de... The Edge, en "I Was there". Si bien lo desmedido hace de la audición una prueba de resistencia (más de una hora, 18 temas, 1800 alaridos por tema...), la cuestión no esta en si se trata de un disco que voy a escuchar muchas veces, sino del impacto. El inicial y el que persiste en cada escucha o a cada mordisco que le des a este discazo, que en una línea imaginaria de grandes obras del hardcore empalma con la cadena que ha hecho evolucionar al género desde "Zen Arcade" pasando por "Repeater", "Songs about fucking" o "Euzarian".

24 septiembre 2011

MIDNIGHT IN PARIS, de Woody Allen




El inicio de la última cinta de Woody Alllen busca estampas hermosas de París. Lo han señalado como la faceta turística del úmtilo Allen, en una cinta que no lo es; ese que se deja enamorar por Barcelona y ya puestos rueda allí y así la saca. Pero personalmente creo que esas estampas de planos fijos, generales, cotidianos, encierran un mensaje más profundo que el de una postal de viaje de novios. Mientras desfilaban esas imágenes exquisitas me acordé ni más ni menos que de los hermanos Lumiere y sus captaciones de la vida cotidiana, sus salidas de fábricas, sus llegadas de trenes. Y así quizá Allen, viejo zorro, nos ubica: estamos haciendo cine, aquello que arrancó en Francia como invento maravilloso (y que también en Francia se convirtió en mágica caja de historias donde todo es posible, hasta pisar la luna en 1902).El todo es posible y la capacidad hipnótoca de la imagen en movimiento, ahí está toda la fuerza que desprende "Midnight in París", en un insospechado discurso metalinguístico de un director ya consagrado pero que vuelve matemáticamente (ya saben, es Wooody, hace una al año) para rendir tributo de amor al séptimo arte. Por eso, esta fábula deliciosa donde la bohemia artística fluye y se regenera ante nuetros ojos como figura mítica, es ante todo un canto de amor a la propia profesión del autor de "Manhattan".
Sin embargo en la conclusión final del filme también advertimos al Allen más vitriólico, el que es capaz de ver que tanta ensoñación, tanta entrega por el arte o, más genérico, por un ideal, una idea, solo supone un tampantojo que nos hace olvidar de lo verdaderamente vital. La vida, en fin, no se sostiene por trampas autoimpuestas, ensoñaciones que pueden ser la más dulcede las cárceles, pero a la postre un calabozo para sueños, esperanzas y crecimientos personales, en los que reside la verdadera y más sabia felicidad.
Mensaje, mensaje y mensaje. ¿Y la peli, Caballero Pasajero? Me dirán contrariados y no sin razón. Pues en fin, "Midnight in Paris" es maravillosa y encantadora, el mejor film de Woody Allen desde "Match Point" (aunque nada renueva dentro de su filmografía: cabe alinearla con cierta rama de su obra que no les pienso revelar), que como siempre un actor en manos de Allen es un lujo, que Owen Wilson hace de Woody como en su día hicieron Kennet Brannagh, Jon Cusack o cualquier actor que ostente un protagonista en su filmografía, que Marin Cotillard está guapísima, embriagadora, y que efectivamente, es mejor no saber absolutamente NADA de la cinta antes de verla, con lo que hablamos de algo bastante raro en el cine de nuestro tiempo: sorpresa.

21 septiembre 2011

By by REM...

Sí, REM, duele escribirlo... se separan.
Con una carrera prácticamente intachable, ni sus últimos discos mostraban agotamiento, pero sí un sabor a volver una y otra vez por caminos ya transitados. Con todo, vigorosos aún en 2011 con un largo que no será memorable pero sí un buen disco, uno creía que, como Sonic Youth, los de Athens serían una constante.
En directo, les dejo la PRIMERA canción que les conocí, allá por el 86. Fiero vigor escénico...


20 septiembre 2011

recibiendo clases de huelga

Parece que la huelga madrileña del profesorado público contra las medidas, recortes y etcéteras, ha sido un éxito.

O igual no, fue un fracasafo y los telediarios y periódicos en general mienten... irá en según que fuentes se busquen, ya saben...
Ah, las fuentes... hoy prometo pasarme un minuto por Interenemamamía a ver cómo llaman (salibando, groseramente) vagos e irresponsables a los profesores. Pero la verdad, amigos, es otra (insisto en pinchar en el enlace, este post, aparte de ser reactivo ante las noticias en la tele, donde están hablando del éxito de la "marcha verde", tiene por fin haceros llegar ese intructivo comentario de una profesora de secundaria)

19 septiembre 2011

besos de alambre de espino de love will tear us Aznar

Ay, ya no es que sea un Tumbrl OBLIGATORIO y de consulta sí o sí, es que hace poco han dado en una diana, digamos personal, que jamás hubiera imaginado tocarían...
Autentico terrorismo sonoro de estado

Recreando uno de los recoplatorios de rarezas y B-sides más míticos ya de la historia del rock:

18 septiembre 2011

Sobre Sandman




Poco a poco, como un goteo, pero sigue el blog, al ritmo de mi lectura de la saga de Nail Gaiman
Pinchad AQUÍ para llegar al nuevo post de "Sobre Sandman"

16 septiembre 2011

New York 6: tebeos

Entre cómics. Acabamos. Fin de la "excursión virtual". Y quien se piense que he gastado energías excesivas en el viñeterío para cinco días que estoy en NY que se baje del guindo. La verdad, en la coyuntura, era un tema que toqué muy, muy de refilón. Pasé por tres librerías generalistas, una chiquitina, dos potentes, y en todas me acerqué a las viñetas por curiosera. Y el último día, anduve como 20 minutos en Midtown Comics, cerca de Broadway. dos plantas, la segunda más de merchandishing (figuritas y tal). La primera, ejem...
Midtown, primera planta en el jardín del bien y el mal
Lo que me parece más interesante es entender que allí sí hay mercado. Estamos en pañales, o somos un país pequeño y en el que la tradición historietística sencillamente ha caído en desgracia y hoy podemos hablar de "escena de culto" y poco más. Creciendo, cierto, con presencia en el "mundo real", sí, cada vez más (y por ello, mutando la consideración general haciaq los tebeos, poco a poco) pero... Nos inflamos la boca a hablar de industria. ¿Industria? Bueno, ciertamente hay editoriales y viven del cómic, así que haber, la hay. Pero cuando ves una tienda como la que he visto (no demasiado grande, tampoco era Fnac Callao toda en cómics, claro), te das cuenta de que estamos a años luz. Simplemente, las estanterías de comic-book son un alarde en el que constan rebajas de hasta el 20% en números atrasados (porque claro, números "del mes", ya son un puñado, así que "atrasados", en fin... unos cuantos tebeos había, sí). Un mercado de consumo no perdurable, o casi, que comparte sin mezclarse escenario con la novela gráfica y los cómics de prensa. Son, a groso modo, los tres ámbitos que pude distinguir claramente (aparte de zona Marvel, zona DC y tal).
Los cómics de prensa. Si aquí hubiera algo remotamente parecido a la 'industria de la recuperación' que yo presentí allí en aquellos escasos minutos de escrutinio, me quedaría ciego cada vez que entro en cualquier librería: en mis manos pesó (porque es un tocho) el Bringing Up Father, ojeé el Prince Valiant de Fantagraphics con mucho ya editado (y muy bien editado, con un color más vivo que el de  Bocola, y a un tamaño tirando a algo mayor que cualquier otro, salvo quizá el de Caldas, no podría decir de memoria). Y Krazy Kat en varios formatos, y Gasoline Alley, y... bueno, simplemente da motivos para pensar que allí, en la medida que sea, el cómic, todo tipo de cómic, tiene cabida y es plausible el plantearse la recuperación, si no definitiva (algo que no deja de ser una coletilla comercial) sí más que digna del legado de los maestros. ¿Habéis intentado comprar últimamente "Cuto"?¿"Sir Tim O'Theo"?¿La edición completa de la revista Tío Vivo, ahora que la puso de moda Paco Roca?. En fin, que mucha envidia sana me dio todo aquello.
¿Y la novela gráfica? Bien, es curioso entrar, por ejemplo, en Posman Books (una librería normal y corriente) y advertir que en general ya no hay estanterías de cómics en las librería "normales". No, hay zona de "Novela gráfica". Y bajo el nombre un batiburrillo de obras, estilos, géneros y autores, de modo que podemos pensar que al otro lado del charco se atiende por tal al formato: tapa dura, más páginas que un comic-book. Si las librerías lo adoptan y así lo exhiben, será porque de algún modo está calando, pienso, el cómic como compra más allá de los círculos endogámicos de Forbidden Planet, Midtow y otros 'antros' de perdición viñetera. Será que por nostalgia ("yo leía X-Men") o por interés ("Ware es impresionante") o por lo que sea, lo de renombrar al objeto y enlatarlo como un libro (punto, sin acotaciones absurdas de nº de páginas o centímetros: allí ví de todo, tomos-ladrillo y libritos pequeños, tiras de prensa de Superman y "Special Exits"...) obedece a una nueva sensibilidad. Esta sensibilidad, sin escarbar más en su natura, queda reflejada sin duda en un primer elemento formal, de envasado, como dije, y eso queda claro paseando por librerías de distinto pelaje. Supongo, claro, que luego, si se escarba, se dará una determinada noción de lo que es una novela gráfica más allá de un retapado (ej. Green Lantern, supongo que con la peli más o menos reciente, estaba bastante presente en "novelas gráficas", pero... ¿lo es para los estudiosos norteamericanos?). En todo caso no puedo saberlo ni me interesa demasiado.
Ah, y sí, compré algo, algo de Maresca
Krazy Kat Sundays, Maresca
43 x 37 centímetros de edición perfecta.

15 septiembre 2011

New York 5: show must go on

¿Bailamos? ¿Cantas? Uno diría en estas fechas que el título de este post se refiere a un espíritu que anima a esa ciudad herida, violentada hace diez años; pero no, no voy a hablar de una Zona Cero que demasiado lentamente va reponiendose, a golpe de macro arquitecturas y estructuras monstruosamente altas (de boca abierta, lo juro), sino, cómo no... de Broadway.
Mary Poppins - Show Photos - cast
Luces y sombras de Broadway: transportados



Tampoco voy a hablar punto por punto del musical concreto que he visto, ¿qué más da? también lo dejo claro para los comicadictos que puedan especular: no, no fui a 'Spiderman' sino a algo mucho más clásico. Pero sí me gustaría decir varias cosas.
Cuando me hablan de OT suelo comentar, no sin cierto desprecio, que lo que ahí dentro se cocína como mucho valdría para trabajar en un musical. Punto primero: en uno DE VERDAD (esto es, de Broadway), ni eso. Porque allí, en New York, la voz no es un simple górgoro melismático y molesto; uno siente que los castings depuran de verdad hasta dar con vocalistas y bailarines realmente buenos. Académicamente soberbios. Los bailes, las grandes voces, todo juega allí en una liga que desconfío sea ni rozada tímidamente por las traslaciones nacionales (tampoco creo que vaya a comprobarlo, sigan la lectura y lo entenderán).
Pero además, confieso una rendición total a todo lo que se me ofreció: grandiosidad escénica (las tramoyas y los decorados son brillantes, verdaderas joyas de artesanía y dibujo), espectacularidad y efectos visuales asombrosos (desde juegos de luces simulando bandadas de pájaros hasta actores desafiando las leyes de la gravedad) y juegos lumínicos embriagadores. Todo dosificado con inteligencia, potenciando que la sorpresa y el asombro sean la tónica general en un show de dos horas y cuarenta minutos.
Y en fin, hay un algo que de fondo eleva las cosas, que, creo, eliminan en buena parte la magia de aquello desde el momento en que se trasvasa a otro sitio: no me interesan demasiado los musicales como género, pero no se puede estar por Broadway y no darse cuenta de que allí mismo está la madre del cordero, el molde primigenio, la esencia de un modismo de la cultura universal del s XX (o del capitalismo, si quieren, un virus infectado al mundo vía Hollywood y, por supuesto, desde la propia mítica de la calle de los teatros-sin-fin). Broadway se sitúa entre el cegador brillo kitch, la esencia del claqué verdadero (en pantalla, ridículo, en directo y bailado por decenas de bailarines, impresionante) y la capacidad de transportarnos a una especie de "he aquí el principio y la esencia", algo que se exporta luego pero no conserva ese sabor a "es aquí". Esa intangible trascendencia (trascendencia de un mero espectáculo, pero que contiene muchas claves de cómo se ha moldeado el siglo pasado, al menos en algunas facetas de su esencia), ese saber que aquello SÍ ES, hizo la experiencia algo enriquecedor, más allá de la soberbia catarata de asombros que fue el show. Hasta los aplausos del público, con sus originales y agudos gritos a-la-americana (¡uoooooou!), sumaban y hacían de todo aquello algo más, mucho más, que un soberbio entramado técnico-artísitco.
Ay, creo que no me explico del todo bien, pero así lo he sentido. Como algo intrinseco de la cultura norteamericana apreciado en su reactor, su horno, su matriz y su corazón auténticos.
El show, sí, tiene que continuar, con o sin torres...

14 septiembre 2011

New York 4: comer, beber, amar

La cuestión culinaria en Nueva York, ¿eh? Tema espinoso, ¿verdad? El mito nos conduce por comidas basura, indigestas hamburguesas, colesterol y sabores para tirar por la letrina. Prefabricación alimencicia.
Todos tenemos esa imagen de paseantes comiendo su perrito por Central Park, o de ejecutivos sorbiendo su café por Wall Street... y eso está ahí, claro. Ni ese perrito ni ese café valen la pena, en mi opinión. El perrito es cutre y caro (al menos, el que yo conocí) y el café con leche allí simplemente es... otra cosa, demasiado alejada del concepto español de lo que es un buen café como para establecer elementos comparativos. Hay que rebuscar, sí, para tomar un café de nuestro gusto, y no una bebida ligera, abundante y espumosa que allí identifican con ese buen pelotazo cafeínico que tanto nos gusta en España y del que apenas es una sombra.Y ya les hablé de esa aberración grasienta que es en sandwich de pastrami.  Esto es así, hay mucho gato por liebre, hay sabores que deberian constituir delito y catalogarse como 'mala comida'. Pero...
Por otro lado, la bollería es un espectáculo para la vista y el paladar: muffins, donuts de todo pelaje, cheescakes... colesterol al poder, sí, pero son cuatro días y la verdad, como encantadores de serpientes, esos dulces están de rechupete. Como las hamburguesas, digámoslo de paso.
Y sobre todo: New York es un macrohábitat demasiado vasto para pensar que uno no va a comer bien. Hay que saber, hay que estar dispuesto a gastar, o ni eso; por lo que aquí suele ser un menú del día sugerente (no fritanga estudiantil, sino por un poco más) vas a poder disfrutar de un excelente y exótico brunch, esa comida que funde desayuno y almuerzo en días festivos, propuesta de mesa tranquila, de descanso y placer culinario.
Yo he comido dos días MUY bien, platos diferentes y deliciosos.
Huevos 'overdone' (pasados por agua, vamos) con ... con cosas: rico rico

Y también he catado cerveza bien buena, suave como, parece, es de su gusto (y del mío, por cierto, soy de rubias y ligeras al paladar).
Así que, en fin, comer, me he hartado de comer. Bueno y malo.

13 septiembre 2011

New York 03: common people

El pueblo unido. Un aspecto que me ha sorprendido de Nueva York ha sido, sin duda, su gente.
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los neoyorquinos vistos por Will Eisner
El neoyorquino de a pie tritura los prejuicios y los clichés sobre los neoyorquinos de a pie, a golpe de naturalidad, amabilidad y cercanía. La gente, a la que te ve perdido o parado ante un mapa, se acerca a preguntarte, resuelven tus dudas y entablan amable conversación. "¿De dónde sois? Oh, me encanta España, conozco Madrid y Barcelona". "Siento que tengan este tiempo durante su visita" (lloviendo a cántaros). "¿Turistas?, tomen!!!" (esto en un "Dunkin' Donuts", ofreciéndonos, de gratis, doble ración).
Es verdad que existe un espacio de aglomeraciones febriles (ver primera parte de esta serie) pero obedece a lo más turístico; en general, Manhattan se pasea sin sobresaltos, sin masas humanas, muy civilizadamente. Vale, llovió a gusto, lo que no invita a salir a la calle, pero con agua o sol, donde no se cabía, no se cabía, aunque fuera en lugares, como dije, puntuales. La norma, realmente, ha sido otra:
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No todo en NY son calles abarrotadas de gente...
Y el metro, amigos, no da miedo. No te atracan, no te estrujan (apenas una vez, de unas diez que lo tomamos, fuimos en hora punta, y no es nada que a un madrileño debiera asustar, por ejemplo). Los ciudadanos se disculpan si se chocan contigo, la gente aparenta (el rostro como espejo) tranquilidad y buen humor (nada de esas caras de malfollao que te cruzas todos los días en España) y, maravilloso, cada cual viste las 'galas' que le resultan cómodas. No se trata de lucir pintas esforzadamente, opositando a macarra. Ni de perder el aliento por ostentar elegancia "bien" y a la última según el 'Telva'. Ni de gastar marcas, o aparentar que te acabas de comer a tus propios padres y eres le más duro del barrio, o... no; la gente parece querer vestir cómoda para el día y circunstancia, ves mucha chancla (¡aunque llueva!), combinaciones absurdas (la mejor, en el metro un hombre blanco de 20/30 años, lucía camisa elegante, vaqueros cortos por encima de las rodillas y...¡katiuskas!: genial), comodidad despreocupada en eso del cómo ir. Se lleva mucho el café "take away", por la calle, y por tanto, el móvil ni lo hueles: ya está generalizado el uso de cascos con voz, de modo que no es inhabitual cruzarte con quien parece hablar solo.
En este contexto el Estilo, cuando hay que lucirlo (la noche siempre joven , o la ópera, por ejemplo)... bueno, entonces te vuelves a sentir Paco Martínez Soria, porque "clase" sería un término a redimensionar, visto lo visto, y desde los patrones que yo conozco.
Saber ser uno mismo, en fin, parece allí pasar por serlo sin pensar demasiado en trapitos, reservados estos para determinados momentos ostentosos, como un modo de acentuar el momento grave o festivo, y a fe que lo acentúan... Aunque bueno, todo lo dicho no deja de ser una impresión de cuatro, cindo días compartidos... y puedo equivocarme, esto no es un estudio sino un catálogo apresurado de impresiones personales.

12 septiembre 2011

New York 02: "New York City Boy"

El "Other York". La suerte y el privilegio que, como turistas, teníamos en la Gran Manzanota, era que allí, y desde hace más de 15 años, reside un muy buen amigo. Una persona con mucho Nueva York vivido y disfrutado. Encontrarme con él era un punto a favor de conocer "la otra NY", y aunque los deberes laborales del susodicho (a quien llamaremos el 'NYCB' al que alude el título de este post, aunque ni él ni yo somos ya, ay, "boys" en absoluto) no le permitieron una presencia al 100% durante estos días como hubiera deseado, no es menos cierto que la tarde y dos comidas ("brunch", "lunch"...) compartidos, nos trastearon por otra cara de la metrópoli. Nos trastearon, sí, a una velocidad de vértigo amortizando el tiempo casi azoradamente, de aquí para allá, paseando por Chelsea, comiendo exquisiteces en bares almodovarianos (o en todo caso, en los que Almodovar luciría como un atrezo más de un universo kitch y fabuloso, o fabulesco, incluso), conociendo más y más cosas "distintas" de Manhattan...
Show must go on: 'flunching' en un espacio fascinante e imposible
Paseamos por zonas donde no se ve un turista y apreciamos el tempo real del neoyorquino, capaz de dispersarse y disfrutar de entornos plácidos y cálidos en sus momentos de ocio: tomamos cafés cerca de parques con solera, conocimos zonas industriales reutilizadas, vimos el lugar en que directores de cine italiano venían a practicar sado, y disfrutamos comidas comunes en los ambientes universitarios intentando conseguir happy hour en horarios improcedentes para happy hours (ya saben, la Hora Feliz, el dos por una...).
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Paseos tranquilos por ninguna parte: el otro New York
La tutela del NYCB fue como siempre a su lado una oportunidad para reirnos mucho, hablar del universo en general y compartir anécdotas recordando, de paso, amigos comunes. Pero, para el caso que nos ocupa, ha sido un privilegio que un turista no podría tener y merece ser contado.
Nueva York, a la vista de esos paseos, es, también o además, un espacio de vanguardia arquitectónica que nutre de lujo y sosiego al paseante. Y los neoyorkinos, más que la masa vivida el primer día, son gentes capaces de articular un estado de bienestar donde el tiempo puede ser detenido mojando los pies en una leve correntía artificial de agua fresca, jugando al "piraguafútbol" o pasando una tarde leyendo bajo un árbol. Es the other side, sin duda. Y, cuanto menos, lo hemos catado.

11 septiembre 2011

New York 01: dentro del laberinto

Comienzo hoy (curiosamente, 11 de Septiembre diez años más tarde) una serie de posts sobre la experiencia neoyorquina. Han sido pocos días, no se puede decir que sea un experto en la Gran Manzana ni mucho menos, pero en fin, del choque, aunque sea breve, siempre se emerge impactado. Sirvan estos articulillos como reflejo de mis impresiones sobre esta ciudad que, lo digo ya, me ha noqueado: pocas veces al regresar he querido, ya, volver con tanta intensidad.
Domingo 4 de Septiembre. El hotel en que nos alojamos era "fashion", psicodélico, sixties y futurista al tiempo. Por la noche compaginaba su naturaleza con la de sala de fiestas, y al tiempo que entraban residentes con la perfecta apariencia de todo turista, un trajeado portero latino recibía al New York nocturno, elegantísimo y preparado para bailar los ritmos de un DJ en directo mientras bebían cócteles ante la coqueta piscina. El hotel, por cierto, era céntrico. Demasiado céntrico. A tres portales de Broadway Street y Times Square.
Recién  llegados tras un vuelo menos agotador de lo que se podría temer, a la una de la tarde hora local sólo cabía hacer una cosa... salir al encuentro de la fiera.
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Broadway, la piel que habito
Esa tarde/noche nos empapamos de puro guiri-pleasure: tópicos de neón y verticalidad, aglomeraciones (in)humanas, freaks y músicos callejeros, anuncios de vídeo gigantes, edificios más grandes que la vida, tráfico digno de una ci-fi hard... mieles para bocas de asnos recién llegados. El cliché, el NY más comercial, cortilandia elevado a potencias astronómicas. La ciudad que no duerme, la noche en que las estrellas bajan a los colosales neones, pantallas de vídeo y edificios.
Manhattah, o el cogollo más turístico de Manhattan, muta de piel cual Cenicienta de cemento cuando cae el sol, y es todo él en sí mismo una ilusión, un juego de cartas asombrosamente gigante (¿ya empleé este calificativo? y mil veces más que lo podría hacer).
Sentirse diminuto, y de  un pasado remoto al tiempo, es fácil en esta primera aproximación a una Gran Manzana, una inmensa nave sideral que parece salir del mañana aunque evidentemente solo es un Hoy al que nosotros no hemos llegado aún. Fueron las primeras horas. Una caricia a la ciudad, un beso, sí, pero de tornillo, feroz, invasivo, embriagador, obsceno y adictivo.
Final del primer día, visitado el centro, Times Square, Broadway, Empire State... no quiero ilustrar punto por punto mi ruta, no os preocupéis, pero sí señalar con esta concreción dónde nos metimos de cabeza y recién llegados, el shock físico, cómo se puede uno sentir sobrepasado por las expectativas... es verdad que este nudo de tópicos fetichistas, cinéfilos, artísticos... todos lo "conocemos", pero falta la escala, el ruido, el caudal humano abrumador, el olor (espantoso, macro-botellón... en NY, asombraos, sólo se recoge la basura dos días a la semana... sí, dos de cada siete). Y el gigantismo de sus rascacielos redefiniendo conceptos como "grandes proporciones"...
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Centro de Manhattan: vértigo y psicosis...
Cenamos en un sitio de comidas internacionales a la McDonalds abarrotado de judíos ortodoxos, con sus gorritos ('Kipá') y todo. Un sándwich de pastrami. Se dice que HAY que probarlo, que es puro Espíritu de NY... en realidad se trata de un horror indigesto y grasiento que no se repetiría.
Así pues, caída libre en el Midtown, en el remolino ultracapitalista y sus muchos oropeles. Brillo y furia. Blade Runner Now... al día siguiente tocaba nadar dentro de ese maremoto y buscarle las costas de sosiego. Pero no lo haríamos solos.
PD: las fotos, las tomé yo, que conste.
(continuará)

10 septiembre 2011

Estuvimos y hemos vuelto (Nueva York, ese abismo)

Casi una semana frenética y agotadora. Deslumbrados y asombrados. Enamorados también con un NY tan tópico como diferente a lo que uno se esperaba. Fascinación absoluta, deseos de volver, y una intención: habrá serie de posts dedicados a la experiencia, demasiado corta pero intensa, del Octavio Pasajero en la Gran Manzana.
Foto tomada el domingo 04 de Septiembre (tratada vía 'Muzy')

04 septiembre 2011

Historias de colesterol y horror 02 (la Cocina del Infierno)

A ver, entendedme. Que sí, si cuido el colesterol viviré cinco años más y si bajo el úrico evitaré tener gota. Pero si cuido todo a rajatabla y como un monje benedictino haciendo un voto... eso en determinadas circunstancias me hará sentir un gilipollas consumado. Y eso acorta también la vida, y sobre todo, convierte la vida en algo que no merece ser vivido...
Por lo que queda oficialmente interrumpido todo miramiento culinario durante los próximos días, en los que estaré en Nueva York turisteando y zampando TODAS esas cosas que HAY que comer si estás por primera vez en la Big Apple.

El colesterol y Nueva York: sin propósito de enmienda

Eso sí, el ejercicio físico que haré esos días quemará, seguro, todo exceso nutricional...

[imagen, Hellblazer 01]

03 septiembre 2011

Nueva York por David Lynch (ufff...)

Buscando cine neoyorkino, pensando en los tópicos (Allen) choco de bruces con una mirada turbadora y feroz, posiblemente es spot televisivo más malrollista que podría rodarse para concienciar a los neoyorkinos de que hay que mantener limpia la city.
Delirium tremens lynchiano sin concesiones, en unos segundos de nada

La New York de Lee Ranaldo/Sonic Youth

dejemos el mundo del cómic. La música popular está plagada de canciones dedicadas a la Big Apple.
Me fascina esta, poesía semiautomática y ruido

Oigo vuestra voz
pornuncuo vuestro nombre...
fantasmas y flores de la ciudad de Nueva York...


¿New York por Françoise Schuiten?

Schuiten acerca a la fantasía ciudades reales: ¿NY, quizá?

New York por Winsor McCay... a principios del s. XX.

Cómic pionero y mil cosas más, 'Little Nemo' introdujo un universo de rascacielos infinitos dentro de pequeñas viñetas

Makoki en New York (Niu Yors, perdón)

La línea chunga paseando por el lado chungo de Manhattan

New York por Eisner

el maestro de los maestros, la ciudad de las ciudades

New Yotk por Frank Miller

Un jovencísimo Frank Miller y un Nueva York muy lejos de su Sin City

reseña en Serie de Viñetas

¿quiés es este furibundo individuo?
Conoce la respuesta en la nueva reseña de Serie de Viñetas, mi blog sobre cómic, historieta, tebeo y novela gráfica.
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