"Arde la calle", cantaban desde una Radio Futura.
The Wire, cinco temporadas, sesenta capítulos, más de cincuenta horas de ficción catódica, es la escenificación de esa caldera hirviente de cemento y mugre. La radiografía de los restos del naufragio, la disección del cadáver. La enfermedad, la patología que nos ha dejado un modelo social que ha estallado por todos sus extremos y costuras en la vida real: atentados de la sinrazón, sistemas económicos podridos, políticas sustentadas en falsedades, indignados que aspiran en su diáspora heterogénea al perroflautismo okupa antes que al verdadero cambio... "The Wire" es la cosa más despiadada que la historia que la televisión haya parido jamás, o al menos lo es desde mi conocimiento del medio. Nunca antes una teleserie había sido tamaña bofetada a la conciencia del espectador, nunca fue tan agria y sin futuro la crítica al sistema, a los microsistemas (la prensa, la enseñanza, la investigación policial, la política, la adolescencia, los sin techo, los sindicatos, las mafias, las clases altas, los bajos fondos...) o a los macrosistemas (la sociedad como organismo de mil partes conexas).
Solo por esta radicalidad The Wire merece el podio que ya le otorgué en su día y que hoy revalida al haber terminado todas sus densas y absorbentes temporadas. Pero además está el ejercicio de estilo, el montón de actorazos superlativos, la tupida enredadera de su coralismo (capaz de dejar al Cela de "La Colmena", cuantitativamente, en un principiante... ¿cuántos personajes, y todos perfectamente perfilados, desfilan por esta serie, y todos con su relativo peso específico en este monumental efecto mariposa?), la consigna narrativa del "no prisioners" en tanto que guión sin brújulas para el espectador, etc. etc. Todo ha casado en una suerte de perfección brutal que elevó al medio televisivo a cuotas de excepcionalidad.
La cuarta temporada va a quedar como algo demoledor, imposible evitar el estremecimiento al verla. Es un dibujo terrorífico del futuro reflejado en las pupilas dilatadas de los chavales de instituto (un instituto de barriada USA, claro, un lugar que deja en pañales al centro escolar más problemático de España, pero que es el huevo de la futura norteamérica, y eso es lo terrible, en qué se sustenta el Imperio)
Y
la quinta, que por un lado expande su red a 'los medios' y al papel de la prensa, es un cierre donde parece que Simon (el artífice de todo ésto) y sus guionistas han querido premiar la fidelidad con un toque de ortodoxia en la figura de un asesino en serie (que al tiempo nos hace reírnos de las cositas esas, 'Dexter' y tal... vale, 'Dexter' es una parábola, al menos su 1ª temporada, y no la vida real, pero no puedes evitar el sarcasmo hacia el fashion killer viendo esta temporada de The Wire). Es una trama sorprendentemente (para lo que es The Wire) adictiva y cercana a los ardides del "continuará". Lo interpreto, repito, como guiño/premio, como fin de fiesta casi relajado (el asunto provoca no pocas risas en el espectador... sí, hablamos aún de asesinos en serie, pero no quiero destripar nada).
Termina The Wire (y lo hace, aunque como siempre al cerrar las temporadas, otra vez con esa mirada abierta y desesperanzada, porque las ciudades, los países y las sociedades del siglo XXI no "terminan"; y eso es The Wire, un retrato mundial) y te quedas huérfano, y no sabes qué hacer... Hay otras series y otros tonos (yo mismo he alternado la visión de estos capítulos con fruslerías y entretenimientos, de "Juego de Tronos" a "Big Bang", y tengo cuentas pendientes: terminar los Sopranos y empezar Boardwalk Empire) pero esto es
tan excepcional que sólo quieres que no termine nunca.
The Wire es lo que es, es un...
Afortunadamente sus responsables ya han dado un paso nuevo, en otra dirección temática (Nueva Orleans, el jazz, el Katrina), y tenemos por dónde ir tirando ahora que sabemos que The Whire se ha acabado, que no ha sido un producto artificiosamente estirado como tantos (de "Dexter" a "Weeds"), que la novela río ha cerrado porque ya ha contado, en ese entorno y con esos personajes, todo lo que se podía contar.
Ahora...
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| el futuro tras The Wire, lo nuevo de sus creadores |
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