22 enero 2012

mi historia hard coccori core, parte 01

Nunca fui un pureta del hardcore pero desde los últimos ochenta me instalé en la carretera de los sonidos menos, digamos, mimosos. Una ascensión que te lleva a subir un peldaño tras cada escalón que descubres, cada ves un poco más allá, cada vez más "caña"... hasta que, quizá, pierdas el norte y te instales en músicas ya inaudibles... creo que nunca me ha pasado (o casi, quizá sí por la zona post rock, donde me tragué cada empanada caducada que...) y que la música "cañera" que he escuchado ya se tiene hoy por hoy por clásicos del rock. Posiblemente tras una andanada de noise pop donde descubrí a angelitos que se dedicaban a emparedar melodías de Sessame Street entre toneladas de ruido (The Jesus and Mary Chain, Loop, Ride etc), los primeros bichos salvajes que me incaron bien fueron cuatro duendes bostonianos. Pixies lo tenían todo: look normal y corriente (nada de aspectos amenazantes, nada de divismo rock tampoco) que te entraban con melodías cristalinas para romperlas, de golpe y sin aviso, con hardcore al rojo vico. "Doolittle" es uno de mis discos de cabecera, y allí se alojaba esta perla sangrante, un tema que se hizo adictivo... ese susurro, esos alaridos que ni Iggy Pop en sus mejores tiempos, esa guitarra afilada, esos coros femeninos jadeantes... No era hardcore puro, claro que no, era otra cosa.

 

 Pero escocía más que un disco entero de Black Flagg (a los que no conocía yo por entonces, la verdad)

2 comentarios:

Int dijo...

Resulta fascinante el contraste entre el aspecto tan normal que lucen y la brutalidad de lo que están cantando. El cantante pasaría por el vecino-gordito-y-amable. Lo cual pone en entredicho todas esas bandas (especialmente de death metal, black metal o como quieras llamarlo porque yo me pierdo con todas estas sub-clasificaciones) quienes aparecen disfrazados con pintas que se pretenden súper-tétricas o terroríficas o vaya usted a saber qué y que da la impresión que su único objetivo es intentar encubrir su escaso talento musical.

Octavio B. (señor punch) dijo...

jajaja, sí, bingo