25 febrero 2012

Adiós a Público (y hola también)



El fin de Público es una noticia triste. Herida la pluralidad informativa, el periodismo está hoy de luto salvo para los cuatro hijueputas de Inter, que ya han vomitado un artículo brindando por la pérdida de trabajo de compañeros de oficio (que no de ideología... Público fue un rotativo democrático de izquierdas, Inter son unos putos fachas con añoranza de la dictadura franquista pese a los convenientes maquillajes). En vez de, por ejemplo, desear, y hacerlo públicamente, que Mediapubli garantice las mejores condiciones de despido a sus periodistas, los insultan y se pavonean. Vergonzoso. No me pidan enlaces, no les daré un solo lector. Si llegan, lo harán por sus propios medios.
Me gustaba Público, es sabido. Me gustaba su línea incisiva (aunque sensacionalista). Me gustaba su espíritu digamos literario, de textos ligeros, breves y con mucho soporte visual (después de todo, no podrían nunca vencer en el terreno opuesto a un diario como El País). Era una opción de prensa diferente a la existente, auqneu los hijueputas lo insultaron, y de paso a una generación de españoles completa, llamándolo "El País para víctimas de la LOGSE" , un diario para "chavalines de extrema izquierda con la cabeza llena de consignas y prejuicios logsianos".
En realidad fue un diario con mala baba al empitonar (generalmente al PP, sí, pero también en ocasiones a ZP), con una frescura visual digna de aplauso, con una preocupación ética insobornable (sin publicidad de prostitución, nunca), con una sección permanente de Ciencia y otra de Medio Ambiente. Y sobre todo con unas páginas de Cultura excepcionales.
Una mirada, la del diario, siempre desde un eclecticismo cultural alérgico a las sopas bobas y los nombres más mediáticos. Este eclecticismo y la inquietud vital de la sección era algo inaudito en España. Lejos del apolillamiento academicista de otros rotativos, capaz de primar a unos Animal Collective de culto por encima de unos Pereza para las masas aborregadas, ha sido lo más parecido a acercar un diario generalista a un espíritu especializado, un oasis de verdadera cultura entendida como expresión artística, no como plancton para las masas. En 2007 ya dedicaban toda una página a PJ Harvey, se atendió debidamente a la recuperación póstuma de un Bolaño inédito con la misma intensidad que se loa un videojuego, se entrevista a Apichatpong Weerasethakul, o dedicaba un artísuclo de fondo a toda plana a Daniel Clowes (inciso, revolucionarios Público, a la hora de incorporar la historieta como noticia al mismo nivel que un nuevo disco de Madonna, un libro de Mallo o una película de Scorsese, y de hacerlo sin más, en las páginas de Cultura, sin pedir perdones o excusas, sin desterrar al cómic a un apartado secundario en un suplemento cultural de sábado o domingo)
Un periódico que, como todos, vendía cosas para vender periódicos... pero al menos eran cosas interesantes y de poso cultural: libros de política, películas cuanto menos interesantes (de Lynch a los Cohen, Moretti o Guerín, de Leconte a Gondry, Campanella o Van Sant); o clásicos como la serie "Cosmos" de Carl Sagan, una selección de humoristas que tocó a Gila, Faemino y Cansado o Muchachada Nui; o cuadernos de fotografía. Fue algo que también me gustó. Demuestra criterio y respeto por la inteligencia del lector.
Y claro, luego estaban esos dos gigantes del humor, Vergara



Y sobre todo (para mí está a una altura donde nadie llega) Manel Fontdevila, que se ha despedido, cómo no, con un dibujo genial, emocionante y vitriólico.

Pero quiero pensar en presente porque Público no desaparece, se transforma o reduce. Es evidente que la red no es el papel, y en la caida del quiosco a la www se pierden varias decenas de puestos de trabajo, pero como lector, como ciudadano que busca informarse, entiendo que el espíritu del diario se mantiene en su portal, que seguiré visitando, por supuesto... habrá que ver quién cae entre las firmas, qué queda del naufragio, pero sea lo que sea, estoy seguro de que la información y la opinión que ofrezca Público on-line me interesará.
Si el futuro de la prensa, como cacareamos siempre, está en la red, ahora como lectores debemos exijir un Público a la altura, no un sucedáneo.

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