09 febrero 2012

THE CARETAKER, "An empty bliss beyond this World"

Fascinante disco. Leyland Kirby es un tecno-kid con varios proyectos paralelos y este, "The Caretaker", lo dedica a la búsqueda arqueológica (hauntology, lo llaman ya) de músicas olvidadas, notas perdidas en el limbo de la memoria colectiva que, una vez procesadas por su electrónica, se nos presentan como psicofonías ambient. Kirby respeta los arañazos del tiempo sobre los discos de pizarra que recolecta, no limpia el sonido sino que potencia esa sensación de que el tiempo rehace la música olvidada, dejando una huella sonora que se imbrica con las añejas grabaciones.
"An empty bliss beyond this World", sin embargo, va más allá de ser una colección de dioramas desenfocados de sones familiares (jazz de viejo cuño, melodías para baile de salón...) y supone en su discretísima manipulación una reflexión sobre la memoria y su pérdida. Su autor ha estudiado en alzeimer, sabe que los que padecen esa enfermedad pueden olvidar lo más esencial, pero en medio de la borrosa niebla de sus recuerdos es fácil que se resguarden intactas melodías de su juventud y niñez. No recuerdan a sus hijos, pero sí aquellas canciones que su abuela les canturreaba. Espectral, dura reflexión que la forma musical consigue plasmar en este disco. Fogonazos de melodías claras que se repiten en un loop sin fin. Temas que se terminan abruptamente como muere una neurona en una cabeza enferma, ritmos levísimamente ralentizados como signo de que el tiempo manipula, niebla electrónica configurando un todo a partir de muchas partes (cada canción nace de un sampleado de orígenes diversos y desconocidos, posiblemente Kirby se dedique a comprar vilnilos de pizarra al peso)... y además, unas canciones tan tristes como hermosas, que devuelven al jazz de los veinte y a las músicas con un siglo de vida toda su primitiva magia, auqneu ahora el truco es otro totalmente diferente que el buscado por sus (ya muertos) compositores.
De lo más sujerente que he escuchado últimamente (porque no se parece a nada que haya escuchado últimamente, claro)


Venga, un par de piezas: esta, la fácil...


...y otra, la difícil:
 

2 comentarios:

David dijo...

Gran disco, pero para degustar en pequeñas dosis. Como oyente, podría describir la experiencia de escucharlo como "la nostalgia de lo no vivido que lo devora todo". Si en el planeta Melancolía de Von Trier sonara música, seguro que sería esta.

... y gran símil lo del Alzeimer.

Octavio B. (señor punch) dijo...

conste que lo del Alzeimer lo dijo el tío en algún lao, (o eso o lo leí en la red y lo transformé en la cabeza.. pero vamos, qeu no es una ocurrencia, que sale de algún lado)

Yo francamente, sí lo estoy bebiendo a tragos largos, no digo qu eentero-entero, pero me engancha su rollo añejo y melancólico y así, "turbio"