07 febrero 2012

¿Quién quiere casarse con mi Twitter?

Ayer he visto la neotelevisión, caballeros. El presente de la caja tonta, una pirueta diletante que contenta a todas las partes, del espectador a la cadena, para lo bueno y para lo malo.
Porque la telebasura ya no existe sin un cordón umbilical con las redes sociales, pero me estoy adelantando... vamos por partes. ¿Todos conocen ya Twitter y su mecánica?
Twitter: pía o muere...
Abreviando, imagínense un espacio para charlar en directo, que permite frases muy pequeñas (mucho más pequeñas que el Facebook) donde si uno quiere hablar de un tema determinado puede indicarlo. Por ejemplo, tenemos el pollo del ciclista Contador, ¿no? pues en Twitter puedo decir
Menuda bazofia todo lo del ciclista ese, me da igual
O puedo hacerlo así:
 Menuda bazofia todo lo del ciclista ese, me da igual #contador
Ese # crea un "hashtag", un "tema", vamos. Y quien en Twitter busque "#contador" podrá leer TODO lo que sobre ese tema se está escribiendo en el mundo (siempre que el escriba se acuerde de añadir el mentado hashtag). Cuando un tema es muy, muy utilizado como hashtag, se convierte en Trending Topic (TT a partir de ahora), Tendencia, vamos. Parezco un friki escribiendo todo esto, pero es sencillo, y práctico. Miras la lista de "TT's", de trendings topics, y ya te haces una idea de lo que se cuece.
Los TT no nacen de la nada, puede crearlos El Hormiguero, por ejemplo, o un partido (#congresoporlarenovación, y cosas así) o un particular.

Bueno, fin de las explicaciones coyunturales.
El caso es que a partir del realiti "¿Quién quiere casarse con mi hija?" ha nacido un TT glorioso.

Vamos a ver. Ese programa es, por supuesto, el colmo de la caspa, el sin sentido, el telecinquismo extreme (Cuatro es ya Tele 6, está claro), la polaroid de una panda de zombies mentales. El mecanismo, inenarrable, pero lo intento: bajo el ala vigilante d e mamá, un grupo de jóvenes seleccionan a un grupo de pretendientas. O de pretendientes, claro. Y entre unas cinco o seis, a lo largo del programa irá descartando (él y mamá, que cuenta y mucho en todo esto) hasta, intuyo, quede una ganadora.
Qué, ¿cómo se quedan?
Pues resulta que el sin par Hematocrítico ha creado, a raíz de lo que intuía una bomba para la red social, un hashtag, #hijostróspidos, para hablar (cachondearse) del programa de marras.
Y el resultado fue un delirio y un TT de miles de participantes, yo incluido, por supuesto, comentando, cachondeándose del programa en tiempo presente, mientras el susodicho se emite.
Un ejemplo: tenemos a un play boy en unos balneario con sus nenas, ellas en biquinazo, por lo que él, todo un gentleman, dice repetidas veces "uf, estoy evaporando que..." y ellas por no ser menos, pícaramente "y yo... yo también estoy.. mmm...evaporannndo!!!"
En ese instante brota un twitt: "..y así es como hacemos que llueva en mi pueblo #hijostróspidos"
Si no le ha hecho la más mínima gracia, da igual... durante la emisión, cada pocos segundos tenemos una veintena (literal) de twitts cachondeándose del evento catódico.
El resultado, la telebasura deconstruida y convertida en producto de probeta para, agitándolo, encontrar un nuevo espacio de cachondeo global, citas hilarantes, comentarios, réplicas y contrarréplicas... yo, lo juro he llorado de la risa como hacía muchísimo. ¡¡¡Hasta una de las mamitas protagonistas saludó a los participantes y al creador del hashtag!!!
Por cierto, no fue menos divertido el estupor de mucho despistado "pero qué C%ñ% es eso de tróspido?". Bien, eso es otra genialidad de El Hematocrítico que les he enlazado arriba, en la primera cita al anónimo coruñés (si además de riquiño es da terra!!!)
Lo tróspido, ese misterio...
Lo importante más allá de la historia es ver que ese programa tuvo una potentísima audiencia, más aún que la emisión de la notable "Crematorio" en La Sexta. Y aquí viene el quid. Twitter cambia el modo de ver la TV, manipula la intenciones de la cadena y convierte un plancton para lelos o adolescentes sin cabeza en un trampolín para demostrar ingenio, buen humor... por eso, llegamos a un punto en que da igual el teleresiduo que pretendan inocularnos, porque desde otro lugar mucho más potente se le dará la vuelta totalmente: deconstrucción pura.
Pero claro, si merced a las redes sociales llegamos al 'todo vale orque yo me encargo de redimensionarlo', dejaremos de medir la televisión por su calidad intrínseca (lo de ayer com "Cásame Mamá" fue sin duda lo más extrínseco que recuerdo en la tele... importaba bien poco el bochorno televisado, que se tornaba en puro absurdo), y así una apuesta realmente nutritiva pierde la batalla de la audiencia ante semejante frikada.
No puedo más que señalar lo obvio... estamos en un momento de cambio, la industria del entretenimiento está temblando desde sus cimientos, inamovibles desde nace décadas y hoy de barro ante la fuerza de la red de redes.
El futuro, como siempre, será excitante, y de momento el presente ha convertido un bodrio televisado en una intensa experiencia de risa floja y lágrimas en los ojos. Bravo

3 comentarios:

Aurei dijo...

claramente tengo que usar twitter, estoy perdiéndome lo mejor.

Octavio B. (señor punch) dijo...

no puedo decirte porque yo sí que lo uso, claro, pero supongo que sin ser miembro podrías perfectamente entrar en la página twitter,com ymarcar el hashtag #hijostrospidos y así poder leer la edición del lunes, para catarlo.
Auqneu igual para hacer esas cosas hay que registrarse... en todo caso, creo que Twitter es el presente activo, mientras que Facebook es un estancado paquidérmico, ni punto de comparación lo que se vive en twitt

Aurei dijo...

He recordado que a mediados de diciembre me abrí una cuenta, no agregué a nadie (ni siquiera sé si eso se puede hacer) puse un twitt acerca de Celia Villalobos y nunca más entré... recuperado mi twitter; ahora tendré que empezar a familiarizarme con su "idioma" y sus usos; voy a probar a buscar eso de los hashtag... y es que a parte de haber sido siempre bastante torpe con la tecnología parece que me estoy quedando muy anticuada.
Probaré experiencias nuevas y parece, por lo que dices, que divertidas.