02 abril 2012

Atendiendo a lo que tiene repercusión. Y a nada más.

El crítico televisivo Ferrán Monegal es un constructor de lo que el periodismo crítico es o deja de ser, cuanto menos desconcertante.
Hace un rato en Onda Cero le preguntan por el éxito (para sus propios márgenes de audiencia) del reallity de Alaska y Mario Vaquerizo en MTV, a lo que se apresura a responder más o menos: "el periodista debe seguir lo que sigue la sociedad, un 2% de share no me interesa, lo que la sociedad ha seguido este finde ha sido la contratación de Aída Nízar por parte de (nosequé...¿Sálvame?¿La Noria?)".
Es un razonamiento peligroso. Lo más peligroso, por supuesto es que Monegal obvió el éxito (lo es, en términos relativos y si miramos lo que el canal ofrece) de lo de Alaska y Vaquerizo para dedicar varios minutos a la ex Gran Hermano, un clarísimo producto de guión (ajeno, o de la propia Nízar, pero guión), un fake puro y duro. Pero personalmente los números y audiencias no me importan a la hora de considerar que algo merece la atencíon...
Mi concepto del periodismo/crítica va por otros derroteros, desde luego. El éxito no debería entenderse como un valor cuantitativo sino mayormente cualitativo. El éxito de "Desafío extremo", por ejemplo y por acudir a un caso recientemente aparecido en este blog, no lo considero en relación a su audiencia, sino a la calidad que entiendo en el producto en sí mismo. Monegal, en cambio, parece que si el señor Calleja se dedicase a escalar el Everest en bolas y defecando a cámara (cosa que no hace) pero eso lo ve media España... ah, tendrá que hablar del asunto. Manque mal, que decía aquel, pero hablar. No así del documental minoritario pero este sí, excelente, que limpia la pantalla en otro canal a la misma hora.
Lo más venenoso es que este razonamiento (subordinar la crítica a la repercusión mediática de lo criticado, de modo que si no alcanza unos mínimos -2%... bah- no merece atención) elimina una realidad del periodismo, sobre todo el crítico, como es su faceta educativa. No nos gusta sentirnos educados, ¿eh? somos los más listos, sobre todo cuando tenemos el poder de apagar o ¡peor! cambiar de dial.  "Cahiers du Cinema" plantea la crítica cinematográfica desde unos postulados previos al objeto de estudio, de índole estética. "Rockdelux", lo mismo. No conozco la existencia de una crítica televisiva profesional que opere de igual modo, la verdad, pero se echa en falta... sería bueno un foro crítico. Crítico de verdad, para lo que regurgita la caja boba. Para defender una televisión de calidad (una calidad de decálogo previo... comulgaremos con él o no, y compraremos esa revista con la base de ese criterio). Y para atacar la peor telebasura, y hacerlo desde un criterio estético, cultural, lo que sea... pero no, por favor, desde "la fama". Porque "Opá yo viacé un corrá" es un tema de enorme éxito mientras que la discografía de Bill Callahan no traspasa los circuitos entendidos. Pero para eso está la crítica musical, ¿no? para que, quien quiera leerlo, pueda analizar dónde está lo bueno, tenga éxito mediático o no... ¿eran R.E.M. malos en 1984 o merecedores del desprecio crítico por no ser mediáticos?¿fueron mejores los REM de "Losing my religion" que sonaban hasta en la sopa? Según Monegal, serían dignos de atención a partir del 91. Cuando estrenaban "Life's Rich Pageant", su maravillosos 4º largo, y no arrasaban en la radiofórmula, evidentemente el crítico catalán (y muchos otros, esto no va solo del caballero) lo despacharía de un "bah, vendió un 2%", para atender con mucho más hincapié el 'Irresistible', de Estefanía de Mónaco, del mismo año y sin duda mucho más 'exitoso'. En números. En compras.
Pero ahí está la apuesta periodística: oferta al lector/escuchante un baremo atado a un sentido y un gusto estético, previo a la repercusión mediático del objeto sobre el que trata de informar, y lo ofrece y aplica a la actualidad. Si yo fuese crítico de televisión, sin duda despacharía a la Gran Hermana con un "bah" y atendería al desparpajo (de cartón piedra, pero sin duda más logrado, inventivo, freak, inteligente) de Vaquerizo y lo que lo rodea.

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