11 abril 2012

CARS 2, de John Lasseter y Brad Lewis.


No me cabe duda de una cosa: "Cars 2" puede tener algo (mucho) de operación comercial, de franquiciar los hallazgos de Pixar, los luminosos logros y personajes de la factoría más inventiva del cine mainstream. Pero también creo que es una segunda parte más que lógica. Porque en propiedad, casi debemos decir que NO es la 2ª, ya que tras "Cars" (2006, J. Lasseter) ha habido un reguero de cortometrajes que desarrollaron aquel universo de coches antropomórficos. Cinco, concretamente, protagonizados por la grúa "Mate", y dirigidos también por Lasseter. Como este segundo largo, donde el propio pater de Pixar vuelve a dirigir, tras dejar estas labores desde, precisamente, la primera parte de la de los coches (tras la que se centró en dirigir cortos, hasta este "2", que codirige con el responsable de "Ratatuille").
Dicho lo cual como purga de tópicos (segundas partes nunca fueron buenas y tal), hay que reconocer que "Cars 2" es un pinchazo (jaja, jojo, chiste facil). Porque sí, la técnica vuelve a ser un paso adelante, otro más, siempre al servicio de la narración, alejando la idea de mero pretexto para el posterior videojuego. Pero todo chirría y colisiona en una implosión de cine fallido cuando constantemente sentimos una sensación. Aquí están conviviendo dos ideas, y una sobra. Por un lado tenemos algo habitual en Pixar: se buscan géneros muy codificados para homenajearlos, reírse un poco de esos códigos que en el fondo solo son clichés, y darles una pequeñita vuelta de tuerca. Lo han hecho con la ciencia ficción ("Wall-E"), con los superhéroes ("Los Increibles") y con los añejos cuentos infantiles ("Monstruos S.A." ese Blancanieves cibertónico). Y aquí, el cine de espías "a la James Bond" es la carnaza que alimenta lo mejor de la cinta. Escenas espectaculares, secuencias extensísimas de acción y emoción bien conducidas (estoy que lo rompo, de ingenioso) y mucho brillo cinematográfico.
Lástima que esta idea no combine con la zona franquiciada. Meter una del Agente Secreto X-9 en el mundo de "Cars" no cuaja, alarga innecesariamente el minutaje, hace de algunos personajes antes simpáticos unos insufribles a la altura del Jar Jar Binks de "Star Wars, la amenaza fantasma" y trae mensajes moralizantes absolutamente fuera de lugar en una de altísimo espionaje.
En fin... patinazo... (¿lo pillas?¡ patinazo , derrapar, coches...!!!).

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