18 abril 2012

El Elefante

Tenéis que entenderlo, todo lo que ha pasado es la prueba definitiva del AMOR sincero, de corazón, que su majestad EL Rey siente por su majestad La Reina, pese a la masona rumorología...
¿Nadie lo ha visto, nadie ha entendido el profundo y encantador simbolismo proboscídeo? Ella, tan europea, tan internacional... ella tan políglota, puericultora y arqueóloga, Ella tan delicada y de dermis, pétalo mediterráneo...
Ella tuvo, por amoroso sacrificio, que venirse a vivir a España...

A AQUELLA ESPAÑA

¡Rasca cabrón, rasca hasta que sangre!
Oprobio doloroso, signo marital de buena voluntad para con El Rey y con su país, encarando... enculando la íbera rasposidad, ¡ha debido sufrir mucho,  de sacro para abajo, al menos...!
He aquí el símbolo, poderoso (y los reyes ¿que son sino símbolo puro e inmarchitable), bello. El ataque al elefante... el ataque al elefante africano... tú mi rey, acabarás con todos ellos, que no quede ni uno sobre la faz de la tierra...

Amor, amigos, esto no fueron unas caprichosas vacaciones, ni un obsceno mal ejemplo de mero asesinato de un bello animal... esto fue... amor... ¡para que luego digan los corrillos que no la quería, que se paseó por la piedra a Rafaella Carrá, ah, malalenguas, que sois unos malalenguas!.

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