10 mayo 2012

CRAZY CLOWN TIME, de David Lynch

No hay fronteras ni límites para el director de "Cabeza borradora". Su disco del año pasado no es despreciable en absoluto, por lo que escuché de él (de hecho puede ser buenísimo) y ahora se monta un videoclip para uno de sus temas que deja en pañales a la historia del videoclip. O simplemente que evidencia su naturaleza externa a todo. Lynch como una galaxia creativa autónoma, imprimiendo su sello (de pesadilla, feroz) en todo lo que toca.
Turbador. Poder aplicar este calificativo a un tipo que lleva trabajando (y que es reconocido por ese trabajo) desde hace más de cuarenta años no es algo que suceda todos los días.
Por supuesto, este clip no es apto para mojigatos ni esteticistas, es vómito intelectual en tu retina, una agresión artie acojonante.

Disfrútalo:
 

Ah, y de postre, un artículo IMPRESCINDIBLE para comprender el actual estado creativo de Lynch, en Rockdelux

3 comentarios:

Int dijo...

Hombre del renacimiento. A pesar de que esta expresión (como pasa con muchas otras) ha perdido su sentido a base de utilizarla de manera indiscriminada, creo que nadie dudará que si hay un artista de nuestro tiempo que se la merezca es David Lynch. Reconocido por su obra cinematográfica, ésta no es, sin embargo, más que la punta de un iceberg en constante expansión creativa. Cierto que no es el único artista que reparte su interés entre diferentes modalidades o campos (de hecho, pocos son los que no lo hacen), pero sí uno de los pocos que las diferentes creaciones en distintos medios interactúan como un único discurso, forman parte de un mismo mundo (y una misma sensibilidad) artística.

Prueba de ello es ver como se han relacionado no pocas veces en un mismo punto de creación: los muebles de la casa de los protagonistas de "Carretera perdida", la inclusión de fragmentos de la sitcom creada para Internet "Rabbits" en "Inland Empire". Cine, pintura, fotografía, diseño y creación artesanal de muebles, comics, escultura, animación y, por supuesto, sonido.

Y me refiero a sonido en el más amplio sentido del significado, tanto en lo que respecta en la creación de inquietantes atmósferas sónicas, como en la construcción de frágiles, ingrávidas canciones. Tanto en un caso como en el otro, la mirada de Lynch en insobornable: el sentimiento antes que el conocimiento. A la hora de escribir sus letras, el director de "Dune" no busca tanto el significado de las palabras como su sonoridad; no tanto lo que expresan, como lo que evocan. Al igual que ocurre con su cine, en la música de Lynch el surrealismo surge del intento de penetrar en el sentido simbólico del objeto (ya sea las imágenes, las letras o la música), traspasar su apariencia exterior y captar su belleza interior.

"Crazy Clown Time" es un buen ejemplo de esta metodología, pero también de sus limitaciones: la fascinación está a un paso de descubrir su cara de broma absurda de raíz intelectual. Lo mismo que se puede decir del vídeo-clip, a medio camino entre la espontaneidad digital de corte experimental de "Inland Empire" y el humor escatológico, grosero y absurdo de la serie de animación en flash para Internet "Dumbland".

A un paso de convertirse en una parodia de sí mismo, con su última película Lynch cruzó definitivamente el espejo para poder mirarse a sí mismo y, quizás, buscar su misma belleza interior a través de la explotación de sus recursos visuales más manieristas. ¿Una huida sin posibilidad de retorno? Posiblemente, pues la parada final no puede ser otra que un callejón sin salida con forma de cinta de Möbius, pero sus admiradores le seguiremos gustosos, a pesar de conocer que este viaje es sólo de ida.

álvaro ortiz dijo...

uno de los discos que más he escuchado currando en los últimos tiempos!

y crazy clown, la canción que más me gusta, pero vamos, que en conjunto el disco es muy bueno

Octavio B. (señor punch) dijo...

desde luego, Int, el sonido lynchiano es un mundo aparte. De todo lo quemás, pues magnífica lección de mondo-Lynch para los lectores :)

Tomo nota álvaro, la verdad, sí, lo que digo en el post, lo que escuché tiene una pinta buenísima