19 mayo 2012

TV Shows

Dos shows nocturnos muy diferentes y capaces, cada uno por distintos motivos, de generar noticias, son el motivo de este post.
El 1º el de Buenafuente, una propuesta de trasladar un late night show al prime time que ha fracasado a lo grande. El 2º, una cosa que... pero vamos por partes.
Andreu Buenafuente es un tipo que debería encontrar su lugar en la parrilla. Es casi una evidencia ruidosa que pocos están a su altura en este país, y desde luego, en su género (que llamaremos "variedades" y aglutina espacios de presentador en directo, entrevistas, colaboradores y secciones), nadie le hace sombra. Pero todo genio precisa de su equilibrio. La cadencia semanal en vez de diaria, la ausencia de Ana Morgade (que programa a programa se notó más y más... la sinergia de Ana con Berto y Andreu es difícil de sustituir de un día para otro) la vuelta a orígenes que nadie demanda y que se demostraron casposos (ese Corbacho insufrible... y mira que en la primera emisión hasta lo defendí en casa... pero no, no), el recurso a los gags de siempre pero en un formato que pide algo nuevo (¿qué sentido tiene sacar del arcón a "Los Bogbones" cuando no puedes hacer una parodia de continuidad, convertirlos en "compañeros habituales" sino que intentas convertirlos en estrellas?), la evidente sensación de que esto era un comprimido, que no había tiempo para desarrollar convenientemente a los diferentes actores (sobre todo un Berto Romero que parecía que simplemente pasaba por allí, cuando el tío en el diario era un hacha), entrevistas estúpidas a personajes estúpidos (Anita Obregón, ¿qué nos quisiste vender en "Buenas Noches y Buenafuente"?)... explican el derrumbe del programa pese a momentos de calidad indudable. Y pese, también, a que aquí hemos tenido un show de humor, blanco pero con aguja, inteligente, que no engancha al espectador desde su vegiga urinaria para sublimar los peores humores de su anatomía, sino con ironía, espíritu crítico y ganas de hacer lo de siempre, eso que podemos llamar "buenafuentismo" (y que no es tan suyo... el modelo está en EEUU, en los más prestigiosos "Lates" del país de la tele).
Es una pena pero, ay, así es la tele. O afinas y mucho, o te caes por la barranquilla en dos días. Esperemos que el catalán no se rinda, su talento y espíritu lúdico que no se riñe con la calidad es muy necesario hoy.

Y luego tenemos una cosa que ayer nos asaltó desde 1983, un experimento catódico revolucionario y diletante consistente en hacernos creer que el 18 de Mayo de 2012 Jose Luis Moreno robó al Doctor Muerte su máquina del tiempo y nos trasladó a la transición, a las dos cadenas, a los espectácuos de varietés. al humor casposo, a (dios mío!) Arévalo. Faltaban las vedettes. Estaba, eso sí, un Santiago Segura que con esto ha cavado un buen hoyo para enterrar currículum (y con su presentación sosa, moñas, que me recordó a Carlos Herrera intentando abrirse hueco en un show de sábado por la tarde). A su favor, reconocer que esta cosa del pasado remoto era indefendible, inconducible, y no pegaba ni con loctite con la vacilada y la mala leche del director.
Se nos vendía como homenaje a Gila (por lo que nos colaron fragmentos del caballero... breves, y los de siempre) una sucesión de humoristas rescatados de un pozo de naftalina (¿de verdad alguien añoraba a Marianico el Corto?), humor con supuestos guiños a la crisis que más bien parecían enemas dictados por el partido del Gobierno (¿esto es lo único que nuestros humoristas pueden hacer con la crisis como tema de mofa y escarnio, en serio?) y por donde no se salvó ni el gang de Joaquín Reyes. Solo al final entró por un 'lao' Chiquito de la Calzada y, haciendo sus cosas, esto es, lo que hace desde el segundo cero en que apareció este hombre por la televisión hace más de diez años, demostró que por algo es realmente un grande del humor nacional. Fuera del tiempo. Ni del 83 ni del 2012, con sus "cobarrrde", su patada al aire, sus chistes malos del carajo y su salero único, pero ya universal, parecía un fenómeno de espectrogénesis invadiendo el espacio de caspa carpetovetónica que fue (y menudo nombrecito) "Arriba ese ánimo". Algo fuera del universo que siempre es eficaz, delirante.. o aborrecible, para quien no guste del pecadorrrr... pero indudablemente a su bola, sobrepuesto al entorno de bochorno y cutrelentejuela ochentera.
Esperemos que la cosa que de en una y no más, Santo Tomás.

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