19 junio 2012

Música y críos.

A veces cuando veo qué se entiende por música infantil creo que los adultos queremos hacerle esto a nustros hijos:
¡Toma música!
Pero en realidad pienso que la música es un espacio ideal para que los críos lo recorran sin prejuicios. Es sano, además, y es bueno. Sin prejuicios, digo, porque sí, todos estamos atiborrados de música infantil descerebrante. Los padres que hoy tenemos chavales en edad de crecer con música, recordamos a caballeros oscuros como Torrebruno o los mismos Payasos de la Tele, por no entrar en cosas como Parchís. Desde aquellos tiempos los hoy padres tenemos la convicción de que los críos escuchar, escuchan, pero no están capacitados para disfrutar la música en un modo puro, limpio, sin contaminar. Y así se les INYECTA música interpretada en determinado tono, con determinados instrumentos musicales, conjugando la sencillez a través de la simpleza. Lo importante (podemos pensar) es la letra, que tenga un mensaje, que el niño/a aprenda algo, ya de paso; la puesta en escena, que será cursi cuando no directamente mema, con sonrisas de vendedor-a-puerta y trajes de chillones colores, con coreografías sin pizca de ironía ni espíritu gamberro -voto por una coreografía en que los niños hagan el elefante, ya, y las niñas, un calvo-. Y lo importante es la melodía, claro. Sencilla, clara. Y el timbre, volvemos a la instrumentación, hay que sim pli ficaaar.. que son niños..
Niños cuqui photosesion
MENUDA MIERDA

Porque lo mejor que nos ofrecen los chavales es una mirada pura, y que, intuyo, se acerca con igual intensidad a lo melódico y a lo armónico, las cualidades tímbricas (que los sonidos sean lo nunca visto, sorprendentes...a ellos aún les gusta que les sorprendan... los adultos somos los de la sopa boba), y sobre todo, sobre todo... el ritmo. Así lo creo y así lo he puesto en práctica en un disco donde alterno música pop contemporánea (no creada ex proceso para críos) con temas que mi hijo conoce (por pelis, por la tele) y que, pienso, no caen en las faltas arriba señaladas. Así abre mi CD la apertura de esa serie mágica que es "Hora de Aventuras" (en la captura de goear, repetida tres veces, y en mi disco, no, claro... es la intro, 30 segundos que mi hijo, de 5 años, conoce, identifica y aplaude.. lo predispone al viaje). Toy Story es una pasión para Punchito, y Randy Newman un fiera del country además de gran actor, así que ahí está (en la versión CD, soy generoso y le pongo la castellana, porque es la que conoce de la peli). ¿Quién vive en la piña debajo del mar? Busca lo más vital. ¿Qué es, qué es? ¡hay luces de color!... en fin, un goteo estratégico de temas infantiles de calidad y que el hijo identificará en medio de las canciones "puras", a modo de respiradero. A modo de trampolín y acicate. Música para pasarlo bien escuchando música.
Hay más "ganchos decentes" (se me resiste el tema principal Jelly Jamm de Guille Milkyway/La Casa Azul, no lo encuentro) pero el mondongo es la "zona-B", claro.
Volvemos al principio, piense el lector en ritmo, en ritmo tribal. En sonidos, timbres y texturas sonoras, en el poder evocador de la música, abstracto y libre... ¿no es este el tapete ideal para un juego precioso? "Ice Cream" de Battles es una locomotora que arranca, acelera y se desboca. ¿Ruidosa? Bien, claro, locomotora+desbocarse. Eso hay que sentirlo... Coconot recrea el océano y anima al baile en un castellano casi casi indescifrable, en medio de rugidos y selvas mágicas de ritmo puro. Y en Coconot está El Guincho, y El Guincho es ritmo non stop, tribal, primitivo y gozoso. Siga la fiesta, baila, Punchi, no pares...
Habrá quien arquée las cejas con "Brotherspot". ¿Sus hijos también? Ellos no conocen a Whitney Houston ni a Chenoa, los 40, la música doméstica... están a tiempo... ¿hay mayor éxtasis que los ritmos en bucle de este tema de Animal Colective?¿Mayor sorpresa y emoción que el inesperado fundido vocal y la resurrección de un tema que parecía cerrarse en una espiral sin fin hacia su no-final, alargando el placer más de seis minutos? Les aseguro que mi chaval flipa ahí. Como su padre, claro. Es música, y grande.
No todo es experimento claro, hay bonitas melodías también (los Beatles, cómo no... y algunas de "pam param pan", para aprenderlas fácil), hay temas de letra simpática ("Superhéroes de Barrio" tiene tela, ¡pero también habla de 'Supermana' y Spiderman, uaaau!), canciones en catalán que cantan "al mar"...
No creo que ni un solo tema de este disco sea insufrible para un adulto, y si lo es, no lo será por los motivos que nos hacen odiosos los espantos de Cantajuego, sino porque, sinceramente, el adulto escucha desde una contaminación auspiciada por las radiofórmulas desde que estas existen.

A ver si hay suerte y este invento, Goear Playlist, funciona (para quien quiera escuchar esto... y tenga tiempo, claro)
 

6 comentarios:

Octavio B. (señor punch) dijo...

sí, lo de El QUijote... es porque a él le gusta muuuucho... hay que saber transigir ;)

Int dijo...

Yo aporto "The Laughing Gnome" de David Bowie. Seguro que el crío se lo pasa bomba con ella.

Octavio B. (señor punch) dijo...

en las redes sociales monté una charla sobre este tema, de la qe salieron varias cosas que quedan en recámara. Una fue Dentro del laberinto de Bowie, por ej.

gervilches dijo...

Suscribo totalmente tu texto, Octavio. De acuerdo en todo. Sólo añadiría que esto que dices de no tratar a los críos como tontos e intentar que todo tenga mensaje y sea educativo y adecuado para su edad es algo de lo que hay que huir en todo: literatura, cine... Esta civilización se empezó a ir a la mierda cuando empezó a considerar que los niños son idiotas, estoy convencido.

Veganizando dijo...

Los niños no son tontos. El problema es que tengan padres tontos.

Octavio B. (señor punch) dijo...

Bueno, maticemos: yo no digo que un padre que no "sabe" darle música a su chaval (entrecomillo porque lo digo con base a mi criterio sobre el tema, que es especulativo, no científico)sea por regla de tres un memo que no sepa educar a su hijo en multitud de valores y aspectos de la vida.
Es una cuestión más global, lo que yo cuestiono: es querer aplicar el rodillo del didactismo en toda faceta dee la vida del hijo. Pero la música creo que es una expresión a la que se debe entrar en abstracto, olvidar los 'contenidos' (y en ese olvido, incluir los gustos personales y los criterios en la medida de lo posible, que no es lal 100%).
Mi baremo pasa por potenciar el ritmo (que es la raíz de la hª de la música... al principio estaba la percusión) y los timbres. A un niño, creo, le va a gustar más escuchar en una canción el timbre de una bici que una letra didáctica.
Quiero decir, yo mismo he decidido que mi hijo no vea más Sin Chan, porque lo considero sencillamente malformador para su carácter.
Hay que saber dónde vigilar y dónde transigir; no crear "monjas excursionistas" (lo digo con humor, no quiero ofender) pero tampoco mocosos malcriados, caprichosos.
Pero la música no está en esa línea, la música es una experiencia sensorial, no educa en valores vía mensaje, sino en sí misma. El valor de lo lúdico, de disfrutar de la belleza.
Esa es la idea de este post, no atacar a un padre porque le meta vía intravenosa horrores como Cantajuegosa su neng. Lo hace convencido de que hace muy bien... me gustaría que alguno me expusiese aquí sus razones, aunque evidentemente, no las comparto ;)