01 junio 2012

SHARON VAN ETTEN, "Tramp"

Sorpresa de la temporada (al menos en esta casa). Una chica que ha hecho ya dos discos de neo folk confesional y sensible se reinventa en un tercer Lp sin dejar de ser neofolk y sensible. Pero ahora, y frente a tantas camareras de Chelsea que viven de propinas y cantan en garitos de noche con excelente voz y buen gusto, Sharon Van Etten va más allá en "Tramp"; un trabajo musicalente complejo, absorbente, emocionante y además con momentos recios y poderosos. Pisando fuerte en la vida y en la música Sharon decide que se acabó de tópicos folkgirl. Que puede lanzar sus heridas (pero también sus decididos golpes en la mesa) y sus letras confesionales, duras pero barnizadas de distancia a golpe de metáforas, con un discurso musical más elaborado y sereno, pero sin perder ese aura de sensibilidad extrema y de confesión íntima que ya la hacía brillar antes.
Van Etten y la seguridad introspectiva
Quizá parte de la culpa de este logro, de esta nueva riqueza, esté en las compañías: Zach Condon de Beirut (que la acompaña en la preciosa"We are fine"), gente de The Walkmen, o, y se nota mucho en el acabado sonoro, de The National, han arropado el talento de la songwriter para vestirla de crooner folk mayúscula, y así, quizá, es como han, entre todos, logrado dar luz a este disco portentoso y adictivo, que se descubre con asombro y crece (en matices, en intensidad) con cada escucha. Y uno no sabe si decantarse por los arrullos, entre íntimos, delicados y majestuosos, de "Leonard", la cadencia sad-folk que evoca el lugar del que viene en delicadezas como "In Line" (delicada pero menudo crescendo), o esa nueva piel de energía y poder, ritmos marciales y sonoridad envolvente que ejemplifica la tremenda "Serpents" (ya desde sus palabras heridas y durísimas... "tú disfrutas succionando mis sueños, así que me iré a dormir con otro"). En todo caso, siempre, menuda voz la de Von Etten, de esas qeu se mete en el cacumen, intensamente, y no se va.
Lo bueno del asunto es que no tengo porqué elegir, todo funciona de un modo orgánico, la riqueza de "Tramp" está en cómo enriquece tonos y maneras diversos con un acabado unitario y brillantísimo.
De momento, mi disco favorito del 2012.

No hay comentarios: