05 junio 2012

SUPER 8 de JJ Abrams

Super 8 tiene una secuencia de arranque modélica: una panorámica muestra una fábrica que luce un cartel propagandístico, "la seguridad es nuestro principal objetivo", y debajo, "_ _ _ _ días desde el último accidente". La cámara se acerca lentamente al cartel. Un hombre encaramado a una grúa completa esa estadística cambiando un"784" por con un "1" en la línea de puntos.
La siguiente escena, un velatorio, un niño, gente hablando del hijo y del padre ("es un buen hombre", "sabrá cuidad de él"... frases típicas de estas situaciones).
Luego, el entorno del muchacho en el mismo velatorio: una pandilla, que rueda una película casera y se preguntan por el futuro de dicho film tras "los acontecimientos".
Finalmente un hombre, que acude a presentar sus respetos y es echado a golpes sin ofrecernos más información... salvo que el padre del niño (sabemos que lo es porque se dirige a su hijo en esa escena donde se lo presenta por primera vez de un modo no elíptico), evidentemente el enviudado, mete al visitante en un coche de la policía y se lo lleva.
J.J. Abrams, pienso, es un buen director, y Spielberg, que produce esta cinta, ya ni digamos.. es una unión natural (y muy golosa) de dos generaciones de grandes creadores de sueños, de cine-espectáculo 'bigger than life', ensoñaciones de eterno niño convertidas en fenómenos mediáticos. Uno, el maestro, revolucionó el cine de masas. Otro, las teleseries y sus recursos folletinescos con "Perdidos". Abrams evidentemente le debe mucho al autor de "ET", y éste admira al joven heredero a su trono. La unión era jugosa, y hay mucho de bueno en Super 8. Tanto como de fallido bluff. Y es una pena, porque aquí hay una lección de blockbuster con los pies en la tierra. Hay cine para adolescentes que no se olvida, ante todo, de ser cine: la escena inicial descrita es modélica de cómo en poco más de tres minutos se puede presentar un marco general, uno emocional, y unos personajes principales. Prácticamente todos están aquí dibujados, y alguno envuelto en misterio (ese hombre expulsado violentamente, ¿porqué?). Por otro lado, la muerte en la fábrica en un accidente laboral de la madre (las madres, esas presencias poderosas en las ficciones de Spielberg) se explica con exquisito buen gusto, aporta más información que la elemental/sentimental, nos ubica en los ochenta y en un pueblo fabril, de clase trabajadora, sencillo, humilde pero responsable (una fábrica que tiene a gala su seguridad laboral).
Y podemos decir que la primera hora de metraje mantiene este grado de buen hacer. Super 8 es un guiño al cine que de chaval veía su director, que no es otro que aquel que, ora como director, ora como productor, prácticamente moldeó Steven Spielberg. Un círculo se cierra entre ambos. Y la trama es tópica (no deja de ser la repetición de "Monstruoso"; producida por Abrams) pero muy rica: desde el febril encono y pasión por crear cine de unos chavales (reflejo, sin duda, del propio Abrams y del mismo Spielberg, canto de amor al cine, a una época, a una edad y a una pasión compartida) hasta el entramado sutil de relaciones humanas: la atracción del protagonista y la chica (que es hija del visitante expulsado a tortas en la primera escena y que guarda una dolorosa y escondida relación con la madre muerta), la de esa chiquilla y su padre, alcohólico pero en absoluto tópico, la tormentosa falta de comunicación del prota y su padre policía, los lazos de amistad pre púberes...
Pero Super 8, aún siendo posiblemente el mejor cine "palomitero" de la temporada pasada,  resulta un film fallido. Muy fallido. Y esto es así por dos factores, a mi cjuicio.
La mirada (cinematográfica) fallida

El primero, un final (prácticamente la segunda mitad del largometraje) desequilibrado, sin concreción, incluso mal narrado (hay escenas tan confusas que simplemente el espectador no entiende nada, qué sucede, qué hace el ejército disparando a Norte y Sur, a dónde corren los críos) y peor argumentado  (cómo ha horadado la criatura monstruosa su guarida y cómo todo un ejército no ha podido advertirlo, detalles de guión deslavazado en una cinta que no se quiere solo simbólica, sino muy argumental y emotiva). Un despropósito de narración y planificación que pretende ser la gran Mascletá y resulta una orgía de gas volátil, una nadería, vamos. Y que además elimina la intensidad emocional construida durante todo el metraje: en su final nada funciona, nada cobra sentido.
Y otro factor me ha resultado totalmente desequilibrante: Super 8, evidentemente, quiere, desde su mismo cartel (que me parece fabuloso) ser una mirada a aquel cine. Y de rebote, a una época, los ochenta. Y aquel cine era una mirada a la adolescencia y la pre adolescencia. Hay material aquí, pero Abrams se queda en la superficie, no se interroga sobre la naturaleza profunda del material que maneja, y todo resulta, al final, un ejercicio de nostalgia superflua... como mirar con los ojos vidriosos de nostalgia las añejas fotos del instituto, sin plantearte qué fue esa época, qué supuso teber esa edad en eda década, qué diferencias hay entre aquellos tiempos y el presente, cómo cambiaría tu propia "edad del pavo" si la sufrieses en 2012... incluso la naturaleza creativa del acto cinematográfico compulsivo (representado por esos niños y por la fuerza argumental que tiene en principio la cámar) pierde fuerza cuando todo deviene una traca petarda.
Así qeu, definitivamente, una pena. Un artilugio divertido, sí, que no vas a poder dejar por la mitad, auqneu aprecies el declive, pero que habiendo podido ser una cinta a recordar, se queda en frugal tentempié y muestra de que no se ha podido o sabido o querido (sería la peor opción, casi cruel y signo d eunos tiempos cinematográficos y de cultura del ocio vana) rear una obra total, qeu entretenga tanto como provoque reflexiones profundas.

4 comentarios:

Int dijo...

En general, estoy de acuerdo, aunque no soy tan duro como tú y a mí sí me gusta la película.

La secuencia inicial es modélica y establece el tono de lo que sin duda es lo mejor de la película: el momento en el que la cámara baja a ras del suelo y mira de frente a sus pequeños protagonistas: escenas tan magníficas como el momento en el que Alice cautiva a todos con su sorprendentemente buena actuación cuando ruedan la escena de la estación; el momento en que ésta se hace pasar por un zombi y "hechiza" a Joe o cuando ambos ven unas películas caseras de la madre de Joe en la habitación de éste demuestran el pulso dramático de su director, así como su capacidad para retratar la honda melancolía en la que se ven atrapados sus jóvenes protagonistas.

Pero, al igual que sucedía con el comienzo de la película, una escena viene a avisarnos del inminente cambio de rumbo del film: el descarrilamiento del tren resulta en exceso aparatoso, una sobredosis pirotécnica que no hace sino anunciar la orgía digital y el ritmo atropellado que caracteriza la segunda parte del metraje y que, sin duda, supone lo peor de la película, la cual logra, con todo, remontar en su conclusión, con esa poderosa rima entre la melancolía de unos niños de un pequeño pueblo americano y la triste soledad de un ser de otro planeta.

Por tanto, yo si creo que de "Súper 8" surge una reflexión sobre la adaptabilidad de unos patrones narrativos ochenteros a estos tiempos que vivimos, aunque posiblemente sea inconsciente: el modo como "Súper 8" se despeña por un tobogán de frenética ampulosidad digital marca las diferencias entre el blockbuster de antaño y el de ahora. O, lo que es lo mismo, que esa adaptabilidad ya no es posible.

Octavio B. (señor punch) dijo...

en todo caso, matices y decantar a un lado o a otro, pero nunca un cine mediocre, el de Abrams. Las escenas que enumeras lo atestiguan.
lo bueno es que es un tío joven, le queda mucho cine para seguir subiendo. Esperemos que no le suceda como a Shyamalan (aunque confieso que cuando el río comenzó a sonar, dejé de ver al autor de EL Protegido, asíq eu hablo por lo que leo, igual realmente no es pa tanto, Shy)

Int dijo...

Bueno, es que yo creo que Shyamalan no ha decaído en absoluto, el problema es que es un creador con personalidad en un mundillo (tanto la industria como el público) que demandan eso pero después no estás dispuestos a aceptarlo.

"El sexto sentido" y "El protegido" son buenas películas, pero lo mejor viene después. "Señales", "El bosque" y la muy injustamente despreciada "El incidente" son títulos extraordinarios, y, personalmente, "La joven del agua" me parece una obra maestra.

Sí, "The Last Airbender" es fallida, pero no tan despreciable como se ha dicho, un buen intento de hacer un blockbuster zen.

Te animo a que recuperes la filmografía del director indio, si echas un vistazo a mi blog todas las pelis que te he comentado están reseñadas. Ya me comentarás.

Octavio B. (señor punch) dijo...

no ví el Incidante, sí L joven del agua, que está bien, sin duda. Señales tenía cosas, si no recuerdo mal, aporvechables, y EL Bosque unas formas excelentes pero un argumento ya recurrente, la necesaria "sorpresa" final que no lo era tanto porque las pistas estaban aquí y allá. Yo pensaba ciertamente en sus ultimísimas cintas, claro (Incidente y Airbender), que ya te digo, NO he visto, asíq eu bueno, habrá que darle su oportunity...