04 julio 2012

¿Tocado? Hundido

No creo que vuelva a hablar de política porque no me apetece hacerlo.
Pero estoy dando vueltas al tema del repago sanitario y solo veo un enorme, feroz...

Que uno ya desespera del futuro, que nuestros últimos dirigentes o lo vieron todo rosa
Todo es de color (rosa)

O no saben qué hacer (salvo no tocar -o peor, proteger- a los fuertes, los poderosos, los bancos podridos de deudas... y exprimir a la clase trabajadora, a los pensionistas, a los débiles, en fin)

No hay nada, ahí. No veo nada, ahí
las optativas, que son por lo que personalmente me decanto, carecen de peso en este panorama.
Foto pequeñita

Los nacionalismos, que respeto, no me parecen solución en este momento (además de que yo sí tengo concepto de nación, de España, me gusta serlo y sentirlo tanto como gallego, no soy independentista... si acaso, federalista).
La deriva del poder hoy es feroz, un gobierno sin una estrategia, doblado a Alemania, estrujando una castaña reseca (el estado de bienestar) en vez de esforzado en presevarlo.
Nos hundimos, lo hacemos lentamente después de hostiarnos contra el iceberg económico externo, y nadie sabe qué coño hacer salvo tocar y poner caras.
Yo creo, hay que ponernos positivos al borde del abismo, que es un hundimiento recuperable, pero temo que hasta nuevas elecciones y sin un cambio de orden ético, moral, político, hacia una izquierda bruta y dura... no haya nada que hacer, porque lo único que veo es marineritos achicando agua... el sistema es el problema, y nuestro gobierno sigue empeñado en que por mar se viaja mejor.
Si por lo menos supieran pilotar barcos...

ACTUALIZACIÓN: soltada la bilis, resulta que me topo con este texto de Javier Sádaba (de tiempos de ZP, claramente) que casa como anillo al dedo con mis rebuznos en el Espacio (aunque su análisis del espectro de los nacionalismos es curiosamente reduccionista, en un hombre sin duda más que culto, incluso políticamente).

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