25 agosto 2012

El Ecce Homo y el oficio del restaurador

Todo el universo conoce ya la noticia (que desde este inicio enlazado, va alimentándose de matices y detalles). Qué barbaridad, qué despropósito.


Lo es.
Pero todo este mondongo se ha debido solo a dos factores.

El 1º, Agosto: no hay noticias (o se quieren montar cortinas de humo sobre las que sí existen).
El 2º, la red de redes, Twitter, Facebook etcétera, que crean expertos, payasos-me-río-de-ti a ritmo de "gosto moito de mamar dos peitos da cabritiña", y "opinadores" que no han restaurado una obra de arte en su vida pero que engolarán, o habrán engolado, imagino, su discurso a favor de esto o de aquello.

Aunque esto último no lo sé: confieso que llevo una semana desaparecido, disfrutando en paz de la montaña y la mariña lucenses y luchando contra un malestar físico general provocado por antibióticos al mismo tiempo. Y que si supe de esta noticia fue porque tres allegados me mandaron mails privados y hasta mensajillos de móviles. Normal, yo, me presento, soy restaurador de arte por estudios e incluso oficio. Algo de todo esto sé. Un poquito al menos. Seguro que más que tú, si no eres del gremio.
Y tengo mi opinión de toda esta polémica, ya se va viendo. Porque sí, claro, la señora ha creado un bodrio destrozando unos restos de un original, pero os aseguro que yo he tenido en mis manos cosas del mismo palo (o casi.... ciertamente el caso es descacharrante de puro burdo). Es lo que, cuando te llega sin más pruebas y por puro examen organoléptico, los restauradores suelen bautizar, no sin sorna, "obra de cura", o "repinte de cura de pueblo". Ergo, es más común de lo que la prensa de verano nos hace creer. Tampoco lo habitual, afortunadamente, pero sucedió, está sucediendo, y sucederá de nuevo.
Aquí el problema no está, en el fondo, en el evidente desaguisado, porque ¿qué se hubiera opinado si el original deteriorado fuese esto...
ufff...
...y la voluntariosa y en realidad Gran Artista Cecilia Giménez hubiese entregado algo como esto?
ooooh!!!
Imagino que la noticia sería el sorprendente descubrimiento de un nuevo caso de pastor-poeta, un artista-natural y espontáneo salido de en medio de la nada, ajado por la edad, humilde, con una vida larga y llena de anécdotas. Pienso, sí, que pocos seguiríamos poniendo "peros" a la operación. Después de todo, "lo ha mejorado"
Y sin embargo, ambos casos son/serian graves falsificaciones, y tienen una misma raíz: se desconoce la naturaleza de la profesión del restaurador, y existe un feroz, flagrante intrusismo. Muy a menudo, por cierto, promovido por los curas que son los "dueños" de esas obras (entrecomillo, claro, por supuesto), obras a menudo de segunda o tercera, no un Goya, pero que indudablemente tendrán un interés como documento, sino artístico de magnitud, sí histórico.
A Doña Ceci le dejó "hacer" el cura de turno, porque le salía a cuenta, esto es, gratis. Apuesto un huevo de mi nevera a que así sucedió, y apenas he ojeado la noticia, conste.
Pero sigamos con el festín de equívocos. El otro día hablaban en RNE del caso con una famosa "Monja Pintora"... que hará unas Dolorosas y unos San Apolodoros en su tiempo libre fascinantes, pero ¿qué tiene que opinar esa artista de una restauración? Aquí está el nudo, el meollo: como dije, la consideración equívoca de la naturaleza REAL del oficio del restaurador.

Nosotros no somos artistas. Tampoco artesanos. El restaurador no basa su trabajo en un talento innato, o en una capacidad creativa, o en una habilidad manual (aunque suele tenerla y en las pruebas de acceso a los centros donde aprende su oficio suelen haber no pocas pruebas para examinar destrezas varias de los aspirantes). El restaurador no interpreta o embellece, el restaurador es un TÉCNICO que, precisamente así, con una técnica que se estudia y se practica, lo que hace es, primero, conservar, reparar lo que esté deteriorado. Ejemplo: si al pasar un dedo por ese Ecce Homo de  Borja te llevas pintura original, el restaurador conoce las técnicas, los productos adecuados para que eso deje de suceder y así se perpetúe esa pintura original, se conserve para la posteridad.
Soy reduccionista, quiero que me entienda todo el mundo y sospecho que este blog no lo suelen leer demasiados restauradores de arte... sigamos.
Tras los procesos técnicos (insisto) que conservan, habría que hablar de lo que es realmente restaurar, que en ningún modo es REPINTAR (pintar-por-encima, vamos... esto en sí mismo está mal practicado "empeore" o "mejore" al original el resultado del repinte). La restauración recupera lo original, devuelve, con la aplicación de una serie de productos, la pintura original (y lo que un artista hizo en el pasado) a su original ser, eliminando los deterioros que el paso del tiempo han causado. Nos lleva por tanto a cómo debe ser vista, a cómo se veía en su tiempo y a cómo la concibió su creador (por seguir en ejemplos sencillos, recordemos la restauración de la Capilla Sixtina, cómo se dijo "así era realmente", tras su restauración y la recuperación de esos fascinantes colores, que obligaron a los historiadores a reinterpretar al talento de Buonarroti).
En fin. No es oficio del restaurador pensar cómo quedará bonito, sino recuperar lo hecho en su día, y para ello, hay técnicas.

¿Y qué hacemos con lo que se perdió? Faltas en el original, pérdidas... un buen ejemplo, la última imagen que os puse del Ecce Homo: los ropajes tienen todas esas faltas, esas "pintitas blancas".
Pues sí, lo han adivinado... para enfrentarse a este asunto (y sea en la magnitud que sea, aunque se haya perdido buena parte de un rostro, por ejemplo) también existen varias técnicas. Debatidas, consensuadas, diversas, y todas admisibles. Incluso criticables, pero entonces...

Entonces llegamos al final feliz, "reversibilidad". Lo que un restaurador hace, debe ser facilente eliminable. No sea que en siete siglos se piense de manera diametralmente opuesta a la nuestra y se rehaga todo.
La reversibilidad como método hace que toda restauración (real, no este bodrio de la señora del pueblo, claro, o al menos temo) se pueda eliminar sin que por ello se dañe el más mínimo rastro original. O al menos, se intenta trabajar así. Respetamos al creador. ¿Lo adivinas? somos...técnicos. No artistas.
Para más coña, Cecilia Giménez, claro, no es ninguna artista, y el cura responsable de esto, un lince de mucho cuidado.

Con todo hablamos de una intervención tan inmediata que sin duda un equipo de verdaderos restauradores podrá eliminar estas fresquísimas pinceladas si lo original está, por debajo, en buen estado (si, vamos, "no se va con el dedo") ... de lo contrario compadezco al restaurador que se encargue de la obra, con toda la prensa mirando por encima de su cansado hombro la evolución de su muy difícil trabajo.

Pero lo feo, lo gris, lo malo, es que la anécdota se eleva a Noticia: lo dije, aunque esto es muy llamativo hay casos parecidos, aunque claro, rara vez se pilla "in fraganti" el asunto del repinte "de cura". Lo gordo es que en este país el oficio de la restauración se está dejando de lado, se malinterpreta, y sobre todo (lo peor, lo que no sale en los diarios) se desatiende presupuestariamente porque claro, "mantener nuestro patrimonio cultural no nos va a sacar de la crisis".
Preferiría, en fin, que durante mis relajadas vacaciones, la noticia de portada hubiera sido la denuncia del lamentable abandono, por ejemplo, del arte prerrománico, o de los incontables retablitos e imaginería barroca de infinidad de pequeñas iglesias de pueblo, mientras que los gobiernos drenan lo poco que sus presupuestos culturales tienen designado en proyectos mastodónticos y de escaso valor real, como la Puta Ciudad de la Cultura de Santiago de Compostela.
Mientras, el oficio, desamparado por ausencias presupuestarias, por falta de dinero para cubrir nimiedades como recuperar nuestra historia (que es nuestra identidad, nuestro orgullo, nuestra belleza), se extingue, cierran empresas que otrora fueron prósperas y los restauradores a joderse, que lo importante no son estas cosas. A quién se le ocurre, prepararse, si una vieja de pueblo te hace lo mismo de gratis.
Caca todo.


Se caerá a cachos


17 comentarios:

gervilches dijo...

Muchas gracias por este post, Octavio. El problema es justo ése, según se ha ido leyendo: la señora ya había intervenido la obra muchas veces para "arreglarla", que no restaurarla, porque como dices eso es un proceso concreto que tiene que llevar a cabo un profesional. Ahora el problema es que lo que ha pasado ha puesto Borja en el mapa y la imagen del Cristo ceciliano ha dado la vuelta al mundo: ¡Hasta Matt Fraction lo usa de avatar! Hay hasta recogidas de firmas on line para que se mantenga así la obra. Supongo que es todo una gran broma que ha ha hecho mucha gracia, o que el trabajo de la señora ha gustado, por grotesco, por "posmoderno"... No lo sé. Pero me pregunto si la gente estaría actuando igual si el desaguisado se hubiese perpetrado sobre un fresco románico, por ejemplo, en lugar de sobre un Ecce Homo del siglo XIX tirando a moñas. Pero la cuestión es lo que tú dices: que la restauración no tiene nada que ver con la calidad de las obras, que no se trata de que quede "mejor" o "peor", sino de que quede IGUAL. A todos nos hace mucha gracia el grotesco muñeco que ha pintado la señora, con esos ojos, pero no nos podemos olvidar de que debajo hay una obra de un señor que no tiene la culpa de los cambios en la moda artística o de que ahora seamos todos unos cínicos. Que haya quien proponga que la obra original se "restaure" pintándola de nuevo junto a la de la señora sólo demuestra lo mal que se conoce tu profesión. En fin, yo creo que se va a quedar como está, la verdad, el pueblo está encantado y el cura verá posibilidad de negocio.

Un saludo.

Octavio B. (señor punch) dijo...

deconocía que se hubiese llegado a ese extremo de memez superfashioncool, pOp y todas esas milongas.
Cuando restauré (como parte del equipo, claro, no como director) la iglesia mudéjar de Medina del Ríoseco (busca imágenes del interior, es preciosa) hubo un problema, una pared pintada por un autor barroco y, digamos, mediocre. Angelotes y hojas de acanto en medio de una iglesia con el típico dibujo de geometrías a lo árabe, abstracción, etc. Bajo lo barrocochof, evidentemente existía la pintura original mudéjar: ¿quitar al s. XVIII para devolver lo original, la unidad formal a la obra, o respetar los hechos históricos tal como han sucedido? Anda qeu no hablamos en la empresa los currelas del tema. La decisión, de catedráticos, no nuestra, claro. Bien, te diré que se respetó la (mediocre, insisto) intervención barroca por su peso histórico.

Lo de la paisana es malo y carece de valor histórico (sólo es noticia y globo mediático, tormenta veraniega) pero si la democracia mondotech lo decide, ah... pues no, hay qeu mantenerlo... tururú: ese bodrio debe eliminarse y debe recuperarse el hecho histórico de que en Borja se custodia un ecce homo del siglo XIX, por vulgaris que sea. Si se puede, claro, habría que verlo.
es mi opinión, claro.
Otros dirán que lo de Cecilia tiene parentela con la estética eighties del pop chic y del látex de la escudería troma y memeces de ese palo, pero yo creo que aquí estamos ante cosas más serias que twitter. Por eso no opinaré en redes sociales del temita ;)

Octavio B. (señor punch) dijo...

pd, es Paquirrín, lo reconozco, y me he reido, el humor del asunto está ahí, pero el fondo es serio

gervilches dijo...

De todas formas creo que todos los defensores de la buena mujer y su obra, que dicen que debería mantenerse, se estarán echando sus buenas risas (como dices, yo también me he reído, pero, coño, no todo en esta vida se puede decidir en función del descojone que provoque), pero están pensando muy poquito en esa mujer que dicen admirar, que lo está pasando muy mal y que, estoy convencido, querrá que su engendro desaparezca cuanto antes y la pintura vuelva a su estado original: es una mujer muy creyente y que si se tomaba la molestia de "arreglar" el fresco es porque le gustaba así. En su obra no hay intención artística alguna, la mujer se lió y ya está.

gervilches dijo...

Y el caso que pones como ejemplo es paradigmático de lo complicada que es la cuestión de la restauración: lo suficiente como para dejarla en manos de profesionales siempre, claro.

Coccinellidae. dijo...

Yo creo que la restauradora se quiso vengar del cura por algún extraño motivo. XD
Este tipo de noticias abundan en agosto, esto los incendios y las temperaturas. Qué le vamos a hacer!

Octavio B. (señor punch) dijo...

Sí Ger, como digo en el post, la viejecita NO es la culpable, sino el cura. Que dejen en paz a la pobre mujer, que ya leí que tuvo crisis nerviosas, y es una pobre anciana voluntariosa. Y el cura, que pague multa por cabrón.
Cocine, eso es mi encabezado, exacto: Agosto. Pero se ha desmadrao a nivel mundial, parece ser... esto es de locos.

Radar dijo...

La primera opinión sensata que leo de toda esta historia (que el otro día vi comentado incluso en un blog anglosajón sin vinculación hispana!).

A propósito, no sabía que los restauradores fueseis "técincos" sic, ;-)

Octavio B. (señor punch) dijo...

¡porque estudiamos en Tele Cinco, Tec Cincos, sería el término original, pero abreviamos y...
Muy buena cazada, ni la había leído... se cide que si epmleas las covales en odren leerás ferpectanemte sin jifarte en las sonconantes ;)

y gracias por el comentario elogioso

Anónimo dijo...

Tal como ha quedado me parece bien; tien un algo creativo.

Al fin y al cabo, lo anterior sólo era la reconstrucción (de dos horas) de una estampita de recordatorio que muchos tenemos en casa.

Octavio B. (señor punch) dijo...

pues que se explaye, creativamente, en un lienzo en blanco. No sobre algo que tiene cien años, sea bueno, malo, único o común.
O que haga cómics, yo la veo muy Olivier Schrauwen... eso sí, con un toque J.J. Muth en su época pre-nipona, esos degradados expresionistas, ese colorido casi fauve... Cecilia es, sin duda, una autora de novela gráfica excepcional en potencia.
De paso, la animación vive momentos creativos duros, tanto infografismo tanta picha... ¡que vuelva la rotunda expresividad de la animación soviética unida al poderoso neotrazo visceral de Doña Ceci!
Y luego, que ruede un corto en imagen real enmendando la plana a David Lynch, yo la veo muy lynchiana... yes she can!
De verdad, el temita de salvar/no salvar, no me da más que para una frase y varios chistes: quien haya leído el post lo entenderá, supongo que quedó clarísimamente explicado.

David dijo...

Buena entrada. Llevándolo a otros medios, como el del tebeo y como ya comentó Pepo en su blog, es un poco ridículo lo de decir color "restaurado" cuando en realidad ha sido "recoloreado", ¿no? Sería un poco como lo que comentas de aquellos que no buscan restaurar, sino "mejorar".
Por lo demás, creo que lo del intrusismo no sólo pasa en esta profesión. Pero supongo que en las que requieren una especialidad técnica, este tipo de cosas deberían cuidarse más. Pero como supongo que lo que ocurre es básicamente lo que apuntas en la entrada, pues a ver..

En fin... que te mejores y que muy interesante el tema.
Un saludo.
PD: Ayer fuimos a ver "Sonrisas y lágrimas". Me lo pasé genial...pero me molestaba que en cada canción el público se pusiera a aplaudir al terminar el tema. ¿En los USA ocurría igual o sólo aplaudían al finalizar la obra?
A veces te dabas cuenta de que al terminar la canción algún intérprete iba a decir algo y tenía que esperar a que terminaran los aplausos.
Creo que Welles decía que los aplausos sólo debían darse al finalizar la obra... de otra manera, interrumpían tanto la trama como el trabajo de los actores. Opino parecido.
PD: aparte de lo de técnico, tienes algunas letras bailando por ahí en otras palabras...pero bueno, con lo bien que está la entrada esos detalles no tienen importancia, ¿no?
Una "rápida" restauración al texto y ya está ;-)

Octavio B. (señor punch) dijo...

para mí las modificaciones en el cómic son tema aparte. Y antes que restauración lo llamaría recuperación o algo así. Se crea un facsímil (para pasarlo por imprenta y vender masivamente su reproducción) a partir de obras editadas, antes que trabajarse en la recuperación y directa restauración de los dibujos originales (y en ese caso, para el cómic, ¿valdrían los criterios de restauración de bienes culturales?¿aceptaría la comunidad un rigattino -dar color con minirayitas- en una página de Bourgeon, por ejemplo?
Cuando se recolorea yo admito(independientemente de mis gustos) aquellos casos en que los autores están de acuerdo y supervisan, caso de Sandman, donde no obstante, y pese a estar detrás su escritor Gaiman y, muy importante, uno de los coloristas originales, D. Vozzo, me faltaría conocer la opinión de Kieth, Dringenberg y demás implicados... pero vamos, que están ahí Gaiman/Vozzo.
Otra cosa es pillar por banda una obra y sin supervisión o consentimiento de sus responsables darle candela.
Y es cierto que en todos los casos sufre el aspecto de doc. histórico de la obra... esos capítulos de Sandman (vienen siendo los dos primeros años de la serie) pierden, al recolorearse, la manera en que se hacía en su tiempo, 1989-90, eso es así. Pero Pescadilla efecto, está Vozzo y Gaiman detrás, es la voluntad de los creadores.

Fernando dijo...

La clave en todo esto la has sacado al mencionar la labor del técnico. Y no por eso es una ciencia.Ya cuesta consensuar el grado de intervención en las restauraciones,hacer malabares con los presupuestos, etc. para que un siglo después llegue una nueva corriente restauradora queriendo desmantelar lo anterior. En fin, hablo por la arquitectura, que también tiene un montón de salvajadas en supuestas restauraciones.

En el caso del cómic, que un autor quiera recolorear su obra en vida me parece totalmente lícito, más ahora que se disponen de técnicas que dan un acabado que no se podía en su época.Se trata de terminar su obra. Y por mucho que nos duela, George Lucas puede hacer lo que quiera con su Star Wars, que eso no elimina la obra original, por suerte.
¿Pero qué hacer con obras que ya fallecieron los autores? Los ejemplares físicos de la época se podrán restaurar según las herramientas de las que disponga el restaurador. Pero siendo esto un arte industrial, ¿es lícito cambiar el color? Ahí ya entra el artista a posteriori, que creo que es lo que se debe evitar. Como los primeros tomos en color digital que salieron de Príncipe Valiente,por muy "buena fe que pusiera el que lo hizo", aquello no era Príncipe Valiente, era una reinterpretación por otro autor. Pero creo que a la hora de editar esas antiguas obras, se debería considerar también el papel, cosa que se olvida mucho y salen auténticos estropicios después con el dichoso satinado.
La cuestión de fondo es que hay poca cultura y respeto por las obras originales, me temo, sólo el rendimiento político.
En el caso como el Ecce Homo, dejadez por no rendir económicamente, y en el caso del cómic, porque es caro de hacer y se aprovechan del "o esto o nada".
Un saludo!

Octavio B. (señor punch) dijo...

(conste que no creo momento ni post para tirar del hilo comiquero, ¿eh? lo saqué por responder pero vamos, ligar el ecce y Gaiman es un poco "out of order") ;)

Fernando dijo...

Mea culpa, pues. Debería haber marcado un off topic o algo así con la parte final del comentario.

Octavio B. (señor punch) dijo...

no tío, tranquilo, son comentarios, pero como yo soy muy comiquero (ver "Serie de Viñetas", mi blog especializado) pues me da miedo que todo acabe en viñetas y más viñetas... cuando el caso es de restauración de arte puro y duro, claro. nada más ;)