13 septiembre 2012

la piel de toro fileteada (¿España se rompe?)

No hay nada que analizar, las imágenes son elocuentes:

Y si uno busca en You Tube panorámicas, el hecho es insoslayable. En este país hay una conciencia, al menos en determinadas comunidades, de que "no basta" con lo que tenemos. Es un desafecto al modelo actual. A más tensión (o radicalismo, según se quiera ver), esa falta de empatía con la idea de España es mayor. Independencia, autodeterminación, autonomías, "este no es el problema hoy, debemos remar juntos", "para salvar España, debemos acabar con las autonomías y el nefasto café para todos"... cada persona, cada grupo político, cada diario hace suya la muletilla que considera más acertada o deseable.
Pero hay miedo
Miedo a esto.  A mí tampoco me gusta, conste

No trata este post de mi opinión. Por su curiosidad, les diré que soy moderado, defiendo una idea de España de la que me siento parte, quizá mi vida con una época bohemia y peninsular tenga algo que ver con este sentimiento, pero en todo caso me identifico con España, me preocupa Eurovegas, por ejemplo, y no lo veo algo ajeno a mi Galicia, no es "un problema de los españoles-extranjeros", y el actual GRAN momento del cómic patrio lo abrazo con el orgullo de lo que me representa. A mí y no a otros, no a "ellos".
Pero también tengo un fuerte sentimiento de galleguismo integrado en ese concepto nacional (además, la escasa representatividad de ese galleguismo en el arco parlamentario me incomoda, desearía un grupo galleguista fuerte en el Congreso, sería bueno para Galicia). Soy y me siento gallego y me enorgullece serlo, tener dos idiomas, sentir una geografía propia, una cultura nuestra... Podemos decir que me va un modelo digamos federalista, o autodeterminista, o simplemente que el actual marco de competencias me parece revisable.
Lo dicho, moderado. Para muchos más radikas, seguro que ambiguo. Ok, vosotros mismos. Lo dicho, no vengo a hablar de mi libro (aunque tiendo a enrollarme y una frase acaba siendo dos párrafos, pero ese es otro tema).
El caso es que algo sí me parece muy feo: la actitud del Gobierno, de mucha prensa y de buena parte de la sociedad española es ningunear, mirar para otro lado o señalar con el dedo las grietas del asunto (ej: cuatro exaltados quemando banderas en una manifestación de decenas de miles) cuando lo que toca es el valor de plantear las cosas. Creo en la voluntad popular, en el Gobierno del Pueblo, en que la democracia no es esta pamema española de votar cada cuatro años y luego cierra tu puta boca. Pienso que ante demostraciones tan cegadoras como la manifestación catalana el otro día procede estudiar una consulta, un referéndum. Ni sé cual, eso es lo que no debe diseñarse en caliente, sino con templanza y acierto para que todos salgamos fortalecidos de la experiencia. Pero los partidos políticos españoles tienen alergia a sus votantes. Ven peligros, desintegraciones, cuando los procesos participativos, estoy convencido, cohesionan y fortalecen a los estados y la democracias.
Pero... ah, no es el momento, no es el momento.
Pos vale, tú mismo.

4 comentarios:

Alberich el Negro dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alberich el Negro dijo...

Hombre, aceptemos que en la manifestación había 2 millones de personas (como dijeron los organizadores, que siempre exageran). ¿Y el resto de los 9.750.000 habitantes que, según los independentistas, hay en sus llamados Paisos Catalans? No perdamos las referencias objetivas...

Por lo demás, quedamos el resto de españoles (apenas una minucia de, aproximadamente, 45 milloncejos) y también está el hecho de que, según las leyes (¿o no las respetamos tampoco?), deberíamos decidir en el caso de que se convocara un supuesto referéndum. Así es que, bueno, de acuerdo: vamos a la consulta popular, pero votando todos los que estamos interesados en el destino de España (y de Cataluña como parte de ella, claro está).

La manifestación --aprovechada por el plañidero nacionalismo para eludir su responsabilidad en el desastre económico de Cataluña (¿o a ver quienes han gobernado allí?), sólo ha servido para volver a echar la culpa de todo al resto de España (es cómodo tener siempre una cabeza de turco) y demostrar que las competencias en Educación tienen que volver al Gobierno Central...

Claro, que yo me reconozco como un auténtico jacobino en esto de la organización territorial española (debe ser porque nací y me críe en la opresora capital del Estado español).


Un saludo cordial, Octavio, desde el Nibelheim.

Octavio B. (señor punch) dijo...

Para pasar de lo opinativo al hecho real, referendums. Los que sea, uno nacional y otro regional, pe darece perfecto. Democrático, participativo. A la luz de la participación, del resultado, ya entra todo lo demás, pero sin referendum lo demás es gaseosa. ¿Porqué hay miedo a referendums? E insisto, yo NO SOY INDEPENDENTISTA.

Alberich el Negro dijo...

No, Octavio, pero si a mí no me parece mal que la gente exija la independencia, de verdad. Soy centralista total —ya lo he dicho—, pero comprendo que haya quien no desee formar parte de España. Lo que me jode, es que quieran hacerlo trampeando, saltándose las leyes, falseando la realidad histórica y encima insultando a quienes no compartimos sus ideas (muy respetables y que se pueden defender en nuestra España actual). Por eso resulta intolerable la actitud del independentismo en general —cuando sus partidarios convocan referendos ilegales o declaran ayuntamientos francos— y especialmente repugnante la de algunos en particular: me refiero, claro está, a los asesinos de ETA (que, no lo olvidemos, también son nacionalistas). Pero bueno, este sería otro problema distinto al de la manifestación del otro día...

De todas formas, no creo que llegue a producirse ese referendo (ni siquiera a nivel nacional), porque la representatividad del independentismo sigue siendo muy pequeña —si la analizamos considerando el conjunto del país (que es lo que exige la ley)—, a pesar de lo que la magnifican los interesados. En este sentido, las cifras de población que he proporcionado, creo que dan una idea cabal de ello. Además los gobiernos de la nación no consideran que sea un problema generalizado. Y no porque lo desprecien, sino simplemente porque lo minimizan. Y creo que con razón (sobre todo si nos ponemos a pensar en los terribles problemas que tenemos ahora mismo). Dos millones de personas, insisto, en medio de una crisis económica y comparándolo con el resto de los españoles no nacionalistas son poco significativos. En todo caso, lo que sí parece urgente es recuperar las competencias en materia de Educación para que, desde las comunidades con mayor nivel de nacionalismo, no se pueda seguir adoctrinando al personal a través de los planes de estudio en el odio a la idea de España. Una España democrática y más o menos plural —aun con sus fallas, desde luego—, pero que nada tiene que ver con esa imagen rancia de otras épocas que intentan mantener viva a toda costa los propios nacionalistas, porque les interesa, pero que ya forma parte del pasado.

Un abrazo mesetario.