10 octubre 2012

ANIMAL COLLECTIVE Centipede Hz

Centipede Hz | PlayGround | Albums musica

Confesión: llevo unas cuantas audiciones del nuevo disco de los autores del mejor álbum de la década pasada. Y sigo con la sensación de que no consigo absorber todo lo que me regala.
Sí, sin embargo, veo cristalino que el combo de Baltimore, ahora otra vez cuarteto con la vuelta de su guitarrista, son de otra pasta. Nadie, ni sus cientos de imitadores y alumnos aventajados, está donde ellos. Porque, dueños de un sonido único y, sí, transferible (esas argamasas de ruidos, sonidos imposibles, ritmos tribales etcétera han creado escuela), Animal Collective son, sobre todo, un organismo creativo que va por libre, ajeno a las tensiones del mundo exterior (nada en "Centipede Hz" suena a comprometedora continuación a una Obra Maestra, sino a gozoso juego, otro paso en su camino sin fin de psicodelia futurista).

El animal colectivo lanzado y sin brújula/mapa
Y en ese vagar sin brújula por unas tierras sónicas que ellos mismos se han creado, como demiurgos extraterrestres, han decidido, otra vez, plantar flores raras. Y transmiten entusiasmo. “9! 8! 7! 6! 5! 4! 3! 2! 1... 1... 1...” así comienza el viaje del ciempiés hertziano,una montaña rusa que vuelve a jugar a voces rarunas, ritmos quebrados, junglas de sonidos indescifrables (posiblemente en este sentido estamos ante lo más elaborado de la banda) que se engarzan unos a otros en un contínuo. Sin descansos, sin silencios, una orgía de música oblicua, esdrújula, marciana, llámalo como quieras.  Todo es talento aquí, desde el single, con ese estribillo majara y tartaja ("Come on let-let-let-let-let-let-let-let-let-let-let-let go!") mecido por órganos sixties, hasta el calipso freak de "Father Time" pasando por los inevitables metemanos a Beach Boys. Sin embargo, es este disco el menos "petsoundiano" de su última hornada, empecinado ahora, como lo está, en descoyuntar estructuras, lanzar voces de otro planeta (los berridos de Avey Tare vuelven a retumbar) y encontrar el sonido de un universo paralelo. Así es este trabajo. Carece, claro, de la perfección de cristal veneciano de "Merryweather Post Pavillion", mantiene el pulso experimental de esa performance musical para cine free que fue ODDSAC (su último "largo", aunque, unido a la película homónima, no acaba de ser considerado del todo la continuación de Merryweather... aunque evidenció clarito que 'AC' no son un grupo pop domesticado) y cuida el apartado melódico pero intentando que no se note.
Simplemente, estratosféricos. Aunque ya han dado lo mejor de sí mismos en 2009 y aquí no te quieran pegar al reproductor de música sino marearte más que en un parque de atracciones.



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