18 noviembre 2012

La Voz y la neotele.

La Voz me parece sintomático de estos tiempos, quizá nuevos, convulsos, duros. Y de cómo la parrilla de Tele5 se adapta al estado emocional general para dar sopas bobas que son, indudable y estadísticamente, bien recibidas. Es interesante ver La Voz, entonces, como espejo sociológico y de estrategias de televisión antes que por la calidad del producto.
Al respecto, ¿hay calidad? Ni los "entrenadores" me merecen mínimo respeto musical salvo Rosario Flores (y no demasiado, la verdad, que no es su madre) ni los nuevos triunfitos (o Vozitos, mejor) dejan de ser un poco lo de siempre: buenas voces dignas de un espectáculo a la Broadway pero carentes de gusto o cultura musical más allá de los estándares de las radiofórmulas. Dulces ruiseñores que buscan el Escaparate que los propulse a esas radiofórmulas. Por el éxito de esta variante de OT, parece que vuelve a ser posible que de todo esto salga (¡horror!) un nuevo David Bustamante, o cuanto menos una Chenoa Redux. Por lo demás tenemos un plató enorme con las luces de la nave de ET, cambios de fórmula inteligentes con nuevas pieles cada pocas semanas (primero escuchar a ciegas, luego cantan en dúo y eliminación dolorosísima y sufrida por parte de los "coaches", luego galas ¡oh, en directo!...) y sobre todo mucha telerrealidad. Papi llorando desde el backstage, pinceladas de la vida del "artista", comentarios a cámara post-función (de los Vozitos o de los Porfesores, siempre con emocionadas chirivitas en los ojos...¿les darán peyote a todos?).
Bisbal rezando un Ave María
Ergo, un calculado buffet que mezcla el patetismo (mamá canturreando desde el graderío al tiempo que su hijita púber lo hace sobre las tablas... eso nunca falla), la pseudotrascendencia  (no sé de qué, pero sí, cada actuación es como si fuese a ser la última de Michal Jackson, algo Importantísimo) y la mitomanía en la mirada hacia Bisbal, Rosario, Malú y Melendi.
Y bingo, sí, con este cuarteto. Reconocer a la persona tras el histrión a veces puede ser difícil (Melendi y su gesticulación de Daniel Larusso) pero muy divertido: estult@s, chul@s, buenaz@s... y sobre todo, una directriz evidente: buen corazón. Perdona... Buen Corazóoooon, quiero decir. Llantos, abrazos, disculpas al eliminar... ¿dónde se ha metido el 'ristomejidismo'?
Melendi, dándole a la zambomba
Aquí llegamos al meollo. La Voz es como un enema de merengue, todo buenismo. No hay derrota, porque eres un artista, ¡sigue luchando, esto es un principio!. Y perdones miles, y llantos, y durísimas decisiones (como si a Melendi le doliese más decirle a una niña de Soria que no sigue en La Voz, que subirse borracho a un avión, vamos...)
Malú, arriba España

Esto es la neotele, amigos. No tepreocupes, sabemos que lo estás pasando mal. Jodido. Que te has quedado sin trabajo o que te aguantas las ganas de mandar al mierda de tu jefe a la idem porque está el patio como para empezar a buscar un curro. Sabemos que la compra la haces en Día en vez de Carrefour, y que hace dos años que no compras una trenca nueva, ahorras por lo qeu puede venir. Por eso te damos cosas dulces, bondad, una sensación de buena honda... ¡brotes verdes!. Estás en la puta calle, cantantucho de mierda, pero no... no es una derrota, eres un artista y "tienes todo por delante".
Y el espectador se queda con esa promesa de futuro. Si tienes algo que dar (y quién no lo tiene) tienes un futuro.
Qué buen rollo, qué bonito.
Rosario se huele (mi) gato encerrado. Uy uy uy.
Unimos esta pomada para el "angst" con los aciertos de producción como ese movimiento perpetuo que evita ser un formato estancado, o, astutos productores, la total ausencia de frikismo pues no necesitamos mamarrachos en la tele, sino "verdadero talento" que levante España. No, no hay un cantante patético en sus prestaciones ante el micro, como no hay un bufón a la Mejide entre los "entrenadores" (¿podría serlo Bisbal? no, pese a que yo me río más con sus caretos que con la Pantera Rosa).
Por eso, piesno y disecciono, La Voz está arrasando en audiencia como, creo, no lo hace un espacio televisivo desde aquella primera edición de OT. de la que viene Bisbal. O a ver si ...¿será que tiene estrella el rizos?.
Ah, y una cosa... ahora cada "profe" tiene un ayudante, un "vigilante de estudios". ¿Alguien me puede explicar qué hace ahí un tipo tan grande como Antonio Carmona, ex Ketama? Bueno... cobrar, je.

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