08 diciembre 2012

Voces femeninas 2012 (24 de Nov.): Holly Miranda, Little Scream y Lisa Hannigan


Tenía este artículo en borradores, una versión ampliada de mi crónica/crítica al festival "Voces femeninas". Los líos de estos días (congreso del cómic en Pontevedra, meeting point comiquero en Madrid) me habían despistado totalmente de su publicación, así que lo rescato.

Voces femeninas en la cúspide.


Hay que comenzar la crónica de la quinta edición del “Voces Femeninas” desde una reflexión: hacía tiempo que no asistíamos a un éxito de público tan clamoroso en el teatro García Barbón. ¿Tienen Lisa Hannigan, Holly Miranda o Little Scream un poder de convocatoria y un éxito mayores que algunos relumbrones del panorama musical nacional que han pisado este año las tablas del Novacaixa Galicia? O más bien, ¿es la plataforma de los “hits” rápidos el lugar ideal para construir una carrera basada en la solidez? Porque evidentemente las novísimas propuestas que han triunfado en el Voces Femeninas 2012 son completamente ajenas a las radiofórmulas pero no a los circuitos de música especializada. Escena evidentemente fiel. Y por otro lado está la solvencia y prestigio labrados, año a año, por una promotora, Coconut Producciones, que ha demostrado un gusto exquisito. Sabe equilibrar en sus elecciones talento y sensibilidad, riesgo siempre atendido por el oyente especializado y capacidad de embelesar al público circunstancial que acuda al evento por curiosidad. En este sentido lo que ofrece una propuesta como la disfrutada en Vigo (y antes, Ourense y Madrid) es una invitación al descubrimiento y la seducción de artistas enormes (y en ciernes), antes que el habitual circo de ídolos musicales con pies de barro. Éxito de público, sí. Pero éxito artístico, sin duda también.

Lisa, "Scream" y Holly paseando pro Vigo (de disquecool)
El concepto este año fue un trío de artistas jovencísimas alrededor de la figura de Nina Simone. Un retrato de la gran dama del jazz presidía los cambios de equipo entre actuaciones, momentos de lapso embellecidos por música de la reina del “breathiness” vocal. Esta puesta en escena hacía de aglutinante para tres formas de entender la música paralelas, pero no iguales. Abrió la timidez frágil de Holly Miranda. A solas, tocando la guitarra o escondiéndose tras un piano, su actuación fue sobrenatural, quebradiza, bella y, sobre todo, capitaneada por una voz mayúscula. Su garganta fue el verdadero espectáculo, sin duda la voz más bella de la noche. Aunque algunas voces hablaban, en el descanso, de relativa decepción, la apuesta de la americana por desnudar su sobre producido debut “The Magician’s Private Library”, muestra caminos nuevos para la cantautora. Su expresiva voz no debería ahogarse tanto en nubes electro como en el estudio, porque en el Barbón, brilló en su desnudez desarmante.



Tras ella, Little Scream puso más nervio, menos sensaciones quebradizas, un guitarrista extra que aportó toques casi ambient. Y en general un concierto algo más plano, menos talento en bruto y más soluciones efectistas. En todo caso, otra bella voz y una artista a seguir en su crecimiento.



Pero de seguir a alguien, hay que tener muy claro el poderío de Lisa Hannigan, la tercera en concordia, que no discordia. Se nota que viene curtida de su carrera al lado de Damien Rice, nombre propio del neofolk contemporáneo, así como en su carrera en solitario, de dos discos, que es la más larga de las tres propuestas del cartel. Su folk rock gravita entre el sentimiento, cierto misterio y una energía recia, de modo que si por momentos evocó el folk sentido de Beth Orton, en otros momentos se aproximó a una PJ Harvey algo menos hiriente, en crescendos capitaneados por su taconeo, por su expresividad sobre el escenario y su madera de líder evidente.



El cierre hermanó a las tres propuestas en un bis compartido, homenaje a Nina Simone, con lo que el efecto de un todo orgánico quedó potenciado. Se cerró al final el telón y las caras del público basculaban entre la felicidad y la perplejidad de no creerse lo que acababan de presenciar. Testigos de algo memorable, sí, creámoslo.

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