30 marzo 2012

Crème de calabaza "esta vez lo bordé"


  • 1/2 calabaza
  • 2 zanahorias
  • 1 patata mediana
  • 1 puerro
  • sal
  • especia "Pimienta 5 bayas"



Sencillo hasta para mí: pela, corta, cuece en agua (claro, no va a ser en Kas limón) añadiendo sal al gusto y la especie de las pimientas diversas (no es tan picante como aromática).
Tras cocer (pincha con un útil afilado la patata y la zanahoria para comprobar que efectivamente todo está ya cocido), dale caña con la minipimer.
Rectifica de sal y de 5 bayas.
Puedes añadir al servir picatostes fritos.
¿Porqué "lo bordaré esta vez"? Creo que el toque lo da el puerro, que contrasta con su puntito agrio el dulzón de la calabaza.
Como siempre, la imagen de este post es robada, que queda siempre más mono :)

28 marzo 2012

El Octavio Pasajero, a favor de la Huelga General, 29/3/12

No trabajar. No llevar a tus hijos al colegio. No acudir a servicios que abran. Ir a la manifestación que salga en tu lugar de residencia.
No publicar en blogs que no sean estrictamente personales (un ejemplo de blog corporativo, "por encargo", es el mío sobre historieta, "Serie de Viñetas", enlazado ahí, por la columna de la derecha).

27 marzo 2012

Desafío Everest, el escalador y la caída

En el pasado defendí "Desafío extremo"; el alpi-show de Jesús Calleja, por fresco y emocionante. Dentro de un orden, era un programa que se podía ver. Que veía. Con agrado, además, siempre bien enfocado el "de qué hablamos", claro.
Pero su enésima reencarnación ha supuesto el patinazo definitivo en una carrera meteórica hacia la impostura y el fraude. No, no digo que el alpinista y sus polluelos no estén realmente documentando ahora el entrenamiento de unos novatos y la hazaña de escalar el Everest (ya sería el colmo) sino cómo se ha convertido un programa de aventura con dosis justas de amarillismo y vida cotidiama a 5000 metros, en un reallity con todas las de la ley.
Ya lo fue hace un tiempo y supo esquivar las curvas peligrosas, pero parece que Cuatro, cada vez más de Cinco, quiere carnaza. Quiere memos dándolo todo en pantalla (para el caso, chuletas de discopija poligonera, yuppies creídos... curiosamente la sección femenina es menos taradita que la machomen), quiere gestos para la galería (ese 'personal trainer' sacado de un casting para "La chaqueta metálica" que ya era bufo en ediciones pasadas y aquí directamente Fofitea en pantalla... solo le falta la gracia de "en Kansas solo hay vacas y maricones, y no te veo los cuernos"), pruebas dignas de "Supervivientes" en plan deglutir aquello que, por cultura y estómago, no estamos capacitados para saborear... provocando densas vomitonas (una sugerencia para el futuro, que el regurgitado se haga directamente a la lente), y un tristísimo etcétera que inutiliza los (pocos) buenos momentos (Jesús Calleja sigue teniendo don ante la cámara) y casi hace olvidar que aquí de lo que se trata es de subir el pico más alto del mundo, o casi, sin preparación física y mental prerevia.
Mucho pan y circo y poca escalada.
"Desafío Everest", más cámaras y menos desafíos extremos.

23 marzo 2012

CLOUD NOTHINGS, "Attack on memory"

Los discos anteriores de Cloud Nothings no merecen la pena, son de segunda o de tercera, espasmos de indie pop lo-fi, ruidosos, melódicos y con poca chicha.
Pero aquí, tras algo parecido a una crisis personal de Dylan Baldi, cabe suponer, y tras decidir que de 'one solo man band' pasaba a una banda como Dios manda, está claro que algo ha mutado. A lo bestia. Y para mejor.
"Attack on memory" es un disco de esos que pueden quedar como algo muy especial. Aúna varios factores a contabilizar: un cambio brusco respecto a su obra previa, pues ahora se acercan al post core o al indie-core a la Pixies (o los Sebadoh más ariscos); unos textos 'a la generacional', de almas perdidas y frustraciones vitales post adolescentes; y un sonido crudo, a bocajarro que se beneficia de la producción de Steve Albini.
Y el resultado es un disco que tiene aún la urgencia juvenil de unos chavales que empiezan (la insolencia, el ímpetu, la fuerza) pero la sabiduría del que está de vuelta: "No future no past" abre con un crescendo que revive todo lo bueno del indie de fines de los ochenta y primeros noventa pero sin caspa, "Separation" inyecta melodía a aquellos instrumentales gloriosos que filtraban Fugazi en sus discos, "Our Plans" se menea entre la desidia sucia de Dinosaur Jr. y los requiebros del post core, "Wasted days" es una travesía por un desierto cargado de tormentas den casi nueve minutos que queda como un clásico del rock alternativo y del hardcore menos ortodoxo.
Salvo un remedo de los pastelitos Green Day ("Fall In", sobra), este disco es un pildorazo fiero, tenso, agrio, melódico, perfecto. Entre la sabiduría de la experiencia y el impulso kamikaze de la juventud loca, un momento único y, sí, especial, porque dudo mucho que sus autores sepan mantenerse en este preciso e inimitable instante de equilibrio perfecto. ¿Cuántos discos conoces de unos locos jóvenes que también sean unos experimentados sabios del indie rock?

21 marzo 2012

LES LUTHIERS, "Lutherapia"


No importa demasiado que ahora Les Luthiers organicen su actuación como una historia orgánica, antes que como una gala lírica al uso con presetación de distintas piezas. "Lutherapia" escenifica un tratamiento psicológico de diván que es interrumpido por representaciones, musicales, de los asuntos tratados en la consulta.
Más allá de este avance anecdótico, tenemos lo de siempre: un quinteto de músicos-y-humoristas que hacen equilibrios entre la composición y la interpretación bufa. Y nadie camina sin red a tal altura. Parece mentira que Les Luthiers lleven en el candelero cuarenta y cinco años, presentando sin excesivas variaciones el mismo gag, los juegos de palabras ingeniosísimos, la parodia ácida del mundo moderno y su estulticia general, el humor pícaro, elegante pero sexual, la mofa con los totalitarismos o los militarismos, el gesto mímico, y por supuesto su repertorio, que no deja de ser la recreación ortodoxa de géneros musicales diversos (del barroco al rock, pasando por las músicas folclóricas latinoamericanas o el blues algodonero). Y como no, los instrumentos informales, ese montón de latas y cachivaches convertidos en violines, percusiones, metales y lo que sea (en "Lutherapia" destacó la "exorcítara", instrumento luminoso inenarrable).
Parece mentira, por ejemplo, que todo esto ya estuviese ahí en 1988, año en que los re-descubrí (antes los había escuchado en disco, pero fue por aquel entonces cuando emitieron uno de sus shows por TVE, la que había), y que 25 años más tarde siga funcionando con la precisión implacable de un cuco suizo. Porque sí, ayer todo era hasta predecible (los chistes verbales de Daniel Rabinovich, las salidas de tono disparatadas de ese payaso serio que es el barítono Marcos Mundstock, eterno maestro de ceremonias, etc etc), pero inevitablemente, también hilarante.
Les Luthiers son como esos efectos mariposa con miles de fichas de dominó, sabes lo que va a pasar con meridiana claridad (siempre con la sorpresa del nuevo circuito diseñado) pero inevitablemente no puedes apartar la vista ni dejar de asombrarte.

Por supuesto hubo picos, como el tarareo conceptual de "Aria agraria" o este "Dilema de Amor", tras cuya escucha jamás volverás a ver con los mismos ojos el apasionante universo de la epistemología.
 

13 marzo 2012

Teleconcursos para sabios del siglo XXI

Ahora mismo esaba viendo un concurso ¿cultural? en Antena 3. Es mi píldora gripal, sí, lo confieso... ver tele ligera ataca directamenta a la cepa vírica.
El caso es que a un concursante, que va porque quiere y se le presupone unos mínimos ...

... le preguntan algo así como hace cuantísimos años ha subido al espacio un astronauta español por 1ª vez. Dos cifras. Tiempo corriendo, y el individuo empieza... "20..." No, veinte, va a ser que no, y como no le eliminan por soltar cifras, ojo al fiera, comienza": "21, 22, 23, 24..." ¡y sigue hasta 70!
El hombre de España fue al espacio por primera vez en 1942, ¡propulsado por sus HUEVOS ESPAÑOLES, claro que sí!
Que me dirán ahora que para levantar la economía se necesita mano de obra y cualificación técnica, no saber que... hombre, si algún español subió al espacio, fue hace veinte años, como mucho... quince, más bien y a ojo (fue hace catorce, según el programa). Bueno, yo no lo veo así. Yo creo que nos estamos enterrando vivos, pero cada cual que sea feliz con su inopia...
Pensar que hace años nos reíamos de esto (con algo de orgullo patrio, castizo y borrico, pero nos reíamos y queríamos superarlo):

Pues viendo la tele hoy, parece que la moda es el mostrarlo y a mucha honra... País, que decía Forges.

10 marzo 2012

El fallecimiento de Moebius/Giraud en la prensa española

Soy de los que admira a los diarios que saben comprender el mundo del cómic y llevar las noticias sobre historieta a un lugar y especio de reconocimiento. Los diarios, como eje de "lo generalista" son para mí, por así decirlo, termómetros de la situación de la cultura en este país. Como este país no es culto ni valorta la cultura, suele ser un espacio muy medido. Pero está ahí.
Y claro, en este marco general, el cómic es como el hermano pobre del hermano pobre.
Pero la muerte hoy de Moebius/Giraur es un hecho cultural de tal trascendencia internacional... que quería hacer la prueba, y probé. Quería ver cómo, con qué espacio/atención, en qué lugar físico de los ".com" de los principales diarios nacionales (incluso el Público, aún lo considero de cabecera, por supuesto) se ubicaba la tristísima noticia.
Ah, todas estas capturas se han realizado en el mismo momento (bueno, me entienden, en diez minutillos, hacia las 16'35)
EL País: su arte en primerísima línea de la web
El Mundo: primera plana digital para Moebius


Arriba, con foto. La importancia del artista.
Un ABC discreto pero en primera línea
La Razón, baja, baja un poco... ahí, bueno, bien... y con Blueberry
La Gaceta: los dónde está Wally de la noticia: Moebius en una nota y a tomar por el ojete... fijense en la Barra de Desplazamiento Vertical. Bueno, cada cual da importancia a lo que quiere.

07 marzo 2012

I BREAK HORSES, "Hearts"

I Break Horses, el misterio translúcido
Uno de los debuts sonoros del 2011 fue el de esta one-solo-woman band (con acompañamiento a la batería) que vino de Suecia para dar un poquito de calor al shoegazer.
Sí, hay revival. Y como casi siempre esa repetición mimética de algo que fue vivo hace dos décadas suele ser bastante aburrido, pero "I Break Horses" (que toma su nombre de un tema de Smog) hacen más que recordar las brumas iridiscentes de Slowdive o la lava de Ride. Porque para empezar tienen más referentes y alguno bastante actual (es inevitable en ocasiones ver la sombra de los M83 menos AOR, por ejemplo, o de la ensoñación cristalina de Beach House).
La combinación voz femenina angélica/guitarras líquidas se enriquece con un gusto electro de loops tan dulces como obsesivos, una calidez venenosa que, no obstante, tiene que trabajarse más. Eso es un primer disco, intuyo que en un par nos sorprenderán con algo grande. Mientras tanto hay que agradecer que tanta textura, tanto ruido audiobello y tanta voz adormilada no olviden la base: aquí hay canciones, muy buenas canciones, que tanto evocan a Joy Division ('Wired') como redondean una melodía perfecta a lo Palesaints ('Empty Bottles') o entregan su primer clásico: 'Winer Beats' crece en una espiral tan cálida como rocosa, envolviendo una melodía en estado de gracia hasta casi (pero no) disolverla em montañas de ruido.
Hay revival shoe, cierto, pero en "I Break Horses" hay chicha.


03 marzo 2012

LA INVENCIÓN DE HUGO, de Martin Scorsese

"La invención de Hugo Cavret" es un curioso libro infantil firmado e ilustrado por Brian Selznick (nieto del productor cinematográfico de mismo nombre) que mezcla narrativa dibujada, algo de fotografía y breves textos literarios. Y es el pretexto para Scorsese para adentrarse en un terreno ignoto en su filmografía: el cine infantil y familiar.
La cinta es en 3D, y no, no me parece gratuito... el autor de "Taxi Driver" está reivindicando al cine como máquina para soñar, para meternos en una nueva realidad, y lo hace con una técnica no tan nueva, pero sí llevada hoy día a sus últimas posibilidades.
"Uno de los nuestros" ofrecía un plano-secuencia ya antológico: siguiendo al protagonista, sin un solo corte nos introducía a su lado en un restaurante de lujo donde recibía, por ser él quien es, un trato de favor desmesurado. Saludando a todos, bromeando, dando manos y abrazos, entrando en las cocinas... hoy, veinte años después, martin Scorsese nos introduce sin compañía (el 3D nos convierte en parte involucrada) en otro plano secuencia que va del cielo (no recuerdo ahora si empieza con la luna, creo que sí) a un París de ensueño, y llega a una estación de trenes, entra dentro y se pasea por su micro cosmos humano... para terminar en el reloj de la estación, su esfera, y a través de la mirilla que supone uno de sus números huecos, el ojo de un niño. Hugo. Que obserba la vida a través de ventanas... ¿pantallas? Un niño observa una realidad desde fuera, entre maravillado y esperando a invadir esa realidad (para hurtar comida, por ejemplo).
El ojo de un niño es lo que el italo-americano quiere que seamos, nos ha metido de lleno en su realidad paralela y nos asombra de modo análogo a cómo los hermanos Lumiere asustaban con "Llegada de un tren a la estación" en 1896 (con la tecnología).
La película está siendo tan alabada como atacada. No me extraña, porque a su modo participa de una radicalidad similar a la de "Toro Salvaje". El falso blanco y negro y el frenesí tras la cámara participaban entonces del tono agrio y duro de la vida de La Motta. El tono ensoñador y, sí, ñoño, lo hace de un modo igualmente intenso ahora, en "La invención de Hugo". Pero las intenciones son opuestas, y (en cierto modo) más radicales aún. No se trata tanto de ilustrar una vida como de plantear una idea que en la cabeza de Scorsese es una constante: la nueva (y excelente, ea) cinta de Scorsese sintoniza con su mirada, siempre fervorosa, entregada, entusiasta y apasionada, a la historia del cine. La que le lleva hasta documentales como "Un viaje personal de Martin Scorsese por el cine americano" o su continuación por Italia. La del hombre que se siente salvado por el cine, a través del que supera la encrucijada de una juventud entre la fe y la violencia callejera. Creo que hay pocos autores cinematográficos tan enamorados del cine mismo y tan vehementes y entusiasmados en esa idea. Y ninguno, desde luego, que profese tal fervor y con tanta intensidad siendo al tiempo un clásico absoluto... Scorsese en uno de los directores más importantes de la historia del cine, eso es indudable. Pero parece sentir el séptimo arte con la misma "fe" que tenía en sus inicios... un amor que le lleva en "La invención de Hugo" a convertirse en el fotógrafo que inmortaliza un retrato de Meliés inaugurando su estudio cinematográfico. Es significativo.
Medicina para el alma, el cine es magia para Scorsese. Punto.
Y así "La invención de Hugo" además de un cuento delicioso para niños, lleno de miel y azucar, original y hermoso desde su referente literario, es mucho más. Es la última carta de amor a ese invento que viene a reivindicar en la figura de Georges Mélies: el cine como arte capaz de provocar magia y fantasía, el cine como un modo de contar historias imposibles y maravillosas (en este sentido, la cinta se centra en el Mélies fantástico obviando sus otras facetas, como el creador de falsos noticiarios, género de reconstrucción muy en boga en los albores del cinematógrafo... al autor de "Gangs of NY" le interesa, al menos aquí, la magia del cine).
Bien, es cierto que en su desarrollo argumental sobran personajes (el policía histrión puede ser prescindible) y que hay más dulce de leche en sus fotogramas que en toda Argentina, pero esa es la idea. No se trara de emocionar al espectador a toda costa (Spielberg) sino de transmitir la emoción personal, interna, pura, absoluta y real de su autor. Es metáfora, no relato. Y el relato, entonces, puede naufragar (tampoco me lo parece, no es perfecto, pero no se hunde) pero la idea abstracta que representa esta cinta refulge poderosísima.
"La invención de Hugo" es una de las cartas de amor al cine desde el propio cine más intensas, sinceras y transparentes que recuerdo. Y lo mejor de Scorsese en lustros.