09 marzo 2013

lo fácil en la red

No te ven, no te conocen, puedes hasta inventarte un apodo.
La red, la selva ideal de los cobardes.
Hoy me he visto envuelto en un zarzal de aúpa (es un decir, son chorradas de la red). En Facebook, en el muro de alguien a quien aprecio/respeto aunque no conozca "in person", se expone un tema. Alguien entra y dice de entre quienes lo defienden, algunos, son esto y aquello. No names, babe, "algunos", "cuatro gatos".
Que yo no entro en esas, y simplemente expongo, de un modo bastante escueto, mi parecer sobre el temita.
Me piro, pasan cosas, insultos y tal. Feo todo.
Entonces vuelvo a entrar, suelto un chascarrillo dirigido al gestor de ese muro (nada relativo a las batallas campales que me preceden) y luego me animo a decirle al prenda del principio que en vez de meterse en peleas on line o de discusiones estériles sobre un tema agotadísimo, s elea obras de aquel a quien atacó (o se atacaron, no importa)
¿Qué me responde?
Que antes de "aporrear el teclado", mejor me... me... no puedo escribirlo, os lo dejo en una imagen:
El dedito padentro
Uy, qué fuerte.
La verdad es que todo esto es facilón y cobarde. Tanto como si me pongo a contestar yo...
"El dedo el el culo se lo voy a meter a la puta de tu madre"
¿Ves qué fácil?. Chupao. Y una salvajada bien gorda, de paso. ala, me quedo como Dios y me voy de cañas al puerto, que hace buena tarde. Pero no, no hago esa barbaridad porque me parece que la educación (hasta en una discusión, de haberla) debe estar incluso cuando median un par de pantallas. O más aún, de hecho, porque esas cosas, lo de los apéndices en los huecos corporales, si me lo dice a la cara, bueno, o no pasa nada o, si me cruzo, la hostia que le mando se escucha en Chernobil, vamos. Y el menda lo sabe. Hay un riesgo, hace falta valor.
En la red, evidentemente, hay filtros que nos hacen muy valientes. Pero revelan cobardía y desde luego retratan a quien opera así.
Son ya muchos años on line y no es la primera vez que me provocan. NO soy de seguir la escalada verbal, ni de subirme por las paredes. de hecho tiene su coña qeu te suelten lindezas por lo absurdo (y, reitero, por ser signo de cobardía) y nunca lo había sacado a la palestra de mi blog.
Hasta ahora, porque me apetece hacerlo, porque en el fondo me río de todas estas Guerras de las Galaxias (virtuales). Y porque escribir aporreando el teclado con nueve dedos y en pompa ha sido un reto, os lo aseguro.

4 comentarios:

David dijo...

o porque necesitabas desahogarte...
no te hagas mala sangre...no merece la pena...
Un saludo.
PD: De todas formas...y solo por seguir metiéndote el dedo (pero en el ojo, en esta ocasión)...¿cómo se te ocurre defender a ese autor o autores que el otro no había leído y decirle que los lea?

Octavio B. (señor punch) dijo...

no, en serio, desahogo mínimo (si te contase los problemas que gasto en el "mundo real"... verías que no fue mayor problema lo de Face). La verdad es que me vino la imagen de hacer un porst metiendo una foto, jajaja, y me lo busqué. Esa es la razón el post, algo más de risas que de desahogo. Y una reflexión (de perogrullo) sobre los comportamientos on line, de paso.Respecto a tu pregunta, yo siempre animaré a la gente a leer a ese autor que, espero, gane el premio el Saló este año ;)

Coccinellidae. dijo...

Me encanta ver como la gente se sulfura por internet. Es que algunos se toman las cosas tan a pecho como si se lo estuviera diciendo su mejor amigo y es un simple desconocido. Anda que no me he echado risas a costa de eso, lo mejor es lo simples que son insultando...jajaja!

Int dijo...

Y eso es sólo la punta del iceberg. Hay mucha gente rancia por Internet. ¿Cómo entender, si no, aquellos que botan negativos en masa en YouTube a vídeos con tutoriales desinteresados o gente que hace versiones de bandas sonoras al piano o violín?

Por no hablar la famosa frase, muy propia en foros de cine, de "Cómo se nota que tú no has..." y lo que siga.

Internet ha supuesto la oportunidad del ser humano de dejar huella, de confirmar su existencia... Aunque sea a base de pisotear al prójimo y colocarse en la cima de la montaña.