18 julio 2013

PROMETHEUS, de Ridley Scott

El origen de la humanidad al estilo (nada original) Erich von Däniken. Unos Anunnaki pasados por el imaginario de Richard Corben son el pretexto (un principio que pudo dar un space opera digno, desmadradamente serie B pero con hy-tech como merece la precuela de Alien rodada por el autor de Alien). Pero a partir de cinco minutos iniciales que nos retrotraen al espíritu Metal Hurlant y la testosterona viril de Den y que son lo mejor del film, todo se deshace en tópicos, convirtiendo a El Origen y Nuestros Creadores en McGuffin para una historia donde tiene que aparecer el terror a-la-Alien, porque esto es lo que es, y donde se infla de presuntuosos atisbos a lo Trascendente todo, y donde la emoción campa por su ausencia, y donde los efectos visuales no dejan alucinado en exceso, como debería ser.
Y escucha, por el final del film, esto promete un Prometheus 2. Con su pan se lo coman.