15 septiembre 2013

MODERN VAMPIRES OF THE CITY, de Vampire Weekend

Difícil papeleta, la de Vampire Weekend. Nacieron con un disco que ya es generacional y originario de un reverdecer muy claro, el del afro pop (con querencia indie). Asentaron su sonido con su segundo largo y...¿y? ¿qué cabe hacer cuando tu sonido es tan, tan característico y tan, tan influyente? Toda respuesta es arriesgada, y la salida al callejón solo ofrece una posibilidad. Se elija la vía que se elija (continuidad o ruptura) se hipoteca al talento humano, personal, de la banda. Talento: cualidad de ser BUENOS, y punto pelota.
Y los Vampire lo tienen, diablos, basta ver su salida por la tangente con "Modern vampires of the city". No han aparcado radicalmente su sabor a café africano (abre "Unbelievers" con sabor 100% Vampire) pero se han arrimado a otros palos. A la clásica barroca, de hecho.
Temas como "Stel" con su adorno de clave y un bajo continuo que es, llanamente, Pachelbel, "Don't Lie" mezclando formas de concerto de cámara con pop o "Young Lion", una preciosa miniatura a piano, acreditan el logro del viraje. En el que hay sorpresas como el rock desmelenado de "Diane Young" o la dicción anfetamínica de "Worship You".
Atrevidos, imaginativos, acertados y con un sentido melódico aún sublime, Vampire Weekend siguen entronando el pop del siglo XXI.

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