20 octubre 2013

BILLIE HOLIDAY Lady in satin


Aunque el texto del libro 1001 contiene perlas sentenciosas inenarrables, la inclusión de Lady in Satin en una lista de discos imprescindibles de los últimos... ciento noventa años y de los próximos 6.000, es algo absolutamente inevitable.
La grandeza de esta maravillla radica en ser la palpable demostración de lo que es eso, la grandeza. No una pericia, ni una habilidad, ni un don divino en una voz maravillosa, ni el concienzudo tesón del aprendiz que llega a maestro... la Grandeza es intangible, es mucha vida, y una manera imposible de entender por el resto de los mortales, pero manifiesta, para expresar en arte ese "algo" que no se entiende. Sólo una Holiday en las últimas, decrépita antes de tiempo por los excesos y la crueldad del mundo, podía sonar como nunca en su peor momento físico. Comparar los gemidos estertóreos de Lady in Satin con sus inicios provoca escalofríos. En parte, porque ahora, cantando peor que nunca, canta mejor que los dioses y que ella misma, que fue una diosa.


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