12 octubre 2013

Sistemático ataque a la cultura (canción triste de PP street)

Soy de pensar que a la derecha (bueno, es más general, pero en la derecha me parece un plan sistemático) no le interesa un votante culto. Que la cultura la conciben como arma peligrosa.
Última parada: Montoro declarando lindezas respecto al cine sigue en la línea de soltar bombas fétidas facilonas ("Los problemas del cine español no tienen que ver sólo con las subvenciones, también con la calidad").
La sonrisa del vampiro (y su reflejo en el espejo)

Es curioso cómo los políticos aprietan el ojete cuando un caso de posible (posible, ¡ja!) corrupción salpica, y se inflan diciendo que son casos particulares, que no se puede hacer extensible a la clase política. Me fascina que ayer la corrupción no sea algo general, y que hoy el cine y los cineastas españoles, como un todo, son malos. Así, generalizando gerundiamente, con dos huevos y una salchicha gorda en medio.
Frases-granada de poca importancia literal (desdecirlas al día siguiente es lo de menos, el virus está ya inoculado), pero que buscan un desgate en la sociedad, que minan, se quiera o no, la percepción social hacia (en este caso) el cine español. Por supuesto, así, en genérico. No, en el cine no hay bueno y malos directores (nada que ver con la clase política) sino que el cine-todo nacional es malo, de Alejandro Amenabar a Carlos Vermut.
Es más, lo es porque la masa no va a verlo. Por eso no se subvenciona. Mal baremo, el éxito de público en unos tiempos en que el éxito lo decide no la propia obra sino el capital, la presencia (chequera mediante) en los medios de masas, la tele, la radio, etc.
De modo que los exabruptos de Montoro consiguen: 1, denigrar un sector con lo que, la parte por el todo, se vuelve a trivializar la cultura. 2 provocar, de modo que quizá algún actor o director le responda inadecuadamente (y ya los medios de derechas de encargarán de convertir el exabrupto en tema de editorial) y 3, crear un estado social que piense en el cine como cosa global, y mala.
Son metódicos, ordenados y astutos como termitas famélicas. Espero que nunca lleguen a la historieta en sus objetivos, afortunadamente el cómic es cosa pequeña.

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