24 noviembre 2013

BODY/HEAD, Coming Apart

Kim Gordon, 50 años. Artista plástica. Música profesional desde 1981. Bajista, vocalista y guitarrista de Sonic Youth. Tiene, como todos los cachorros sónicos, más proyectos musicales en su cv. (Free Kitten, Harry Crews). Se ha divorciado de su marido, el otro Sonic Yout Thurson Moore, y en el tránsito a ver qué pasa con la banda (de momento, parálisis total) ha movido, como todos los Sónicos, su propia ficha.
Body/Head es el proyecto más vanguardista y extremo de los surgidos de la diáspora Youth. Lo forman Gordon y el guitarrita Bill Nace, y su largo de debut, Coming Apart, cabe valorarlo como una reafirmación difícil de encontrar hoy día.
Una artista que sigue tensando la cuerda, que cuando podía lanzarse a un funkindiepunk tipo "Bull in the Heather" (lo más parecido a un hit de Gordon con Sonic Youth) se entrega a la faceta menos cómoda de su música, la que practicó con su banda madre en su propio sello (SYR, cosas como esto).
Tampoco, ojo, se trata de uno más en una cadena de discos experimentales de ruido abstracto a la manera de lo que ya es conocido: esto no es otro lanzamiento más de SYR, sino que Body/Head bucea en el ruido blanco y estático para regurgitar un personalísimo spoken word, recitados entre el duermevela y la histeria de la claustrofobia, que surfean sobre cortinas de guitarras abstractas y punteos minimalistas. Dos guitarras, una voz. No hay más. Cada eléctrica entrando por un canal. Punto.
Y con tan poco, Gordon y Nace montan un objeto avant garde que difícilmente escucharé dos veces el mismo mes, por áspero. Hay canciones, sí, pero el artefacto es un todo de tensión zigzagueante, guadianesca y abstracta. No subidones imperiales a la Godspeed You! Black Emperor, aviso, sino en todo caso, psicofonías de íncubos muy cabreados con El Otro Lado.
Un disco doloroso e informe, agresivo y despiadado. Valiente (repito, Gordon lleva más de treinta años en el negocio... y entrega esto: ole sus ovarios).