22 diciembre 2013

El aborto

El gobierno tiene el descaro de suprimir como causa [del aborto] la malformación del feto. Cuando tiene al país acogotado y sin asistencia en tantas cosas. Un país donde las familias que tienen hijos con problemas ya están desasistidas, sin respaldo oficial, sin medios, sin centros adecuados... ¿Con qué leyes de asistencia, con qué fondos, con qué medios se encargará el Estado de los niños que nazcan con malformaciones graves? ¿Se llevarán Rajoy y sus ministros a su casa a los niños deficientes o minusválidos? ¿Velará el ministro Montoro personalmente por ellos? Las mujeres embarazadas que no puedan estudiar ni trabajar por maternidad incompatible, ¿serán subvencionadas por el ministro Gallardón? El aborto no es un método anticonceptivo.Pero es un derecho de toda mujer. Ella debe decidir, al comienzo de la gestación, continuarla o no. ¿Qué tienen que ver monseñor Rouco y sus colegas con la sexualidad o la maternidad de una mujer? ¿Quién les atribuye ese arrogante derecho? Si un Estado no puede garantizar asistencia a familias con problemas, menos puede obligar a mujeres a ser madres en circunstancias adversas. Más valdría dedicar leyes a educación sexual y responsabilidad de hombres y mujeres, para que ellas puedan luego juzgar y decidir su futuro. Madre sólo puede ser quien desea serlo y está en situación de serlo. Imponer maternidad forzosa en nombre de la moral católica es infamia. Y ante una infamia (yo la considero como tal) es vil guardar silencio, y es digno rebelarse y combatirla. Allá cada cual con lo que hace.
Este párrafo junta varios tweets del escritor Pérez-Reverte.
Creo que es evidente que la cosas son como las pinta el creador de Alatriste, y lo triste, valga la semi-redundancia, es vivir en un país que aún, hoy, en 2013, necesita que exabruptos como este, una obviedad, verdad de barquero como la copa de un pino, deban ser debatidos.
Para mí el derecho al aborto es un concepto como la traslación planetaria, algo que es y que debe ser, sin más, a nivel institucional y social. No un crimen ni una cuestión moral. Lo criminal es censurarlo.
Plato distinto, cuidado, es la moral de cada cual, sujeto en 1ª persona que tiene TODO el derecho del mundo en estar de acuerdo o no con el asunto. Y a practicarlo o no. Pero como sociedad es necesario vivir en un marco legal que contemple ese derecho de la mujer, pues lo contrario es impulsar un Estado doctrinario.
Y ya hemos vivido en uno. De hecho a estas alturas del peperato rajoyino, diría que en dos.