25 julio 2013

la tragedia de Compostela, dos imágenes

El álbum de fotos de La Voz de Galicia es tremendo y terrible, yendo de lo general
Ojo al vagón totalmente fuera de la vía, a la izquierda de la imagen.
...a lo particular, quizá más terrible:

El dolor más inocente
 

Y hoy Melendi

Vamos a ver... muy, muy mal rollo. He ido a cubrir al asturiano, que arrasó en Vigo abarrotando el parque de Castrelos. Pero para empezar, tuve la inocencia de ir en coche, y aparcar fue una odisea... odisea que se mezclaba con la radio puesta y las noticias. El accidente de tren en Santiago es El Tema. Soy de Compostela. Ni a mí ni, que me conste, a nadie cercano, le ha afectado el suceso. Pero uno no tenía cabeza. llegué tarde al show del cantante (que no canceló... yo lo hubiera hecho, francamente) y ni sé, porque aquello era un festivo gallinero humano (miles de almas enfervorecidas) si hizo alusión alguna al tema del tren. Pero yo ¿qué hago? yo cubro un live, digo que todo muy bien 8o no tan bien) y que la peña lo pasó chupi pipa. Y leyendo mi crónica (puedes hacer lo propio mañana también, en papel u on line) me sentía un gilipollas. No es día para música, ni para atender a la música. Así que metí un paréntesis final, tenía que evidenciar de algún modo que no estaba allí, en Castrelos, aplaudiendo y disfrutando. Porque disfrutar era, es, obsceno en estas circunstancias, y solo se debe achacar al desconocimiento. Que mucha gente no va conectada a la radio o a la red de redes, que solo están allí para ver cantar al melena lacia. Que lo pasaron bien, inocentemente. Yo no lo pasé bien, no ya porque no me interese nada Melendi, sino porque, consciente de que no era el sitio para estar, tenía que estar.

19 julio 2013

Los Planetas, a take away en Oporto

La Blogotheque es ese blog de gusto exquisito que graba "conciertos" de aquí te pillo. Los Planetas son ese grupo de gusto exquisito que ha sabido trasladar a su psychocandia el pozo de la sabiduría jonda. Oporto es esa ciudad exquisita con sabor exquisito.
Sumen los tres y claro, sale algo exquisito

18 julio 2013

PROMETHEUS, de Ridley Scott

El origen de la humanidad al estilo (nada original) Erich von Däniken. Unos Anunnaki pasados por el imaginario de Richard Corben son el pretexto (un principio que pudo dar un space opera digno, desmadradamente serie B pero con hy-tech como merece la precuela de Alien rodada por el autor de Alien). Pero a partir de cinco minutos iniciales que nos retrotraen al espíritu Metal Hurlant y la testosterona viril de Den y que son lo mejor del film, todo se deshace en tópicos, convirtiendo a El Origen y Nuestros Creadores en McGuffin para una historia donde tiene que aparecer el terror a-la-Alien, porque esto es lo que es, y donde se infla de presuntuosos atisbos a lo Trascendente todo, y donde la emoción campa por su ausencia, y donde los efectos visuales no dejan alucinado en exceso, como debería ser.
Y escucha, por el final del film, esto promete un Prometheus 2. Con su pan se lo coman.
 

15 julio 2013

IRON AND WINE Ghost on Ghost


El barbas qué esconderá en esa melena postlabial... pasan los discos de Iron and Wine y piensas que ya le tienes pillado el truco: de folk singer a músico mondomondiale que igual se viaja al acervo africano como, cada vez más claramente, se detiene a estudiar el AOR ochentero cual quien escruta el american folk más antiguo. Pero no, no se lo tienes pillado. O sí, da igual. Porque la gran verdad verdadera es que Sam Bean es muy grande ya.
Que su música sea todo dulzura pero no melosa, que sus melodías siguan embriagando en su nueva obra como las de aquel ya lejano Our endless numbered days, con el que le descubrí, y que tops de su cancionero como ese vals delicado y brumoso que engalanó una escena de, oh sí, Crepúsculo sean revalidados por no pocos temas de Ghost on Ghost nos hace reafirmarnos. Grandeza.
Iron and Wine son algo que debemos agradecer al siglo XXI, su nuevo disco goza de todas sus virtudes, insiste en su camino (pop adulto y cosmopolita, gotas de muchos palos, de los standards al soul, pasando por África y el folk norteamericano, claro) y no se muestra agotado. Y quien no quiera ver que cada lustro, cada década, cada generación va a tener sus propios grandes iconos, que siga mirándose en los folkies de los sesenta. Que están muy bien, no digo que no, pero no en demérito de lo que hoy se cuece.
Iron and Wine, y Ghost on Ghost, enriquecen.

14 julio 2013

sMsARIANO RAJOY

No he leído El Mundo, aún. Me entero del pollo de los mensajitos del Presidente del Gobierno a Luis Bárcenas por la televisión de ayer noche, y por la red ya esta mañana.
Ya sale el engranaje, RNE (y supongo que le seguirá la cueva), hablando de la posible legalidad de difundir mensajes privados. Galgos o podencos para despistar de una realidad: es un perro y está tocado, ¿hundido?
Parece que solo cabe un último SMS:

11 julio 2013

A partir de DRIVE, de Nicolas Winding Refn

Ya tiene mucho tiempo, cine del 2011, y ya todo el mundo ha escrito sobre ella.

Así que me permitirás no repetir tópicos. La peli no me gustó, lo siguiente.
(five fucking stars)
Pero ahora querría compartir una reflexión (profundísima, claro) que me ha provocado el visionado de la cinta de Nicolas Winding Refn y la comparación de su poderoso ejercicio de estilo con las mejores series de televisión actuales. Se dice que el cine comercial ahora está en la pantalla de casa, en HBO, Mad Men, Juego de Tronos, los Soprano. Bien, está claro que la tele ha sustituido al cine si buscamos calidad comercial, tramas, mimo. Pero sigue un paso por detrás de la gran pantalla si lo comparamos con lo que, uy uy uy, se suele llamar cine de autor. Esto es... Drive supone más que una historia contada. Drive es la mirada de Winding sobre el mundo a través de una historia contada. No es lo mismo. Hay un sentido del tempo, hay una parquedad calculada, hay una dirección de actores especial, que hace que éstos no sean actores de ningún método sino médiums del pulso vital que busca su director. La luz, los planos, la música elegida, todo en Drive me habla de una mirada. Hay teleseries que son pura mirada personal, pienso en la citada Mad Men, sin ir más lejos. se pueden encontrar, sí. Pero cada vez advierto más que se ha consensuado un peligroso libro de estilo: crea una ficción alambicada, dirígela con profusión de diálogos, usa planos generales o medios para que se advierta una producción mimada (a veces ajustada, pero cuidada), et voilá, La Calidad.
Pero si no hay signos de mirada personal, lo que queda es un relato mejor, peor, más denso o más ligero, que engancha o no, puede que hasta nos implique como espectadores en sus enredadas tramas. Pero será más hueco de lo deseable.

La mirada única es otra cosa:

02 julio 2013

Monstruos University

Sí, tenía miedito tras el patinazo disneyano y estéticamente previsible de Brave, y más por estar ante una segunda parte. Pero la verdad es que la precuela de Monstruos S.A, Monstruos University, demuestra dos cosas.

  • Primero, que el universo monstruoso de aquella cinta era de los que más merecía, por su riqueza, ahondar en sus recovecos. No se agotaba en aquella película y no se siente estirado, sino explorado.
  • Y segundo, que Pixar ha recuperado el pulso (incluso cuando no ha dirigido ninguna de sus estrellas), el calambrillo bandarra, el buen humor, el talento para el gag, la sabiduría para entrelazar algo que guste a niños y adultos, personajes fabulosos (esa profesora insigne y tenebrosa es impagable como lo era el oso malvado de Toy Story 3) y la construcción de un espejo deformante de nuestra realidad (ahora a través de juguetes, ahora, de una fantasía de monstruos tan asustadores como asustadizos en el ámbito universitario).

O como diría La Lola de España, si me queréis, irse (a verla)