01 junio 2014

Podemos (poneros nerviosos)

Hacía tiempo que un resultado electoral no me parecía tan interesante, vibrante y sorprendente como el de las pasadas elecciones europeas. El asunto Podemos, claro, es el elemento dinamizador. Cuatro  meses, cinco escaños: es lo nunca visto.
Podemos no supone la tapadera del nuevo delincuente freak que busca inmunidades, sino la materialización más seria del 15-M (no la única, han florecido partidos como Partido X que, por sus características digamos pintorescas, carecen de la potencialidad real -y demostrada- de Podemos como competidor electoral fáctico). 
Y vaya si se ha materializado el espíritu de contestación vía urnas a un sistema corrompido, con los "Podemitos",vaya...
Yo me he alegrado de esta hostia como dos panes al establishent, esos escañazos en toda la cara, y más alegre estoy al comprobar lo nerviosita que se muestra la prensa ultracentrista. Rosario de descalificaciones personales (los que enarbolan la presunción de inocencia de muy probables delincuentes, metiéndose con el pelo de Pablo Iglesias, mass-media líder del nuevo partido... perfecto, os definís vosotros, medios-caspa) Y mientras, las opciones de izquierda pasan del estupor a ponderar acercamientos tácticos.

¿Se esperaban Podemos cinco escaños? En todo caso, el resultado les obliga a trabajar. Obliga a articular más la noción de partido, por ejemplo, porque apoyarse en el personalismo mediático fue astuto, y funcionó para hacer visible a esta opción y presentarla como plausible para el votante "Indignado". Pero la política es carrera de fondo. Así que hay trabajo y mucho que demostrar.

De momento puede decirse que Podemos ha revuelto el patio. Eso ya es algo maravilloso. ¿O tú crees que tal como estaban las cosas las cosas estaban bien?
Ni más ni menos que Miguel Brieva con Podemos