19 junio 2014

Un día triste, viva el rey.

Afortuadamente y por cuestiones varias mi seguimiento del primer día del nuevo rey ha sido escaso. Que si hubiera podido plantarme toda la mañana ante la tele, tampoco lo hubiera hecho, pero vamos, que no, no me he empapado ni mucho menos.
Veo poco motivo de alegría, porque esta coronación podía haber sido precedida por un referéndum. Posiblemente gana el actual modelo, si se hace la consulta, y mira, no pasa nada. Se habría consultado a los españoles sobre algo nada menor, qué modelo de estado quieren en 2014 y para su futuro, sin presiones sobrevenidas (el "atado y bien atado") y en total libertad.
Hubiera sido un movimiento políticamente inteligente, creo, que además habría legitimado a la realeza como jefatura del Estdo de pleno derecho, renovando la institución. Insisto que no concibo un referendum en España que de una victoria a una preferencia republicana, la verdad, las encuestas, cosa parcial, suelen dar victoria a la onarquía.
Así que aquí estamos, con partidos políticos torpes, reyes impuestos al pueblo y una democracia que no cuenta con nosotros nada más que para "papeletear" en las de siempre: generales, autonómicas, europeas, municipales. Y nada más.

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